La historia de Airbnb no termina con conseguir financiación. Justo cuando las reservas empezaban a crecer y la startup parecía consolidarse, apareció un enemigo inesperado: una copia europea con diez veces más capital. Lo que siguió fue una batalla por la supervivencia que dejó lecciones fundamentales sobre ejecución, perseverancia e innovación constante.
¿Qué pasó cuando Wimdu copió el modelo de Airbnb?
En 2011, Airbnb completó su primer millón de reservas y levantó una serie A de siete millones de dólares [0:18]. Todo marchaba bien, pero ese mismo año los hermanos alemanes Samwer, junto a un banco sueco, invirtieron noventa millones de dólares en Wimdu, un clon europeo de Airbnb [1:00]. En apenas un mes, Wimdu ofrecía servicios en once idiomas y contaba con ciento dos empleados.
El problema no era solo la competencia directa. Wimdu contactaba a los usuarios de Airbnb haciéndose pasar por una versión europea de la marca para robarles clientes activos [1:28]. Airbnb respondió alertando a su comunidad de hosts con un correo que identificaba a estos clones como estafadores con un historial de copiar sitios web y saquear comunidades.
¿Fusionarse o competir?
Los Samwer ejecutaron su estrategia habitual: pusieron a los fundadores en modo pánico y les ofrecieron Wimdu a cambio del veinticinco por ciento de Airbnb [2:12]. Joe, Brian y Nathan tenían dos caminos. Eligieron competir y dejar que el mejor producto y diseño ganara.
- Airbnb levantó una nueva ronda de ciento doce millones de dólares [2:38].
- Compró Accoleo, un clon alemán más económico, para competir en los mismos términos.
- Se expandió agresivamente abriendo oficinas en Londres, Barcelona, Madrid, París, Hamburgo, Copenhague, Moscú, Milán y São Paulo [2:52].
Para 2012, Airbnb alcanzó las diez millones de reservas [3:03].
¿Por qué Wimdu terminó desapareciendo?
Wimdu generaba seis millones de dólares al mes y tenía más de cincuenta mil anuncios activos [3:10]. Sin embargo, su crecimiento exagerado le pasó factura. En 2013 tuvo que cerrar su copia en China, donde nuevos competidores locales la habían superado, y se retrajo a sus oficinas en Berlín [3:24].
El golpe definitivo llegó en 2014, cuando el gobierno alemán reguló fuertemente los alquileres de corto plazo [3:40]. Para Airbnb, con sedes en todo el mundo, esto no representó un problema grave. Para Wimdu, cuya base era Berlín, fue devastador. Mientras tanto, el alcalde de San Francisco firmó una ley que legalizó las rentas de persona a persona, conocida como la ley Airbnb [3:57]. La empresa también anunció el pago de impuestos por alquileres en Ámsterdam, San José, Chicago y Washington.
Wimdu intentó sobrevivir fusionándose con otro clon, 9Flats, pero fue adquirida sucesivamente por inversionistas que solo la vieron decrecer [4:21]. En 2018 despidió a sus últimos cien empleados. Su sitio web quedó funcionando únicamente para redirigir a otros proveedores.
¿Qué lecciones deja la batalla entre Airbnb y Wimdu?
Airbnb salió a bolsa en 2020 con una valoración de setenta y cinco mil millones de dólares [4:44]. De esta historia se desprenden tres aprendizajes esenciales.
- Tenacidad ante el rechazo. No importa que te rechacen cien veces. Lo importante es que una sola persona crea en tu idea, y esa convicción solo es posible si entiendes el corazón de tu proyecto [4:55].
- Las ideas sin ejecución no existen. Los hermanos Samwer demuestran que no basta con copiar algo genial. Se necesita paciencia y perseverancia para convertir ideas en proyectos rentables [5:15].
- La innovación constante supera a la chispa original. Airbnb no ganó solo por la idea de alquilar habitaciones, sino por su capacidad de mejorar el producto cada día. Esa adaptabilidad fue lo que le permitió sobrevivir frente a las copias y los mercados tradicionales [5:35].
El caso de Airbnb y Wimdu es un recordatorio de que la innovación coherente y sostenida siempre se impone sobre la ventaja temporal del capital o la velocidad de copia. ¿Conoces otro caso donde el original venció a un clon con más recursos? Comparte tu opinión.