Generar Emociones en el Storytelling: Claves y Estrategias

Clase 20 de 36Curso de Storytelling

Contenido del curso

Creando la historia

Contando la historia

Resumen

Las emociones son el motor que mueve las historias más memorables. No recordamos tramas completas ni detalles específicos, pero sí recordamos cómo nos hicieron sentir. Entender cómo se generan esas emociones y cómo dosificar la información para provocarlas es una de las habilidades más poderosas que puede tener cualquier persona que cuente historias, ya sea en cine, en redes sociales o en cualquier formato de contenido.

¿Por qué las emociones son lo que realmente mueve una historia?

Las emociones funcionan como el puente entre lo personal y lo universal [0:20]. Una historia sobre una empleada de limpieza en los años setenta que se enamora de un pez humano en un laboratorio suena muy específica, pero cuando identificamos que en el fondo se trata de un amor imposible, cualquier persona puede sentirse identificada. Ese salto ocurre gracias a los porqués, a los motivos detrás de los personajes.

Esto es exactamente lo que sucede con historias como Romeo y Julieta de Shakespeare o La Bella y la Bestia: el mismo tema universal se repite una y otra vez con diferentes formas. Películas como Coco, donde Miguel le canta a la abuelita y ella reacciona [1:52], o Marley y yo, donde hay que despedirse de un perro [2:10], nos conmueven porque tocan experiencias compartidas. Lo interesante es que no recordamos exactamente qué pasó en la trama, pero recordamos la emoción.

¿Cómo se dosifica la información para provocar emociones?

Provocar emociones no es algo instantáneo. Se logra liberando pedazos de información de forma estratégica [2:42]. Un personaje ambiguo, por ejemplo, se construye cuando el storyteller te va mostrando pequeñas señales: una mirada extraña, un saludo que no ocurrió, un gesto que no encaja. Cada fragmento modifica lo que sientes hacia ese personaje.

El ejemplo más claro es el del protagonista atropellado [3:18]. Si solo te dicen que fue atropellado, sientes lástima. Pero si antes robó a una anciana, sientes que se lo merecía. Y si robó porque su hija tiene una enfermedad terminal y necesitaba dinero, de repente vuelves a sentir compasión. Tu emoción cambia completamente dependiendo de cuánta información recibes y en qué orden.

¿Qué papel juega la ideología en las emociones de una historia?

Más allá de las acciones, lo que más altera las emociones es la ideología del personaje [4:05]. No es lo mismo saber que alguien robó a que saber quién es esa persona, qué piensa y qué valores tiene. Si te dicen que votó por cierto candidato, que tiene determinada postura sobre temas sociales, o incluso su apariencia física, tu reacción emocional se transforma por completo.

Esto es exactamente lo que hace que personajes como Voldemort en Harry Potter sean tan odiados [5:40]: su ideología fascista, su odio hacia los muggles y los llamados "Sangre Sucia" generan rechazo, especialmente entre personas que han vivido discriminación. Darle una opinión a un personaje garantiza que la audiencia no sea indiferente.

¿Cómo funciona el sentido de pertenencia en el contenido digital?

En redes sociales, la dinámica de ellos contra nosotros saca a relucir un sentido de identidad muy potente [7:05]. Si publicas que Star Wars es una de las franquicias más exitosas del cine, nadie reacciona porque es un hecho comprobable. Pero si escribes que es "por mucho el mejor universo cinematográfico, sorry not sorry, Marvel", generas:

  • Gente que te ama porque piensa igual.
  • Gente que se ríe de tu afirmación.
  • Gente que se enoja porque prefiere Marvel.
  • Gente que se sorprende por la declaración.

El caso de Capitán Marvel [8:00] ilustra esto perfectamente. Los críticos le dieron un 79 en Rotten Tomatoes, pero el 45% de la audiencia la rechazó. La película tiene un mensaje de empoderamiento feminista muy explícito, sigue el viaje de la heroína en lugar del viaje del héroe tradicional, y eso incomodó a una parte importante de los fans. La directora Anna Boden decidió ser clara con el mensaje, y eso generó tanto rechazo como agradecimiento.

¿Qué diferencia hay entre contenido bonito y contenido que genera emociones?

Un ejemplo personal cierra esta lección de forma contundente [10:20]. Cuando Alfonso Cuarón fue nominado al Óscar por Roma, se publicó una imagen estéticamente bonita con la información de la nominación. Resultado: 416 likes, cero comentarios, cero shares. No tenía mensaje, no tenía emoción, no tenía conexión.

Al día siguiente se publicó otra imagen que listaba todo lo que había ganado Roma y al final decía: "Lo que no ha ganado Roma: tu gusto" [11:10]. Esa publicación generó 7,000 interacciones y casi 5,800 compartidos. Cinco mil personas apretaron un botón porque sintieron algo, ya fuera acuerdo o indignación.

La diferencia entre ambos contenidos es clara: uno informa, el otro provoca. Y la máxima que resume todo esto es directa: si no incomodas a nadie, probablemente estás aburriendo a todos [12:20]. Asegúrate de que tu historia tenga un mensaje, genere una conexión y provoque emociones reales en quien la consume.

¿Cuál ha sido la historia que más emociones te ha generado y por qué crees que lo logró? Compártelo y reflexionemos juntos.