L. Iván Carrasquel Ballesteros
Si pudieras automatizar un acuerdo internacional sin depender de abogados ni fronteras, ¿qué valor le asignarías a esa libertad operativa frente al riesgo de un error en el código?
Esa libertad es el "santo grial" de la eficiencia, pero el precio es la responsabilidad absoluta. El valor que le asignas es proporcional a cuánto detestas la fricción burocrática y cuánto confías en que la matemática no puede ser corrompida por intereses humanos.
¿Pero qué pasa cuando el contexto de un acuerdo cambia y el código, por su propia naturaleza inmutable, no puede adaptarse a esa nueva realidad?
