Saber cómo actuar cuando una persona cercana o un miembro de tu equipo muestra señales de riesgo suicida puede marcar una diferencia significativa. Ofrecer un acompañamiento efectivo no requiere ser profesional de salud mental, pero sí demanda escucha activa, empatía y acciones concretas que faciliten la conexión con recursos de apoyo. A continuación se explican cuatro recomendaciones prácticas para responder de manera adecuada ante esta situación.
¿Cómo ofrecer un espacio seguro para la expresión emocional?
Hablar sobre suicidio genera incomodidad tanto en quien escucha como en quien necesita expresarse. Cuando alguien se acerca para abordar el tema, probablemente siente mucho miedo y preocupación por la reacción que va a encontrar [0:36]. Es normal sentir incomodidad en ese momento, pero tolerar esa emoción permite acompañar de forma efectiva.
El primer paso es ofrecer un espacio para la expresión de pensamientos y sentimientos [0:24]. Esto implica:
- Preguntar cómo se está sintiendo la persona.
- Indagar qué ha ocurrido y hace cuánto tiempo se siente así.
- Explorar de qué manera puedes ayudarla.
Es fundamental que la persona perciba que puede acercarse no solo cuando el riesgo es alto, sino también para comunicar otro tipo de situaciones. Esto construye confianza y posiciona al líder o compañero como una fuente de apoyo constante [1:20].
¿Por qué es importante identificar las razones de vida?
Cuando se presenta el riesgo suicida, la persona suele tener una visión de túnel, enfocándose exclusivamente en el problema [1:38]. La segunda recomendación consiste en ayudarla a identificar sus razones de vida, es decir, aquellas condiciones, personas y metas que hacen que la vida tenga sentido.
Esto no significa obligar a reconocer esas razones como valiosas ni invalidar la emoción que está experimentando. Se trata de ampliar el rango de visión para atender la imagen completa [2:04]. Dentro de esa imagen pueden aparecer:
- Relaciones significativas que ha construido.
- Metas o proyectos por los cuales vale la pena luchar.
- Creencias religiosas o espirituales que le brinden sentido.
¿Cómo involucrar a la persona en actividades que generen reconexión?
Cuando las personas empiezan a sentirse mal, tienden a aislarse y retirarse de las situaciones que generan gratificación [2:38]. La tercera acción clave es involucrar a la persona en actividades de equipo dentro del contexto laboral o en actividades de ocio fuera del trabajo.
Este proceso busca que se reconecte con personas y experiencias que antes disfrutaba [2:52]. La participación en dinámicas grupales rompe el ciclo de aislamiento y ofrece estímulos positivos que contrarrestan la desesperanza.
¿Cuándo activar la red de apoyo y buscar ayuda profesional?
La cuarta recomendación es orientar a la persona para activar su red de apoyo o solicitar ayuda profesional [3:02]. Una persona que se siente desesperanzada puede percibirse completamente aislada y no considerar siquiera que alguien podría brindarle apoyo efectivo [3:18].
En este punto es útil:
- Ayudarla a identificar en quiénes puede confiar para hablar sobre el tema.
- Evaluar si necesita atención de un profesional de salud mental.
Cuando existe riesgo suicida, es muy probable que exista de base alguna otra manifestación emocional que requiere atención especializada [3:38]. Facilitar el acceso a esa ayuda es una de las acciones más valiosas que se pueden realizar.
Construir una ruta de acción dentro de tu equipo que contemple estas cuatro recomendaciones permite responder de forma organizada y empática. Si tienes experiencias o preguntas sobre cómo implementar estas acciones, comparte tus ideas y contribuye a crear espacios laborales más seguros.