Saber qué tipo de contenido crear y en qué momento publicarlo puede marcar la diferencia entre una startup que crece y una que pasa desapercibida. Más allá de elegir entre un video o una fotografía, lo verdaderamente estratégico es entender cómo está construido cada contenido y qué objetivo persigue dentro de tu comunicación digital.
¿Qué diferencia hay entre formato y tipo de contenido?
Un error frecuente es confundir formato de contenido con tipo de contenido. El formato se refiere al vehículo: un video, un post, una imagen. El tipo de contenido, en cambio, se define por su estructura y propósito [0:22]. Algunos ejemplos de tipos de contenido son:
- Notas de blog.
- Making of o detrás de cámaras.
- Guías y reviews.
- Tutoriales y cursos.
- Landing pages o páginas completas.
- Lives y pre-releases.
- Descuentos, promociones y comunicación tipo hot sale.
Cada uno tiene una estructura particular que responde a necesidades distintas de tu audiencia. Identificar cuál usar en cada momento es clave para construir una estrategia sólida.
¿Tu contenido debe informar o entretener?
Una forma sencilla de clasificar tus contenidos es dividirlos entre contenido que informa y contenido que entretiene [1:18].
¿Cómo funciona el contenido racional?
El contenido que informa tiene un corte racional y explicativo. Su misión es explicar tu negocio, tus productos, tus servicios y las formas de acceder a ellos. Aquí encajan los tutoriales, las infografías y las guías paso a paso que ayudan al consumidor a entender qué va a obtener de ti [1:30].
¿Por qué el contenido emocional humaniza tu marca?
El contenido que entretiene apela a las emociones: te hace sonreír, llorar o sentir nostalgia [1:50]. Este tipo de contenido logra que tu marca se perciba como humana y genera afinidad, lo que impulsa a los usuarios a regresar.
Por ejemplo, si tienes una aplicación de ahorro, un contenido racional sería un tutorial de cómo usar la app paso a paso. Un contenido emocional, en cambio, mostraría lo que puedes lograr con ese ahorro: unas vacaciones soñadas, esa sensación de tranquilidad al llegar al verano [2:20]. Ambos se complementan y son necesarios.
¿Cómo alinear tu contenido al embudo de conversión?
Otra forma estratégica de organizar tus contenidos es vincularlos al embudo de conversión o funnel de compra [2:55]. Cada fase del embudo requiere un tipo de mensaje diferente:
- Awareness (parte superior del funnel): el objetivo es que te conozcan. El contenido responde a preguntas como ¿quién soy? y ¿qué ofrezco? Un ejemplo sería publicar sobre la importancia de ahorrar o cómo funciona un sistema de ahorro en línea [3:10].
- Consideración (parte media): aquí entregas los argumentos para que el usuario te elija. Puedes crear contenido como "cinco puntos clave que debes considerar al empezar a ahorrar" o las formas más fáciles de lograr tus objetivos financieros [3:30].
- Conversión (parte inferior del funnel): el contenido responde al ¿cómo empiezo? Un tutorial de alta en la plataforma o los pasos para contratar un seguro en línea son ejemplos claros [3:50].
Esta estructura te permite dar orden a tu comunicación, tanto para contenido orgánico como pagado, y asegurarte de que cada pieza trabaja hacia un objetivo concreto.
Para que todo esto funcione, necesitas una investigación de mercados sólida. Herramientas como el user persona y el mapa de experiencia te ayudan a identificar quiénes son tus usuarios, dónde están y en qué plataformas consumir tu contenido [4:15].
Ahora es tu turno: tomando el embudo de compra como base, comparte en los comentarios un headline para cada fase del funnel. Puede ser con tu propia startup, una de referencia o una completamente inventada. Ponle creatividad y empieza a pensar como estratega de contenido.