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Importancia de la ética en el uso de datos personales

El concepto de ética alude al comportamiento humano en cuanto a su relación con el bien y el mal.

El ser humano, durante toda su vida, se encuentra inmerso en situaciones en las cuales debe tomar decisiones, lo que implica un proceso reflexivo permanente.

Este poder de decisión o libre albedrío se balancea entre diferentes posibilidades donde, según la ética kantiana, juega un papel importante la buena voluntad de actuar de acuerdo con el deber que la conciencia humana se impone a sí misma.

Sin embargo, el utilitarismo establece que «bueno» es aquello que promueve la felicidad como bien superior para el mayor número posible de personas.

Podemos ver que mientras la ética kantiana posee un carácter formal y rigorista, el utilitarismo enfoca la ética en función de la finalidad de las acciones humanas y la valoración de sus consecuencias, acentuando como fin supremo la felicidad de la mayoría.

Esta fugaz observación sobre la ética nos lleva a plantear, hasta qué punto algunos usos de los datos personales pueden atentar contra los derechos de los individuos, a cambio de un beneficio mayor para la sociedad.

El uso de los datos: una práctica en pleno crecimiento y cada vez más diversificado

El empleo de los datos es un fenómeno que ha presentado un crecimiento sumamente acelerado en los últimos años, gracias a la creación de algoritmos e instrumentos de captura, almacenamiento y procesamiento de información cada vez más eficientes.

Las empresas se han dado cuenta de que la información recolectada les sirve para predecir y entender a sus usuarios. Esto le ha dado un gran valor a la información.

Pero, esta progresiva utilización de los datos no se limita al sector empresarial, pues, el diseño de políticas públicas en el ámbito de la salud, seguridad, infraestructura, educación, medio ambiente, movilidad, entre otros, han captado la atención de los gobiernos para tomar decisiones en función al análisis de los datos disponibles.

Este interés por la recolección de datos ha hecho posible la implementación de herramientas y mecanismos optimizados, que han disminuido significativamente los costos de recolección y procesamiento, lo cual ha dado lugar a la diversificación de usos sin precedentes de la información.

¿Qué son los datos personales?

En primera instancia, los datos personales son aquellos que permiten identificar de una manera directa o indirecta a una persona. Hay muchos tipos de datos personales, por ejemplo, edad, teléfono, domicilio, correo electrónico, documento nacional de identidad, número de seguridad social, ingresos, fecha de nacimiento, etc.

Sin embargo, cuando nos adentramos en la clasificación de los tipos de datos, percibimos que estos son muchos más amplios, los cuales podemos dividir, grosso modo, en ordinarios, sensibles y especiales.

Los datos ordinarios son, por ejemplo, el nombre, dirección y finanzas personales.

Los datos sensibles incluyen, por ejemplo, los datos sobre el origen étnico, las preferencias políticas y religiosas, así como la orientación sexual. Por su naturaleza e implicaciones tienen un rigor especial a la hora de preservarlos y ameritan una justificación para su recolección y el uso que se le van a dar.

Cuando se suministran datos sensibles a una empresa, esta debe justificar por qué necesita esta información y de qué manera va a garantizar de que no haya una fuga de información.

Finalmente, nos encontramos con los datos especiales. Estos se refieren a los datos genéticos, biométricos o de salud. No son el producto de una manifestación voluntaria de las personas, sino que se generan a través de un análisis clínico.

¿Qué son los dilemas éticos y como se vinculan con el uso de los datos personales?

Generalmente, se resaltan los beneficios derivados del uso de los datos para la humanidad, sin embargo, existe otra cara de la moneda de la cual poco se discute, tales como el uso inadecuado de información sensible, procesos deficientes en el almacenamiento y protección de la información, uso abusivo de los datos en marketing y muchos otros.

Todas estas conductas llevan implícitas muchas veces un dilema ético, que no es más que una situación en la cual se genera un conflicto entre dos alternativas en forma tal, que la obediencia a uno de ellos implica la transgresión del otro.

El análisis de datos no se trata solo de revisar datos. Para que las tomas de decisiones basadas en datos sean efectivas, es importante la calidad de estos y que su recolección obedezca a criterios científicos.

Por consiguiente, se deben evitar decisiones fundamentadas en datos sesgados y de dudosa calidad. No olvidemos el principio Garbage in Garbage out(GIGO), que dice “la calidad del resultado (output) depende de la calidad de la entrada (input)”.

En este orden de ideas, es frecuente el acceso a información privilegiada para uso en marketing con un enfoque ético discutible. Tal es el caso de los sesgos discriminatorios, la manipulación de precios de acuerdo con la información que se posee de determinados clientes, nada más por mencionar algunos.

Por otro lado, en los últimos años se ha detectado el uso de los datos en el entorno político, con el objetivo de hacer maniobras de marketing para influir en la decisión de los electores.

En el contexto de las interacciones en las redes sociales se observa el fomento de conductas adictivas, violentas o que podrían potenciar reacciones emocionales. Por este motivo, es necesario evitar situaciones que afecten la sensibilidad de las personas.

Acciones para corregir fallas en los procesos de recolección, almacenamiento y uso de datos

Los mecanismos para recolectar y procesar datos son cada vez más eficientes y económicos. Aunado a ello, las opciones para aprovechar los datos en distintas áreas con el propósito de implementar estrategias preventivas para evitar problemas diversos, hace más atractiva la ciencia de los datos.

Es indiscutible los beneficios que aportan los datos en el mejoramiento de la humanidad.

Estas consideraciones respaldan el concepto de ética del utilitarismo que se mencionó al inicio de este artículo, pues, la ciencia de los datos surge como un bien superior que aporta grandes beneficios al mayor número posible de personas. Esta última, es lo que conocemos como Data for Good o datos para la creación del bien

No obstante, se deben promover acciones para corregir las deficiencias que se originan de este proceso. Es conveniente y necesario el diseño de estrategias como, por ejemplo:

  • Impulsar la creación de instrumentos normativos que protejan a los datos en todos sus ámbitos: recolección, almacenamiento, uso, confidencialidad, así como el establecimiento de controles y sanciones para evitar la fuga de información.

  • En el caso de información sensible y datos biométricos, siempre se deben ofrecer alternativas a las personas que no deseen suministrar este tipo de datos o, en su defecto, garantizar el correcto uso de estos cuando sea inevitable aportarlos.

  • Asegurar la toma de decisiones con fundamento a bases de datos que promuevan la diversidad y que sean representativos, para impedir sesgos y discriminación.

  • Aprovechar los beneficios de la información en el pronóstico de eventos y no limitarse a la toma de decisiones reactivas.

  • Impedir el uso inadecuado de los datos para fines particulares, como ha sucedido recientemente en las campañas políticas.

  • Los desarrolladores de tecnología deben estar preparados para brindar opciones seguras a los usuarios, a través del diseño de herramientas con los menores riesgos posibles.

En conclusión, la tecnología siempre debe estar al servicio de la humanidad y del respeto a la dignidad humana. Todo avance tecnológico debe estar orientado en mejorar la calidad de vida de las personas. Por lo tanto, la tecnología que conlleve a la degradación humana debe ser cuestionada.

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