19

Cómo funciona la suerte

30627Puntos

hace 3 años

Curso de Probabilidad y Estadística
Curso de Probabilidad y Estadística

Curso de Probabilidad y Estadística

¿Sabías que las playlist sugeridas en tus aplicaciones usan modelos estadísticos programados basados en tus preferencias de búsqueda? Aprende cómo funciona e impleméntalo a tus desarrollos en Machine Learning, tomando el Curso de Probabilidad y Estadística.

¿Tú eres una persona suertuda?

¿Tú crees que has tenido momentos de suerte y otros en los que no? ¿Tú optimizas tu vida para la forma en la que la que otras personas suertudas optimizan su vida?

Hoy vamos a hablar de probabilidad y estadística y de cómo funciona la suerte. Esto es porque hace muy poco lanzamos una carrera que todo el mundo nos estaba pidiendo: la carrera de Matemáticas para la Programación. Y el primer curso de esa carrera es Probabilidad y Estadística. Es una carrera diseñada para enseñarte todas esas matemáticas que necesitas para ser una persona experta en ciencias de datos, en inteligencia artificial, o simplemente en programación. Es como llenar ese hueco que la escuela nunca logró llenar y que la universidad llenó a martillazos en tu cerebro. Y para ello, a la audiencia que estaba en vivo hace un segundo, cuando grabamos este Platzi Live, le pregunté: “¿Te consideras una persona suertuda?” Para un minuto y piensa si tú te consideras una persona suertuda. Y antes de eso, piensa en esto: ¿Qué crees, que la gente va a decir que sí o que van a decir que no? Yo estoy seguro que, si tú piensas que tú eres una persona poco suertuda, vas a decir que la mayoría de la gente no es suertuda y si tú te sientes una persona con suerte, vas a decir que la mayoría de las personas tienen suerte.

Es curioso que estuvimos en un punto muy ambivalente. Estos fueron los resultados de miles y miles de personas que votaron. Ellos dijeron, el 61% sí se consideran con suerte, mientras que el 39% no se consideran con suerte. ¿Esto qué significa? Espérame un segundo y hagamos otro ejercicio.

Hagamos un ejercicio que a mí me parece fascinante. Vamos a hablar de que ustedes tienen un vuelo, hay un vuelo que sale a las 10:00 y son, en este momento, las 9:00. Ustedes saben que tienen que llegar con 30 minutos de anticipación, ¡mínimo! ¡mínimo!, 30 minutos es el borde. Si llegan 29 minutos antes, o sea, si llegan a las 9:30; a las 9:31, perdieron el vuelo, a las 9:29 apenas llegaron. O sea, tienen que llegar antes de las 9:30. ¡Ya son las 9:00, van tarde para el vuelo! Y, ustedes ven el pronóstico del tráfico. Hay un 70% de probabilidad. Un 70% de probabilidad de que el tráfico se demore 20 minutos, es decir, llegan a las 9:20, pero hay un 30% de probabilidad de que el tráfico se demore 40 minutos. Es decir, van a perder el vuelo. Si hay un 30% de probabilidad, ¿ustedes qué hacen? Más bien, ¿se quedan en la casa y consiguen otro vuelo? Cancelan ese vuelo y compran otro o llaman a la aerolínea y piden cambio, ¿o lo intentan, van al aeropuerto y lo intentan?

Hicimos la pregunta a toda nuestra audiencia en vivo y esto fue lo que respondieron: en el primer vuelo, el 89% se arriesga y va. Solamente el 11% no va y prefiere cambiar el vuelo. Eso fue con un 70% de probabilidad de que el tráfico se demorará 20 minutos y un 30% de probabilidad de que el tráfico se demore 40 minutos.

Cambiémoslo al revés. Ahora, en este vuelo. Este es el vuelo número dos. La misma historia, el vuelo es a las 10:00, son las 9.00 y ustedes ven en la aplicación de Google Maps, Waze y hay un 70% de probabilidad de que se demore 40 minutos. Es decir, hay un 70% de probabilidad que pierdan el vuelo y un 30% de probabilidad de que lo logren. En este caso, ¿ustedes van o no van? Nuestra audiencia, una vez más, acaba de votar y los resultados, cuando la probabilidad de lograrlo es solamente del 30%, bajó. Miren. cuando la probabilidad era del 70%, un 89% de la audiencia se arriesgaba. Pero ahora que la probabilidad es solamente del 30%, un 67% de la audiencia se arriesga y un 33% no va y cambia el vuelo. Eso significa que triplicamos la cantidad de personas que prefieren no ir y cambiar el vuelo cuando la probabilidad de no llegar es del 70%.

¡Vamos a irnos al carajo! Vamos a hacer el tercer vuelo. Y el tercer vuelo es así. Son las nueve de la mañana, el vuelo sale a las 10:00, hay un 95% de probabilidad de que haya tráfico y se demoren 40 minutos en llegar. Y solamente hay un 5% de probabilidad de que lleguen al borde, ¡al borde! y que lo logre. En este tercer vuelo, donde la probabilidad es del 5%, ¿se arriesgan a ir? ¿O mejor se quedan en la casa llaman a la aerolínea y cambian el vuelo? Cuando la probabilidad solamente es del 5%, nuestra audiencia en vivo, que ve Platzi Live todos los jueves, en platzi.com/live, decidió que con solamente 5% de probabilidad, la mayoría, el 54% prefiere no ir. Mientras que el 46% se arriesgan y van.

Y normalmente, hay un montón de racionalizaciones para cada una de estas opciones: “No, es que a mí no me gusta preocuparme”. “Es que yo no quiero ir con afán”. “Es que…” Pero todas estas son racionalizaciones ilógicas, son racionalizaciones emocionales. Esto es números, es probabilidad y estadística. Y una de las cosas en la que la gran mayoría de los humanos apestamos es en probabilidad y estadística. ¿Cuál es la respuesta correcta? La respuesta correcta es pensar este problema al revés. Y la respuesta correcta es esta: Si tú no lo intentas, tienes un 100% de probabilidad de fracaso.

Todas las veces que tú elegiste “no voy”, tu probabilidad de fallar inmediatamente se volvió un 100%. Era total. Porque decidiste no ir. Cuando la probabilidad es del 5% de llegar a tu vuelo. Sí, vas a estar estresado, probablemente no va a ocurrir. Pero hay dos actitudes: la actitud de “¡Ay no, eso yo pa’ qué! Pa’ qué uno lo intenta, si eso las vainas no salen” y la actitud de no rendirse. No es una actitud emocional, es una actitud racional, estadística. porque existe una probabilidad que tiende a ser verdad, de intentarlo si lo intentas. Pero si no lo intentas; el 100% de los casos que no los intentas, los pierdes. Tú pierdes todos los intentos que no intentas. Tú pierdes todas las oportunidades que dejas pasar. Tú pierdes todas las veces que pudiste hacer algo y no lo hiciste. Por ende, la mejor estrategia siempre es intentarlo. Y esto es el componente central de la probabilidad y estadística. Nosotros tendemos a ser pesimistas en nuestra forma de pensar a nivel estadístico, pero si asumimos qué es lo peor que puede pasar y la respuesta es que lo peor que puede pasar es nada y probablemente lo tienes que hacer. También somos ilógicos, cuando se trata, incluso, de elegir cosas que son completamente aleatorias.

Elijan un número del uno al cuatro, no lo escriban en el chat, no lo escriban en los comentarios, piénsenlo.

Le preguntamos a nuestra audiencia en vivo y ellos eligieron, aplastantemente, el tres. Eligieron el tres. Pero eso no tiene sentido. Es un número aleatorio entre el uno al cuatro ¿por qué eligen el tres? Y, de nuevo, hay un montón de racionalización: “No, es que el uno es como el primer número”, entonces uno no lo elige, “y el cuatro tampoco porque es el último”, entonces uno no lo elige “Y el dos es un número par”, entonces está “como raro”. “El tres sí es un número que está como en toda la mitad, pero no se siente raro, ¿cierto? entonces tres”. Y ¡pum! todo el mundo elige tres, creyendo que es el número más probablemente aleatorio, se vuelve el número, efectivamente, más probable. Por ende, mucha de la estadística y la probabilidad no es 100% aleatoria, sino tiene un componente humano implícito.

Esta vez, hagámoslo más difícil. Esta no la vamos a hacer interactiva. Esta piénsenla en sus mentes, no la escriban en ningún lado, solo piénsenla en sus mentes. Elijan un número cualquiera del 1 al 10. Estudio, elijan un número del 1 al 10. No me lo digan, no me lo digan. Y cuando diga tres, digan en voz alta el número que eligieron de 1 a 10. ¿Okey? En voz alta dura para que este micrófono lo agarre. ¿Listos? Un, dos tres…

Hombre 1: ¡Ocho!

Mujer: ¡Dos!

Hombre 2: ¡Uno!

Freddy: Dijeron: ocho, dos y cinco.

Se le hizo una encuesta a 100 personas, aleatorio, de que eligieran un número entre el 1 al 10. Y la gran mayoría ¡eligió el siete! Es la misma posición del uno, dos, tres y cuatro. Miren que la distribución es muy similar. La gran mayoría de las personas eligieron el tres, una subsecuente mayoría eligió el cuatro y la minoría eligió el uno, el dos. Miren que aquí está igualito, está cargado hacia los números mayores, la mayoría eligió el siete y muy pocos eligieron los primeros números. La probabilidad y la estadística, aunque pareciera aleatoria, tiene que ver mucho con nuestros sesgos mentales y mucho con la forma en la que nosotros nos criamos y el ambiente cultural donde crecimos. Algo curioso es que los asiáticos elegirían algo distinto a los árabes, que elegirían algo distinto a los americanos como nosotros. Eso es muy interesante porque tiene mucho que ver con nuestras propias supersticiones, nuestras propias costumbres y hasta la forma en la que decimos los números. Por ejemplo, hay un número en japonés que se dice “chi” y ese número también significa muerte, entonces ese número normalmente lo quitan de los ascensores y casi nadie lo elige en nivel de probabilidad y estadística, al punto en que es un problema en cosas como las loterías en países.

Luego están cosas como las elecciones. Hay un sitio muy famoso que se llama “FiveThirtyEight” o “Cinco treinta y ocho”, que estos eran sus probabilidades de elección el día de las elecciones en Estados Unidos. En ningún punto; un punto por allá en agosto donde medio se cruzó, pero en ningún punto daban a Trump como el ganador. En ningún punto decían: “Trump va a ser presidente”. Todo el tiempo Clinton iba a ser presidente. Pero todos sabemos que Trump ganó. Entonces, ¿estos datos están errados? Resulta que no. Porque Trump es el tipo de persona, y por primera vez en la vida voy a decir algo positivo del gasto de aire humano que es Trump. Trump es el tipo de persona que cuando ve un 95% de probabilidad de no llegar y un 5% de llegar, lo intentan y llegan. Porque aquí, él tenía un 28.6% de ganar, por ende, ganó. Si su probabilidad hubiera sido de menor a 0.1%, les creo, hubiera sido muy raro. Pero la probabilidad de Clinton, aunque alta, no era absoluta. Y estas son las otras cosas que a nosotros nos complica, sobre todo cuando pensamos en fútbol. A veces nos dicen: “No, pero es que mi equipo tenía un 70% de probabilidad de ganar. No entiendo cómo Alemania logró meterme cuatro goles”. Porque es estadística. Brasil siempre había ganado y Brasil ¡fue humillado! en el último mundial de fútbol; porque es estadística.

Piensen en cuándo se van a morir. Cuántos años tienen y cuándo creen que se van a morir.

Supuestamente, la esperanza de vida promedio en Latinoamérica es como de 75 años, en España es como de 80 años y en lugares como Japón puede ir hasta los 85, 90 o 100 años, la esperanza promedio de vida. ¿Cuándo creen ustedes que se van a dormir? También tiene mucho que ver con nuestros abuelos y nuestros padres. Cuándo se murieron nuestros abuelos, cuándo murieron nuestros padres y cómo ha mejorado la tecnología. Y en cierto modo, si nuestra familia fue inteligente. Si ustedes tienen el tipo de familia que, de manera inteligente, les dio vacunas, es probable que ustedes vivan más versus las familias que tienen serios, serios problemas de educación, como las que creen que las vacunas son malas. Y, en serio, si ustedes creen que las vacunas son malas, simplemente avísenme; los “baneo” de Platzi y vivimos en un mundo mejor. Lo importante es esto: la realidad es distinta a lo que ustedes creen. Esta es la verdadera probabilidad, a nivel mundial, de morirte. Y observen, el número de la izquierda va de 0 a 1, es decir, 1 es el 100% y 0.1 es el 10%. en este punto, el 10% y esta es la edad, eso significa que tu probabilidad de morirte es extremadamente baja cuando tienes 10 años y aumenta radicalmente cuando te vuelves un adolescente, porque los adolescentes hacen cosas estúpidas de adolescente. Luego se estabiliza un poco y a partir de los 30 años, cada año aumenta tu probabilidad de morirte, pero no por mucho. Miren, la probabilidad de morirse del 1% solamente llega cuando tienes 60 años, la del 1%. Tu probabilidad de morirte más fuerte, es una probabilidad de morirte del… 5%, sí el 5% cuando tienes entre 69 a 82 años. Luego sube un montón, al 10%; tienes una probabilidad de morirte en cualquier momento dado, del 10%, cuando tienes 87, 88. Y luego, tu probabilidad de morir sube radicalmente al 100% cuando cumples más de 100 años. Ahora, tengan en mente esto qué significa. Si tu probabilidad de morirte a los 88 años es del 10%, eso significa que cada día hay un 10% de probabilidad de morirte. Eso significa que cuando llegas a los 88 años y pasan 100 días, en el día cien ya pasaste los 99% de probabilidad de morirte…o en el día 10. Eso es lo que realmente significan estos datos. A partir de acá, tu probabilidad de morirte es del 100% después de esos 100 días, pero va subiendo no de una manera escalable, sino de una manera logarítmica.

Ahora pensemos en las cosas que nos aterran. ¿A ustedes de qué les aterra morirse? A la gente normalmente le aterra morirse de cáncer, de que los maten, de terrorismo, y le invierten un montón de plata a bombardear Irak, porque “Ay, Dios mío qué tal si ‘nine-eleven’”, les da terror morirse por volar y hay gente que le teme a volar. Pero miremos realmente cómo se mueren las personas. Hay un sitio web fascinante que se llama “Nuestro mundo en datos” o “Our world in data”, este de acá, que nos muestra que la inmensa mayoría de las personas no se mueren de cáncer. Existe una doble probabilidad de que te mueras de enfermedades cardiovasculares en vez de cáncer. Aun así, la gente no le tiene tanto miedo a las enfermedades cardiovasculares y sí le tiene miedo al cáncer. ¿Qué es más probable, que uses todos los días crema anti solar para que no te dé melanoma, o que dejes de comer hamburguesas para que no te dé un infarto? Probablemente vas a seguir comiendo hamburguesa mientras te echas protector solar cada día.

La realidad es que las cosas que a nosotros nos aterran como cáncer, homicidio o terrorismo, no son tan graves como las cosas que no nos aterran tanto, pero realmente matan gente. El terrorismo es una de las cosas que menos mata gente. Otra de las cosas que nos aterran son los desastres naturales: un terremoto, una inundación. Pero solamente el 0.01% de la población humana se mueren de eso, donde el 32.26% se mueren de enfermedades cardiovasculares. Si en serio le temes a la muerte, sigue montando en avión y corre todos los días. Pero no todos, todos los días. Los maratonistas se van al otro lado.

Luego está el tema del pesimismo. Nosotros somos pesimistas porque no entendemos la estadística. Creemos que las condiciones a nuestro alrededor son las que realmente afectan al individuo. Entonces decimos: “¡No, el mundo está peor que nunca!”. Pero resulta que la población está cada vez mejor que nunca. Esos son datos de “Nuestro mundo en datos”, “Our world in data”. Y ustedes pueden ver que para 2015 el número de personas que no viven en extrema pobreza es del 90.4% versus el número de personas que sí viven en extrema pobreza. El número sigue siendo alto; que un 10% de la población vivan en extrema pobreza es terrible. Pero no es tan terrible como era en 1950. 1950 no fue hace tanto. 1950 fue cinco años después de la Segunda Guerra Mundial. En 1950 el 70% de la población humana vivía en extrema pobreza. Hoy solamente es el 10%. Ustedes se pueden quejar de todo, pero la humanidad se ha vuelto extremadamente buena y no ha parado en arreglar el problema de la pobreza. Y, esto es porque a nosotros no cuesta juzgar nuestra humanidad y nuestras perspectivas, desde una perspectiva de probabilidad y estadística, y lo juzgamos a nivel anecdótico: “Ay, es que no me puedo comprar el iPhone X de 1287 gigas, me toca el de 64. ¡Qué pobre que soy! Es que no puedo pagar Platzi, pero sí me puedo pagar cuatro frappuccinos de Starbucks que son el equivalente a una suscripción a Platzi. ¡Es que soy muy pobre!”. Ese tipo de cosas es, simplemente, ustedes haciéndose daño mental, cuando realmente sí que podrían. Simplemente es un tema de enmarcarlo y de tratar de calcular cuáles son las inversiones que valen la pena. Y esta es la misma razón por la que el humano promedio es tan mal inversionista. Porque nosotros, por un lado, no miramos a largo plazo y, por otro lado, no pensamos en los peores escenarios y en la verdadera probabilidad y estadística.

Luego, hay un punto más fuerte de la suerte y es el sesgo de supervivencia o el “survivorship bias”. Para explicarlo, quiero mostrarles un gráfico. Este gráfico es muy famoso, probablemente ustedes lo han visto. Esto es un avión bombardero de la Segunda Guerra Mundial. Es un avión cuya misión era ir y botarle bombas a los nazis o a los japoneses. Esos puntos rojos, que ustedes ven ahí, son los aviones que regresaban. La Fuerza Aérea Real británica y la Fuerza Aérea de Estados Unidos tenían este problema de que perdían muchos bombarderos por un tipo de ataque que se llama “flak”. Flak son unos cañones que, al disparar, botan un montón de esquirlas en el aire que quedan volando un rato y atraviesan y llenan de huequitos los aviones como lo pueden ver acá. Entonces, el equipo de ingenieros empezaron a hacer un gráfico con todos los aviones que volvían, de dónde eran los huecos, dónde terminaban los huecos y dónde eran afectados los aviones. Y ahí, lo que hacían era ponerle más armadura; le ponían un poquito más de metal, le ponían un poquito más de protección, pero seguían perdiendo la misma cantidad de vuelos. Hasta que llegó un matemático y le dijo: “Todos ustedes son una ‘huevas’. Todos ustedes la están cagando acá. Miren, si los aviones que vuelven, vuelven con esos huecos, es porque con esos huecos pueden volver. Los que no vuelven, probablemente les pegaron en otro lado. Entonces, lo que tienen que hacer es ver, de todos los que vuelven, dónde están los huecos y dónde no están los huecos. Y donde no están los huecos, ahí pongan la armadura, ahí pongan una placa más fuerte”. Porque la gente tenía un sesgo de supervivencia. Creían que los aviones que volvían eran los que tenían que proteger, cuando realmente lo que tenían que hacer era ver los que no volvían. Como no podían porque estaban en territorio enemigo, podían ver en qué áreas no eran afectados los que sí volvían y ahí reforzar. Es una forma de pensar al revés. Es similar al ejemplo del inicio, donde, incluso si solo tienes un 5% de probabilidad de llegar a tu vuelo, el hecho de que te rindas hace que tengas un 100% de probabilidad de fracaso.

Ese sesgo de supervivencia se ve con nuestros héroes. Por ejemplo, todo el mundo quiere ser como Bill Gates. Porque Bill Gates creó el imperio más grande del mundo, Microsoft. Y porque Bill Gates, desde su dormitorio en Harvard, logró crear una de las empresas más grandes de tecnología y porque la industria de la tecnología de hoy todavía se mueve con Windows. Y todo el mundo habla de esta historia mítica que fue el momento donde se creó el imperio de Microsoft, donde Bill Gates se sentó con los jefes de IBM, porque IBM era la empresa más inmensa de la época y les dijo: “Yo les tengo un sistema operativo que se llama DOS. Pero en vez de vendérselo a IBM, se los quiero licenciar”; e IBM, legendariamente, dijo: “Eso está bien, el negocio está en el hardware, no en el software. Yo te lo permito”. Y se creó esa industria gigante y todo el mundo: “Este ‘man’ es un duro”. Sí, Bill Gates tiene mucho qué admirarse, pero todo mundo se olvida de la mamá de Bill Gates. Esta es la mamá de Bill Gates, al lado del director de IBM. La mamá de Bill Gates era la secretaria del director de IBM. Los papás de Bill Gates tenían un fondo para Bill Gates de un millón de dólares, cuando se graduara. Bill Gates fue a Harvard. Hay un montón de cosas que tenía Bill Gates en la vida que, básicamente, iban a hacer que el hombre por lo menos le fuera bien. Nosotros no tenemos la opción de la suerte de Bill Gates. Bill Gates tuvo la suerte brutal de tener una mamá que era la secretaria del CEO más poderoso en tecnología en la época. Bill Gates tuvo la fortuna de tener un papá que ahorró mucha plata para llevarlo a Harvard, para darle la mejor educación posible. Entonces, todo el mundo dice: “Yo me tengo que salir de la universidad porque Bill Gates se salió de la universidad y voy a ser exitoso”. Pero sí, ¿tu mamá trabaja en IBM y tú te estás saliendo de Harvard? ¿O te estás saliendo de la universidad de la madre…santa que te dio a luz? Probablemente una muy buena universidad. No sé, no la conozco.

El punto es: hay componentes de suerte que en ocasiones nos hacen creer que hacer lo que los que sobrevivieron hicieron nos permite a nosotros lograr ese éxito.

Y no hay un caso más fuerte en la última época que Mark Zuckerberg. Aquí viendo en esta foto, tratando de imitar a un humano porque los humanos toman agua, entonces él intenta tomar agua. Mark Zuckerberg es muy famoso porque, después de que salió la película “Social Network”, todo el mundo quería ser emprendedor. Esto es muy real. Y Combinator tiene un dato, ellos tienen un gráfico de cuánta gente aplica para ser emprendedor de Y Combinator y de repente hay un pico en el 2014. ¿Saben qué es ese pico? La película, “La red social”, “The Social Network”. Porque todo el mundo vio la película y dijo: “¡Uy, no! Mire, lo que hay que hacer es que uno se va de la universidad, no se gradúa nunca, uno tiene un amigo brasilero lleno de plata, uno se va a Palo Alto, uno conoce al man que hizo Napster y luego uno hace un montón de plata y uno crea una red social increíble”. Pero lo que la gente no habla es que Mark Zuckerberg estuvo en un momento único de la humanidad, donde la inversión en desarrollo web había creado las condiciones ideales para algo como Facebook. La gente no habla en el caso de Mark Zuckerberg, de que ya había un trabajo hecho con Myspace y con Friendster, o que él tuvo la fortuna de lograr hackear el sistema de Harvard para extraer de manera “ilegal” los datos de los perfiles de los estudiantes y esa fue la semilla que le permitió a, creo que se llamaba “Friendface”, una cosa por el estilo, eventualmente crear Facebook, bueno, que luego se volvió Facebook. La gente no habla de que él de manera serendípica se encontró con Sean Parker y luego eso le permitió acceder a Peter Thiel, uno de los iniciales fundadores de PayPal, que le permitió crear el imperio que él creó. Y sí, Mark Zuckerberg es un error estadístico del sistema. Mark Zuckerberg es una combinación de un CEO increíblemente bueno y sin ningún tipo de escrúpulos más las condiciones de mercado perfectas para crear una de las pocas mega-compañías que nacen cada década. Pero no lo logró porque se fue de la universidad. No lo logró porque creó una red social. Por eso, a mí me rompe la cabeza cuando la gente dice: “Mira, yo me voy a salir de la universidad para crear una red social y esto es mejor. Es como Facebook, pero es rosado. Porque Facebook es azul y no es rosado y la gente debería…”, porque no se trata de eso. Estás yéndote al sesgo de supervivencia. Estás tratando de duplicar el éxito de otra persona, que no lo logró simplemente por un trabajo duro, sino por una combinación de componentes de suerte.

Algo parecido pasa en el fútbol. Alemania le metió cuatro goles a México…hace unos añitos. Y desde entonces México tiene este tema de que ya no comen salchicha alemana, de que bajó las visitas a Berlín, de que los memes aumentaron. Bueno, los memes aumentan sin importar lo que pase en México. Pero esto ¿qué significa? ¿Que es probable que Alemania le vuelva a meter cuatro goles en este mundial? ¿Es probable que México le gane a Alemania? ¿Es probable que queden igualitos en eliminatorias? ¿O que queden en cuartos, o en octavos, o en la semifinal? ¿O que México gane? Sí, probablemente México gane; de pronto no. De pronto, gana Argentina. No lo sé. No me importa. No me gusta el fútbol. Pero lo importante es que…

Miren cómo fue, poco a poco, cuando dije: “Puede ganar México”, perdí a todo el resto de Latinoamérica. Cuando dije: “Quizás Argentina”, me gané a Argentina, pero perdí a todo el otro resto. Cuando agregué a otros países, ya todo el mundo estuvo contento. Y cuando dije que no me gusta el fútbol, ¡los perdí a todos! Probabilidad y estadística. Excepto a Nicol. Gracias Nicol.

Lo más probable es que Alemania no le vuelva a meter cuatro goles a México porque eso ya pasó y la probabilidad de que lo mismo que pasó en años anteriores vuelva a ocurrir es muy baja; sobre todo a nivel de datos estadísticos. Pero si la probabilidad es del 5%, todavía puede ocurrir. Así que, aunque las opciones están de nuestro lado y la suerte nos favorece, no significa que nos merezcamos nada. Y eso es el componente más importante una vez que ustedes aceptan el sesgo de supervivencia y el significado de probabilidad y estadística. Nosotros deberíamos respetar y agradecer la suerte que tenemos. Ustedes perfectamente hubieran podido nacer en una familia distinta y no tener acceso a internet. Hay un porcentaje significativo de la población humana, si no estoy mal, es como el 30%, una cosa así, que no tienen acceso a internet. Eso significa que, de 10 personas en el mundo, hay 3 que no tienen acceso a internet. Ustedes hubieran podido nacer en las condiciones de ese estilo y no nacieron en esas condiciones; nacieron en las siete que sí tienen acceso a internet. Eso es increíble. No importa que estén “en pobreza”, que no es realmente pobreza porque tienen internet, tienen una nevera. Si ustedes tienen internet, un refrigerador y un televisor, ustedes están en el “top” 85% de la humanidad. ¿Sabían eso? Son datos de Unicef.

Creo yo que, por nuestra mala forma de entender la probabilidad y estadística, nosotros dejamos de agradecer las cosas buenas que nos da la vida. En vez de nosotros estar agradeciendo el pasado y el punto donde estamos, anhelamos lo que nos falta y nos sentimos mal porque nos comparamos con otros. En vez de compararte con gente que no tiene nada que ver contigo, tú deberías crear tu propio camino, nunca rendirte, entender y estudiar probabilidad y estadística y agradecer en el punto en el que estás. Porque tú estás ahí por la suerte. Y, algo que sí es verdad, toda esta gente fue suertuda, pero si no estuvieran trabajando duro, no hay cantidad de suerte que les haya generado el éxito. El éxito es una combinación de un montón de suerte y un montón de trabajo duro. Incluso si tú estás en ese 30% que votó al principio que no tienen suerte, el trabajo duro te va a poner en una posición muy privilegiada. Y, si aparte de esa posición privilegiada, tienes suerte, vas a tener una vida increíble. Solamente tienes que aprender de probabilidad y estadística.

Toma el curso de Probabilidad y Estadística y sal de dudas respecto a cómo esto funciona. Te lo enseñamos bien. También, mira el video de “Nunca rendirse” porque nunca deberías rendirte y suscríbete al canal de Platzi.

Un número entre el 1 al 10…

Curso de Probabilidad y Estadística
Curso de Probabilidad y Estadística

Curso de Probabilidad y Estadística

¿Sabías que las playlist sugeridas en tus aplicaciones usan modelos estadísticos programados basados en tus preferencias de búsqueda? Aprende cómo funciona e impleméntalo a tus desarrollos en Machine Learning, tomando el Curso de Probabilidad y Estadística.
John Freddy
John Freddy
freddier

30627Puntos

hace 3 años

Todas sus entradas
Escribe tu comentario
+ 2
Ordenar por:
3
19052Puntos

Voy a tener suerte… decía Google.

1
2046Puntos

desconfía de la suerte que no hayas creado

1
35117Puntos
        **¿Qué es lo peor que puede pasar?**
Probabilidad de fracaso.png
0
4452Puntos

Vaya que interesante. Y aunque cheque el live. ver nuevamante el video y leer el post. Esmuy cierto la suerte no es mas que un junto de de eventos y de las circuntancias que los rodea. sobre todo de que manera lo persivimos nosotros.

Gracias Freddy por esta infromación.

0
2355Puntos

Siempre he creido que la “suerte” uno la hace y que tambien a la “suerte” se le cuida.