Esta es la historia de Tesla y Edison según el Libro las 48 Leyes del Poder. Interesante:
LOGRE QUE OTROS TRABAJEN POR USTED, PERO NO DEJE NUNCA DE LLEVARSE LOS LAURELES
CRITERIO
Utilice la inteligencia, los conocimientos y el trabajo físico de otros para promover su propia causa. Ese tipo de ayuda no sólo le permitirá ahorrar mucho tiempo y energía, sino que le conferirá un aura divina de rapidez y eficiencia. A la larga, sus colaboradores serán olvidados y todos lo recordarán a usted. Nunca haga lo que otros pueden hacer por usted.
TRANSGRESIÓN Y OBSERVANCIA DE LA LEY
En 1833 un joven científico serbio llamado Nikola Tesla trabajaba para la división europea de Continental Edison Company. Como era un brillante inventor, Charles Batchelor, jefe de planta y amigo personal de Thomas Edison, lo persuadió de que probara fortuna en los Estados Unidos y le dio una carta de presentación para el mismo Edison. Así fue como comenzó para Tesla una vida de problemas y tribulaciones, que perduró hasta su muerte., Cuando Tesla se presentó ante Edison, en Nueva York, el célebre inventor lo contrató de inmediato. Tesla trabajaba dieciocho horas por día para encontrar diversas maneras de mejorar los primitivos generadores Edison. Al fin, propuso rediseñados por completo. A Edison el trabajo le parecía una tarea monumental que podría insumir años, durante los cuales no habría rentabilidad alguna, pero le dijo a Tesla: "Hay cincuenta mil dólares para usted... si es que puede hacerlo". Tesla trabajó día y noche en el proyecto y al cabo de sólo un año produjo una versión muy mejorada del generador, con controles automáticos. Se presentó ante Edison para darle la buena noticia y cobrar sus 50.000 dólares. Edison quedó muy satisfecho con la mejora, por la cual su empresa se llevaría los laureles, pero en cuanto surgió el tema del dinero le dijo al joven serbio: "iTesla, usted no entiende nuestro humor estadounidense!", y sólo le concedió un pequeño aumento de salario.
La obsesión de Tesla era crear un sistema eléctrico de corriente alterna (CA). Edison, que creía firmemente en el sistema de corriente continua (CC), no sólo se negó a apoyar las investigaciones de Tesla, sino que más adelante, hizo todo lo posible para sabotearlo. Tesla se dirigió al gran magnate de Pittsburgh, George Westinghouse, que había fundado su propia compañía de electricidad. Westinghouse financió la totalidad de la investigación de Tesla y le ofreció un generoso acuerdo de regalías sobre ganancias futuras. El sistema de CA desarrollado por Tesla sigue siendo el estándar en la actualidad, pero después de que las patentes fueron registradas a su nombre aparecieron otros científicos para adjudicarse el invento, afirmando que habían hecho los trabajos básicos para Tesla. Su nombre se perdió en medio de la disputa, y el público terminó asociando el invento con Westinghouse.
Un año más tarde, la empresa de Westinghouse fue adquirida por J. Pierpong Morgan, quien le hizo rescindir el generoso contrato de regalías que había firmado con Tesla. Westinghouse explicó al científico que la empresa no podría sobrevivir si tenía que pagarle el total de sus regalías, y persuadió a Tesla de que aceptara la adquisición de sus patentes por 216.000 dólares, sin duda una suma muy importante en aquel tiempo, pero mucho menor que los 12 millones de dólares que valían. Los financistas habían quitado a Tesla su dinero, sus patentes y, sobre todo, el mérito del mayor invento de su carrera.
El nombre de Guillermo Marconi se halla vinculado para siempre con la invención de la radio. Sin embargo, pocos saben que al producir este invento (transmitió una señal a través del canal de la Mancha en 1899) Marconi utilizó una patente que Tesla había registrado en 1897, y que su trabajo dependía de la investigación de Tesla. Una vez más, Tesla no cobró ni un centavo y no obtuvo reconocimiento alguno. Tesla inventó un motor a inducción, así como el sistema de CA, y es el verdadero "padre de la radio". Sin embargo, ninguno de estos descubrimientos lleva su nombre. En su vejez vivió en la más absoluta pobreza.
En 1917, cuando vivía en la pobreza, se le informó a Tesla que recibiría la Medalla Edison del Instituto Estadounidense de Ingenieros Eléctricos. Tesla rechazó la medalla, diciendo: "Ustedes me proponen honrarme con una medalla que puedo prender de mi solapa y mostrar durante una hora de vanidad ante los miembros de su Instituto. Aunque decoraran todo mi cuerpo con medallas, no compensarían la falta de reconocimiento de mi capacidad mental y sus productos creativos, que han brindado el fundamento en el cual se basa la mayor parte de su Instituto".
INTERPRETACIÓN
Muchos albergan la ilusión de que la ciencia, al manejarse con hechos, está más allá de las mezquinas rivalidades que afligen al resto del mundo. Nikola Tesla era uno de esos ilusos. Creía que la ciencia no tenía nada que ver con la política y afirmaba que no le importaba ni la fama ni la riqueza. Sin embargo, al envejecer, es-ta posición arruinó todo su trabajo científico. Como su nombre no estaba relacionado con ningún descubrimiento en particular, no lograba atraer inversores que financiaran sus múltiples ideas. Mientras pensaba grandes inventos para el futuro, otros le robaban las patentes que ya había desarrollado y cosechaban los méritos por sus inventos.
Tesla quería hacer todo por su cuenta, pero sólo logró agotarse y empobrecerse. Edison era el polo opuesto de Tesla. En realidad no fue un gran pensador científico ni inventor. Él mismo dijo en cierta oportunidad que no necesitaba ser matemático, porque siempre tenía la posibilidad de contratar a uno. Ése fue su principal método. Pero sin duda alguna fue un hábil comerciante, capaz de detectar las tendencias y las oportunidades del mercado. Luego contrataba a los mejores especialistas en cada campo para que hicieran el trabajo por él. Si lo consideraba necesario, no titubeaba en robar a sus competidores. Aún así, su nombre es mucho más conocido que el de Tesla y se lo asocia con más inventos.
Estos hechos nos ofrecen una doble lección: En primer lugar, el mérito por un invento o una creación es tan importante —si no más—que el invento mismo. Es necesario asegurarse de obtener el mérito y evitar que los demás lo roben o se beneficien con el trabajo de uno. Para lograrlo, deberá estar siempre atento y mantener su creación en secreto hasta cerciorarse de que no hay aves de rapiña dando vueltas sobre su cabeza. En segundo lugar, aprenda a sacar provecho del trabajo de otras personas para fomentar su propia causa. El tiempo es oro y la vida es corta. Si usted intenta hacerlo todo por sí mismo, terminará agotado, se dispersará y derrochará sus energías en vano. Es mucho mejor conservar las fuerzas, vigilar el trabajo de los demás y encontrar la forma de apropiárselo.
En el comercio y en la industria todo el mundo roba. Yo mismo he robado bastante.
Pero yo sé cómo robar.
Thomas Edison, 1874-1931