Antes de invertir tiempo, dinero y recursos de tu empresa en un programa de coaching, vale la pena detenerte a evaluar si realmente vas a obtener resultados. No todas las personas ni todos los programas son iguales, y tomar una decisión informada puede marcar la diferencia entre un proceso transformador y una experiencia frustrante.
¿Cuáles son las condiciones para aprender a través del coaching?
Para que cualquier experiencia de aprendizaje funcione —no solo el coaching— se necesitan tres condiciones fundamentales [0:44]:
- Tener un reto real en el trabajo. Si todo marcha sin problemas, no sentirás la necesidad de aprender algo nuevo. El desafío profesional es el motor que impulsa el crecimiento.
- Contar con un guía. Necesitas saber que hay alguien que conoce un poco más del camino que tú. Puede ser un mentor, un gurú o, como se menciona con humor, un Obi-Wan o un Yoda.
- Inscribirte de manera activa. No basta con que te asignen un coach; debes optar conscientemente por la experiencia para estar listo para aprender.
Cuando estas tres condiciones se cumplen, surge una pregunta personal: ¿estoy preparado? Recibir coaching implica trabajo duro. Ese profesional entrenado pondrá desafíos frente a ti, y enfrentarás momentos difíciles [1:48]. Además, necesitas reconocer que no tienes todas las respuestas: escuchar con atención, estudiar y mantener la humildad de que es posible aprender nuevos trucos.
¿Qué significa tener un learning mindset?
El concepto de mentalidad de aprendizaje aparece como un requisito esencial [2:22]. Significa tener la flexibilidad para remoldearte a ti mismo. Algunos coachees reconocen una nueva técnica pero la descartan diciendo "eso no funciona para mí". Si, por el contrario, tienes la apertura para rediseñar tu futuro y combinas esa actitud con disposición al esfuerzo, entonces probablemente eres material de coaching.
¿Cómo evaluar si un programa de coaching es bueno?
Una vez que confirmas tu disposición, el siguiente paso es analizar el programa en sí. Para ello, verifica tres elementos [3:14]:
- Contenido relevante. El programa debe cubrir exactamente lo que necesitas. Si tu objetivo es aprender a liderar equipos, el contenido debe abordar ese tema.
- Metodología sólida. Investiga qué credenciales como educadores tienen los coaches. No quieres perder el tiempo con alguien que carece de formación profesional en educación o facilitación.
- Métricas claras. Un buen programa ofrece un sistema para medir tu nivel actual y el progreso al finalizar. El antes y el después deben ser cuantificables.
Si una empresa o profesional de coaching te presenta contenido, metodología y forma de medición de manera clara, hay altas probabilidades de que el programa sea confiable. Pero esto es solo la mitad de la ecuación.
¿Cómo elegir al coach correcto?
La otra mitad consiste en determinar si ese coach particular es adecuado para ti. Para eso, necesitas una entrevista [4:14], como si fuera una audición. En esa conversación, busca tres cosas:
- Conocimiento. Pregunta cuánta experiencia tiene y cuál es su área de especialización. Si buscas un coach de nutrición, debe dominar ese campo; que sepa de desarrollo web no te aporta nada.
- Reputación. ¿Alguien de confianza te lo recomendó? ¿Existen otros clientes satisfechos con sus servicios? Las referencias son un indicador valioso.
- Química. Este es, probablemente, el factor más determinante [4:55]. Un coach puede tener credenciales impresionantes, pero si durante la reunión uno a uno sientes que no encajan, no sigas adelante. La química es lo que te permitirá sostener una relación de 10 o 12 meses y obtener resultados reales.
¿Qué acción puedes tomar ahora mismo?
Realiza una pequeña investigación en tu ciudad o país [5:26]. Busca quiénes son los principales proveedores de coaching, cuánto cobran y qué tipo de enfoque ofrecen: ¿son coaches ontológicos, de negocios o de otra especialidad? Comparte tus hallazgos con tu comunidad y empieza a intercambiar ideas sobre qué opciones existen a tu alcance.