L. Iván Carrasquel Ballesteros
¿Pero qué pasa cuando el contexto de un acuerdo cambia y el código, por su propia naturaleza inmutable, no puede adaptarse a esa nueva realidad?
Ahí es donde el contrato se vuelve una jaula. Si el código no puede evolucionar, el acuerdo muere o se vuelve irrelevante. Por eso, en la arquitectura de blockchain, usamos Oráculos para inyectar datos externos o patrones de diseño como Proxy para permitir actualizaciones controladas sin romper la inmutabilidad.
¿Cómo crees que el uso de un tercero —el oráculo— para alimentar datos al contrato afecta la descentralización que originalmente buscabas?
