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Ser papá en Platzi: la licencia por paternidad no son vacaciones

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hace 6 meses

TL;DR
Hay una “nueva” paternidad que los hombres podemos vivir.
Liberados de clichés, y en un contexto más fluido que la rigidez con la que crecieron nuestros padres y abuelos, hoy podemos elegir ser papás de otra manera. Pero para lograrlo hacen falta compañías que enfoquen la paternidad o maternidad no como una discapacidad, sino como una parte integral del bienestar de las personas que emplean.

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Lo que se espera del padre en la imaginería popular

Unos días después del nacimiento de mi hijo me sentía completamente exhausto. Yo no entendía por qué, si era mi esposa la que había dado a luz, hasta que caí en la cuenta de que el que Dante (mi hijo) naciera en nuestro dormitorio (hay otras formas de traer un hijo al mundo que no involucran pisar un hospital -sobre todo en una pandemia-) fue una especie de fisión nuclear que en algún punto tenía que cobrarse en forma de energía vital, sobre todo si duermes un promedio de 2 horas por noche a partir de entonces.

Dediqué gran parte del período prenatal de mi esposa a leer sobre la llegada del bebé, y un dato me llamó poderosamente la atención en todas las lecturas: lo escueto en la cantidad de días que por lo general las compañías asignan a los recién convertidos en padres una vez nacen sus hijos. Unos pocos días (las más de las veces), un par de semanas (cuando mucho) algunas otras, en todo el mundo. Claro, uno puede tomarse cuantos días le parezca o acuerde con la persona a quien reporta, pero me refiero a días con goce de sueldo, días en los que sigues percibiendo tu salario aunque no estés trabajando por estar cuidando de tu bebé. “No se ha de necesitar más,” ha de pensar quien legisló esto, porque en la imaginería popular, pareciera que el rol del hombre durante el nacimiento de un hijo se limita a conducir cual Dominic Toretto camino del hospital antes de a) fumar ansiosamente en la sala de espera (hace 20-30 años) b) deambular por el quirófano con una cámara GoPro en la cabeza para “documentar” el proceso (en las épocas actuales).

Pero según esas leyes, queda claro que lo que se espera del hombre una vez nace el bebé es poner los papeles en regla (registros civiles, etc.) y luego regresar a la vida laboral como si nada. A proveer, que esa es la labor del padre. ¿El bebé recién nacido? Bien, gracias, la mamá lo cuida, que para eso está. Nótese el sarcasmo, por favor.

Afortunadamente, unos meses antes de que Dante llegara a nuestras vidas, descubrí que parte de la cultura de Platzi involucra desde hace años que cada persona que se vuelve padre ha de tomar 8 semanas de “baja por paternidad”, con sueldo completo. No opcionales.


Navegando mis 8 semanas de licencia de paternidad

Cuando trabajas en Platzi, las semanas son semanas-Beatle, es decir, en una sola semana sucede lo que en otras compañías sucede a lo largo de un mes completo. Al ritmo al que va Platzi, algunos días son lentos y espesos, pero las semanas pasan rápido y los meses mucho más. Así que pueden imaginar la cantidad de cosas que debieron suceder en la compañía durante las 8 semanas que tomé de baja por paternidad. El día que regresé me sentía como uno de esos personajes que desaparecen de una serie de televisión al final de la temporada 1, para regresar, completamente desorientados y buscando información, al inicio de la temporada 4 -esta es una analogía que causa mucha gracia internamente dentro de la compañía cada vez que explico la sensación-

Sin embargo, esas 8 semanas transcurren de distinta forma dependiendo del lado en el que estés. Vertiginosas para quienes se quedan trabajando (así me he sentido yo con las 8 semanas de algunos compañeros cuyos hijos nacieron después que el mío), pantanosas para quien decide vivir el post-parto a tiempo completo como hice yo. Por eso aquel día del que hablo al inicio de este texto me levanté tan exhausto. Pero esas 8 semanas también me sirvieron para reflexionar sobre cómo me iba sintiendo por el camino. Y descubrir, por ejemplo, que la cantidad adicional de horas laborales dedicadas por nosotros los hombres, que suelen ser la última excusa para justificar el gender pay gap por quienes también dicen hashtag notallmen y barrabasadas similares, están en realidad construidas sobre una realidad donde la mujer acapara, por vergüenza de levantar la voz o por pensar que es lo que le toca, el 99% de los cuidados de ese bebé que acaba de llegar al mundo.


La crianza es de dos

Que un papá decida ser parte de la crianza de un bebé no es algo que se haga por virtue-signaling, o por señalarse como mejor hombre que otros (si estás leyendo esto con espíritu de carnero-a-ver-quién-la-tiene-más-grande). Tampoco es motivo de burla. Es una elección. En mi opinión, muy conveniente, porque es absurdo que alguien pretenda que un hombre experimente la emoción de recibir a un hijo en este mundo y sólo cuente con 5 días para procesarlo como si nada hubiera pasado. Como si fuéramos sistemas operativos procesando código sin emoción alguna. No lo somos. Es mucho que absorber, y en mi opinión no deberíamos perdérnoslo.

Pero para que eso suceda, es necesario que las compañías entiendan también que no se van a desplomar porque un empleado dedique unas semanas de su vida a procesar sus emociones y su cansancio, y con eso volverse mejor profesional y persona. ¿La alternativa? Compaginar crianza y trabajo. Desastre asegurado. No hay ancho de banda disponible cuando duermes 2 horas diarias durante meses ¿La otra alternativa? La que lleva vigente décadas, siglos incluso: que los hombres nos desentendamos de la crianza de nuestros hijos y la deleguemos a las madres. Qué desperdicio, pudiendo vivirla ya de otra manera.

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Fast Forward a unos meses más tarde

Meses más tarde, a nadie en Platzi le parece raro ni extravagante que yo me desaparezca un par de horas de Slack para darle de comer a mi hijo, o que aparezca con él en brazos durante una llamada. Y es así porque se asume que, en una compañía seria que pretende cambiar el futuro de la educación, las personas que trabajan en ella también tienen una vida, y que quienes somos padres o madres también tenemos que ejercer de padres o madres.

Esto es valioso de camino hacia el futuro, y te das cuenta porque no todas las compañías funcionan así. A inicios de año me sucedió algo inaudito y que jamás me había ocurrido. Iba a presentar una serie de eventos para una compañía de software muy grande (en tamaño, no en sentido común), pero a última hora decidieron echarse atrás, aduciendo que se me veía poco profesional porque en una de mis llamadas tenía a mi hijo en brazos. Que es justo lo que hace un padre si, como era el caso, la madre del bebé está trabajando, y más si la llamada es una meramente protocolaria.

No sé si estas personas resuelven estas situaciones poniendo a sus hijos delante de un iPad o algo similar, y pensé que ha de ser un problema trabajar en una compañía así y un día recibir la noticia de que vas a ser papá o mamá, porque claramente vas a tener que escoger entre la compañía o ese bebé que viene en camino. Pasé unas horas agitado y afectado, antes de hacer las paces con el hecho de que una opinión estúpida como esa no debía hacerme sentir mal. Ellos son los que claramente salieron perdiendo por no tenerme en sus eventos.

Un par de días después de nacer Dante, un querido amigo de España, con muy buena intención y muy poca cautela, se mostró muy sorprendido de que la compañía me hubiera dado 8 semanas de baja por paternidad. “Hala, qué buenas vacaciones te vas a pegar, tío.” Not really. La compañía no te da 8 semanas de vacaciones. La compañía te manda 8 semanas a cuidar de tu hijo recién nacido, esperando que también aprendas algo por el camino.

Lo hice. La paternidad se puede vivir y ejercer de otra manera. Y las compañías que lo entiendan, llegarán mucho más lejos que las que no.
Compañías como Platzi 😃

Daniel
Daniel
danigranatta

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hace 6 meses

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Soy padre de 2 hijo,uno de 3 años y otro de 3 meses. Me llega este tema.

Varios de mis colegas buscan maneras de dejar a sus hijos con un tercero para que los cuide, muy por el contrario, yo tengo a mi hijo jugando y corriendo por ahí.

Me hago cargo de ellos, (es normal que el más pequeño, lo lleve en brazos gran parte del día) cuando puedo, intento compatibilizar la familia con el trabajo, todavía no llego al equilibrio.

Cuando las empresas hagan el cambio de switch, verán la recompensa de trabajadores más felices y mejores personas.

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You are an example. It’s a pleasure to see Dante in the call, it’s energizing. ❤️

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Total incluso antes del nacimiento hay muchas cosas que pensar, preparar y adaptar, es la mejor experiencia que una persona puede tener en su vida, lo mas que necesitamos es tiempo para procesar y cuidar, mas ahora en la era post pandemia en donde uno se vuelve mas que loco con la limpieza y los cuidados jajajajajaj lo digo yo que seré padre en agosto 2021 😍

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Interesante articulo.
Lamentablemente en la sociedad se considera que la llegada de un bebé es 100% responsabilidad de la madre, es ella la que lo debe cuidar y la que debe tener los permisos respectivos. Incluso cuando sale una ley de permiso paterno muchos se quejan indicando que eso es solapar a los hombres y darles vacaciones, ya que ellos no aportan al cuidado de sus hijos.
El dar permiso paterno no solo es bueno para la familia, si no también ayuda a la equidad de género en el ámbito laboral. Muchas veces en una empresa no desean contratar mujeres ya que piensan que si se embarazan deben darles el periodo materno, sin embargo al tener una ley que implique dar un periodo paterno de varias semanas, podría hacer que las empresas ya no piensen tanto en el periodo materno como un contra, ya que también existe un periodo paterno.
Ojalá más empresas tengan este tipo de beneficios para los padres, no solo por la equidad, también por lo importante que son tanto la madre como el padre para los hijos.

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Que gran post, me siento totalmente identificado.

Cuando nació mi niña el año pasado (en medio de esta pandemia y viendo cómo entraban pacientes con covid), pude “tomarme” más o menos un mes y medio, pero sumando dos períodos de vacaciones que tenía pendientes, más los 8 días que hay por ley para licencia de paternidad y sumando algunos festivos en medio de esos días. En ese tiempo pude darme cuenta lo absolutamente necesario que se adopte como cultura general en las organizaciones, inclusive por ley, el tener este espacio para poder ejercer adecuadamente ese rol de padre. Un momento que es muy demandante en tiempo y energías, y que además se necesita para apoyar a tu esposa en su recuperación. Y también, para poder gozar ese momento único en la vida de conocer y amar a tu hija. Agradezco mucho el poder haber tenido la oportunidad de no perderme estos primeros días, que jamás se repetirán, todo se dio para que no fueran solo 8 días y luego a seguir como si nada hubiera pasado.

Ese hito en nuestras vidas de madre y padre me dieron una gran motivación para, a través de Platzi, aprender y reaprender y de esta manera dar un giro a la carrera de tal forma que pueda encontrar el lugar que me permita estar más cerca que ellas (mi esposa trabaja full remote), sin que esto sea un impedimento para ser productivo y poder ser el padre que he elegido ser: Uno presente y comprometido con la crianza y los cuidados.

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Vaya, muy interesante el artículo. Me gustó porque aborda mucha de la realidad que vivimos como hombres en esta sociedad cuando se trata de ser padres. En aspectos como estos, nos damos cuenta lo poco que hemos avanzado como sociedad, donde todavía se tiene el pensamiento estúpido de la mujer es quien se encarga del hogar y el bebé, cuando cómo padres también lo podemos hacer y que cómo padres hay muchos que quieren hacer ese rol de padres, pero por la sociedad y las empresas es imposible

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Me encanto, en mi caso solo me dieron 5 dias para cuidar que todo estuviera “bien” y de regreso al trabajo, era parte del ejercito mexicano y el deber me “llamaba”, en fin, ahora que lo pienso me falto mucho disfrutar de esa etapa, aunque ahora hago todo lo posible por cambiar ese recuerdo con momentos geniales al lado de mi hijo.