Después de generar una gran cantidad de ideas, llega un momento crucial: seleccionar las mejores propuestas y descartar aquellas que no se ajustan al problema que queremos resolver. Este proceso de filtrado requiere un cambio de mentalidad, pasar del pensamiento lúdico y expansivo al análisis racional y riguroso.
¿Qué es el doble diamante y por qué lo usan empresas como Lego o Starbucks?
El doble diamante es un modelo de proceso de diseño desarrollado por el British Design Council en 2005 [0:44]. Su origen es significativo: el propio gobierno de Inglaterra reconoció la importancia del diseño al punto de contar con una secretaría dedicada a generar propuestas en esta disciplina.
Este modelo ha sido adoptado por empresas reconocidas como Starbucks, Sony y Lego [1:05], que comprendieron el valor de alternar entre la entrada masiva de datos y su posterior refinamiento. El doble diamante se compone de cuatro fases:
- Exploración: observar el entorno y detectar problemas.
- Definición: elegir un problema específico, el momento del insight o hallazgo [1:22].
- Ideación: generar la mayor cantidad posible de ideas y propuestas sin restricciones.
- Evaluación o filtrado: reducir progresivamente las opciones hasta quedarse con las más pertinentes [1:48].
Visualmente, cada diamante se abre (diverge) y se cierra (converge). En la fase de ideación el triángulo se expande para recibir todo lo posible. En el filtrado, se angosta para quedarnos solo con lo mejor.
¿Por qué separar la ideación del filtrado en días diferentes?
Uno de los consejos más valiosos es realizar el filtrado en una sesión distinta, preferiblemente otro día [2:14]. La razón es sencilla: el tipo de pensamiento que necesitas es completamente diferente.
Si continúas en el marco lúdico y experimental de la ideación, puedes sentir apego emocional por ciertas ideas o permitir que avancen propuestas que, vistas con frialdad, no convienen. El filtrado exige claridad mental, racionalidad y juicio crítico [2:40].
Sin embargo, las herramientas siguen siendo familiares:
- Jugar con el marco de referencia para ver las ideas desde distintos ángulos.
- Aplicar cuestionamiento socrático: ¿por qué me sirve esto? ¿Qué quiero resolver? ¿Cuándo lo voy a utilizar? [2:56]
- Conectar y combinar fragmentos de diferentes ideas para crear soluciones más completas [3:10].
Ninguna idea en bruto es necesariamente el producto final. Puedes tomar una parte de una propuesta y fusionarla con otra para construir algo superior.
¿Cuáles son las tres técnicas de filtrado y en qué orden se aplican?
El curso propone tres técnicas que funcionan como un embudo progresivo [3:36], reduciendo las opciones en cada etapa:
- Factible, viable, deseable: un primer filtro que evalúa si la idea se puede hacer, si tiene sentido económico y si la gente realmente la quiere.
- Sombreros de Bono: una técnica que permite analizar cada idea desde múltiples perspectivas (emocional, lógica, creativa, crítica, entre otras).
- Matriz de selección: una herramienta cuantitativa para comparar las ideas restantes con criterios específicos y llegar a una decisión final.
No es obligatorio aplicar las tres en cada proceso. Si tienes pocas ideas, una sola técnica puede ser suficiente. Pero cuando el volumen de propuestas es alto, se recomienda seguirlas precisamente en este orden [3:56] para ir de lo general a lo específico.
Recuerda: descartar ideas no significa que sean malas. Simplemente no son las ideales para el problema que estás resolviendo en este momento. Mantén esa mentalidad y el proceso de filtrado se convertirá en tu mejor aliado para encontrar soluciones realmente valiosas. ¿Ya tienes tus ideas listas para el filtro? Comparte cuántas generaste y cuál crees que sobrevivirá.