Las recomendaciones en LinkedIn funcionan exactamente como las valoraciones de Amazon: son el factor decisivo que inclina la balanza a tu favor cuando un potencial cliente revisa tu perfil. Dominar la estrategia para obtenerlas de forma constante puede transformar tu presencia profesional y aumentar la captación de clientes de manera significativa.
¿Por qué las recomendaciones de LinkedIn son tan importantes para emprendedores?
LinkedIn llama "recomendaciones" a lo que en realidad son testimonios de clientes. Cuando alguien visita tu perfil y ve opiniones reales de personas que han trabajado contigo, la confianza aumenta de inmediato. Es el mismo principio que aplica en cualquier plataforma de compra: antes de tomar una decisión, revisamos qué dice la gente [0:25].
Como mínimo, tu perfil debería tener tres recomendaciones, aunque cuantas más acumules, mejor será tu posicionamiento. También es válido recomendar a otros profesionales, pero mantén un equilibrio. No tiene sentido tener tres testimonios recibidos y cincuenta enviados, porque eso resta credibilidad en un contexto de negocios [1:08].
El enfoque debe estar claro: si eres emprendedor o emprendedora y estás construyendo tu marca personal, lo que necesitas son testimonios de clientes, no de familiares o amigos. Céntrate en aumentar las recomendaciones recibidas por encima de las que das.
¿Cuándo es el mejor momento para pedir una recomendación?
El momento ideal es al finalizar un servicio, curso o entrega de producto [2:05]. Si ofreces un servicio, pídelo justo cuando terminas el proyecto. Si vendes un infoproducto o formación, dedica la última lección a solicitar ese testimonio en LinkedIn. La clave está en que la persona esté satisfecha y receptiva.
También puedes pedirlo a compañeros de trabajo, colaboradores de otras empresas o personas con las que hayas compartido proyectos grupales.
¿Cómo solicitar recomendaciones dentro de LinkedIn?
Existen dos formas de pedir recomendaciones dentro de la plataforma [3:28]:
- Desde tu propio perfil: ve al icono del lápiz en la sección de recomendaciones, selecciona "más" y luego "solicitar una recomendación".
- Desde el perfil de la otra persona: haz clic en "más" junto al botón de "Enviar mensaje" y selecciona "Solicitar una recomendación".
Al solicitar, LinkedIn te pedirá que definas la relación con esa persona. Las opciones incluyen si era tu cliente, si te supervisaba, si trabajaban en el mismo grupo o si estudiaban juntos [4:10]. Para quienes tienen un negocio propio, la opción más relevante es "era tu cliente", ya que refuerza tu posición como profesional que ofrece servicios.
¿Cuál es el truco para conseguir recomendaciones casi al cien por cien?
Aquí está la estrategia que marca la diferencia: facilita el testimonio copiando y pegando uno que ya exista [6:40]. Muchos clientes ya te han dejado opiniones en Google, Instagram, por correo electrónico o en otras plataformas. Aprovecha ese contenido.
El proceso es simple:
- Localiza un testimonio que el cliente ya te haya dejado en otro canal.
- Redacta un mensaje personalizado pidiéndole que lo replique en LinkedIn.
- Incluye el texto del testimonio dentro del mensaje para que solo tenga que copiar y pegar.
Una persona que debe invertir diez minutos en redactar algo nuevo probablemente no lo hará. Sin embargo, si solo necesita pegar un texto que ya escribió, la probabilidad de que lo haga ronda el 90 por ciento [8:15]. En comparación, cuando se pide sin facilitar el texto previo, el porcentaje baja a un 20 o 30 por ciento.
¿Qué pasa después de solicitar la recomendación?
Cuando envías la solicitud, la otra persona recibe un mensaje con un enlace directo. Al hacer clic, puede escribir o pegar el testimonio y enviarlo. Pero hay un paso crucial que muchos olvidan: tú debes aprobar la recomendación para que sea pública [9:10].
LinkedIn no siempre notifica de forma visible que tienes recomendaciones pendientes de aprobación. Revisa con frecuencia la sección de recomendaciones para verificar si hay alguna esperando tu validación, porque puede pasar inadvertida durante semanas.
Personaliza siempre el mensaje que envías. Que suene cercano, auténtico y con tu propio estilo de comunicación. Un mensaje frío reduce las posibilidades de respuesta. Adapta la plantilla a tu tono y a la relación que tienes con cada cliente.
Si ya tienes clientes satisfechos, empieza hoy mismo a enviar esas solicitudes. Comparte en los comentarios cuántas recomendaciones has conseguido después de implementar esta estrategia.