Hacer networking sin rumbo diluye tu energía. La clave es definir el para qué, alinearlo con tu pasión y tu nicho, y convertir momentos cotidianos —como comer— en oportunidades estratégicas. Aquí verás cómo bajar a papel objetivos medibles, creíbles y desafiantes, crear rituales y sumar responsabilidad con tu círculo cercano, inspirados por Alice in Wonderland y el enfoque de Never Eat Alone.
¿Por qué definir tu para qué del networking?
Tener claro el destino evita tomar “cualquier camino”. Como en Alice in Wonderland de Lewis Carroll, si no sabes a dónde vas, da igual la ruta. En networking, el para qué ordena esfuerzos y te permite decidir a quién conocer, qué eventos atender y qué conversaciones fomentar.
¿Cómo alinear networking con tu pasión y nicho?
- Mira hacia adentro y reconoce lo que te mueve de verdad.
- Conecta con hobbies, profesión o intereses postergados que aún te atraen.
- Evita generalidades como “me encanta viajar y comer”.
- Define un nicho concreto y una audiencia específica.
- Usa tu nicho para crear eventos y actividades relevantes.
¿Qué enseña Alice in Wonderland sobre objetivos?
- El destino determina el camino.
- Sin objetivo, cualquier acción se dispersa.
- Pregúntate: ¿qué esperas lograr con tu red?
- Haz que tus pasos respondan a ese objetivo claro.
¿Cómo convertir comidas en conexiones estratégicas?
Comer es un momento social natural y generoso. Usarlo con intención multiplica conexiones sin forzar agendas. La propuesta: no comer solo cuando puedas convertir ese espacio en conversación significativa.
¿Qué propone el libro Never Eat Alone?
- Procura almorzar con alguien nuevo cuando tengas huecos.
- Alterna desayunos, un hike previo o cenas entre amigos.
- Organiza pequeñas reuniones para conectar personas afines.
- Sé cordial y abierto a nuevas tradiciones y culturas.
¿Cómo gestionar el tiempo sin culpas?
- Define límites claros: “tengo 40 minutos para almorzar”.
- Propón alternativas concretas: tacos, jamoncitos, empanadas o una cena más light.
- Recuerda que “siempre se pueden encontrar espacios”.
- Prioriza calidad de conversación sobre duración.
¿Cómo escribir objetivos medibles y desafiantes para tu red?
Pasar del deseo a la acción exige papel y pluma. Plantea objetivos fáciles de evaluar del 1 al 100. Así verás el avance y evitarás que todo quede en palabras bonitas.
¿Qué ejemplos de objetivos concretos puedes usar?
- Buscar nuevas oportunidades laborales: define perfiles y volumen de conversaciones.
- Empezar un negocio: conecta con personas apasionadas por la industria.
- Impulsar un proyecto: vincúlate con desarrolladores, diseñadores y creativos.
- Hacer ejercicio en grupo: ciclismo de fines de semana con meta de kilómetros.
- Alcance y canales: usa medios digitales o eventos de tecnología cuando el tema sea amplio.
- Especifica cuándo, cuántas personas y qué perfiles quieres conocer.
¿Cómo asegurar credibilidad, rituales y responsabilidad?
- Objetivos creíbles: evita prometer 25 ofertas si no invertirás tiempo con reclutadores y directores.
- Objetivos desafiantes: sal de la zona de confort y “échale ganitas”.
- Crea rituales: actividades recurrentes con un grupo y propósito.
- Responsabilidad compartida: cuéntales tus metas a amigos con tiempo para charlar.
- Reporta avances de forma constante para no quedarte en la voluntad.
- Apóyate en acciones concretas: cursos en Platzi, lectura de materiales, crear una comunidad en WhatsApp sobre un interés específico.
- Escríbelo con convicción: it's gonna happen, va a pasar.
¿Con qué objetivo empezarás hoy y a quién invitarás a tu próxima comida para contarlo? Comparte tu meta en los comentarios y menciona a la persona que será tu punto de responsabilidad.