Conseguir que las personas hablen de tu marca no depende de la suerte ni del azar. Existe una ciencia detrás de por qué compartimos ciertos productos, servicios e ideas, y entenderla puede transformar por completo tu estrategia de crecimiento. El boca a boca (word of mouth) genera más del doble de ventas que la publicidad tradicional, y cada dólar invertido en él rinde hasta diez veces más que uno gastado en medios pagados [1:07].
¿Por qué el boca a boca supera a la publicidad tradicional?
Hay dos razones fundamentales que explican su impacto. La primera es la confianza. Los anuncios siempre dicen que los productos son geniales: el champú te dará una pareja atractiva, la comida es deliciosa, la app resolverá todos tus problemas [1:42]. Ninguna marca dirá que su servicio al cliente es malo o que su tecnología es simplemente una versión recalentada de lo que ofrecía el año pasado. Como los medios pagados siempre presentan el lado positivo, los consumidores no pueden confiar en esa información. Pero sí confían en sus amigos, porque estos les dicen la verdad: "me encantó esto" o "esta parte no me gustó" [2:28].
La segunda razón es el beneficio de segmentación (targeting). Nadie te conoce mejor que tus amigos. Funcionan como un faro que recorre su red social para encontrar exactamente a la persona que encontrará la información más relevante [3:50]. Si no tienes un bebé, nadie te recomendará un sitio de ropa infantil. Si no te gusta la comida picante, nadie te hablará de un restaurante de curries intensos.
¿Cómo convertir clientes en promotores de tu marca?
Un ejemplo sencillo pero poderoso: una editorial envió dos copias del mismo libro a un profesor, con una nota que decía "creemos que conoces a alguien más que disfrutará este libro, pásale la segunda copia" [3:08]. Ese es el primer hack: convertir clientes en defensores para que hagan el trabajo de distribución por ti. Uber aplicó la misma idea durante las fiestas, ofreciendo viajes gratis para que los usuarios existentes los compartieran con personas de su red que aún no usaban el servicio [4:22].
Esta estrategia además es gratuita. Si eres una startup o un emprendedor sin presupuesto publicitario, el boca a boca no cuesta nada cada vez que alguien habla y comparte [5:00]. Y no solo la publicidad lo genera: el diseño del producto, el precio, las tiendas, el servicio al cliente, cada punto de contacto con el consumidor es una oportunidad para provocar conversaciones [5:25].
¿Dónde ocurre realmente el boca a boca?
Cuando pensamos en word of mouth, pensamos en redes sociales: Facebook, Twitter, LinkedIn, blogs y reseñas en línea. Pero los datos revelan algo sorprendente: solo entre el 7 y el 10% del boca a boca ocurre en internet [5:54]. La gran mayoría sucede offline, cara a cara: en la mesa del desayuno, con colegas del trabajo, tomando una cerveza con amigos.
Más importante que la plataforma es entender la psicología detrás de por qué compartimos. Acumular amigos y seguidores no garantiza nada. Como ilustra una viñeta mencionada durante la explicación: "tenía más de 2,000 amigos en Facebook, esperaba una mayor asistencia" [6:42]. Las plataformas van y vienen — Myspace, Foursquare, Facebook, Instagram — pero las personas llevan miles de años compartiendo. La primera ocasión de boca a boca no fue un tweet; fue un cavernícola diciéndole a otro "no te comas eso, es venenoso" [7:20].
¿Cuáles son los seis factores que hacen que algo se comparta?
Tras analizar miles de publicaciones, decenas de miles de marcas y millones de compras alrededor del mundo, se identificaron seis factores psicológicos reunidos en el framework STEPS [7:50]:
- Social currency (moneda social): compartimos lo que nos hace lucir bien.
- Triggers (disparadores): señales del entorno que nos recuerdan el producto.
- Emotion (emoción): el contenido que nos conmueve se comparte más.
- Public (visibilidad pública): si algo es visible, es más fácil que se imite.
- Practical value (valor práctico): compartimos información útil.
- Stories (historias): las narrativas envuelven el mensaje y lo hacen memorable.
Estos factores no dependen del sector, del precio ni de si vendes un producto o un servicio. Explican por qué hablamos de ciertas cosas y no de otras.
¿Y si tu producto es aburrido o vendes en mercados B2B?
La Administración de Seguridad del Transporte (TSA), la organización que gestiona la seguridad en los aeropuertos de Estados Unidos, tiene un millón de seguidores en Instagram [8:48]. ¿Cómo? Publican objetos increíbles que la gente intenta pasar por el control: granadas con esmoquin pintado, guantes estilo Freddy Krueger que lanzan llamas e incluso un simple ladrillo que obtuvo más de 12,000 likes [9:18]. Si la TSA puede hacerlo, cualquier marca puede. La clave está en entender al cliente.
En cuanto a mercados B2B, el 91% de los nuevos leads de negocio provienen de contactos existentes y recomendaciones [11:08]. La psicología detrás de por qué compartimos es idéntica; lo que cambia es cómo aplicamos la ciencia según la audiencia. Por eso, más que pensar en B2C o B2B, conviene pensar en B2P: business to people, entender la psicología de las personas [11:30].
Finalmente, el objetivo no es volverse viral. Un video viral suele ser un destello pasajero — ¿alguien recuerda "What Does the Fox Say?" más allá de una semana? [10:20] — Lo verdaderamente valioso es el principio de Each One Reach One: que cada cliente alcance al menos a una persona más [10:48]. No necesitas diez millones de vistas; necesitas un crecimiento sostenido del 10 al 20% en nuevos clientes. Y eso se logra aplicando los seis pasos en cada interacción, ya sea un video en redes o una conversación casual durante una cena.
¿Ya identificas cuál de estos seis factores podrías aplicar primero en tu marca? Comparte tu idea en los comentarios.