Validar ideas antes de que el equipo de ingeniería las construya es uno de los principios más poderosos del diseño estratégico de producto. Cuando un equipo trabaja bajo el marco de trabajo Scrum, existe una oportunidad clara de integrar procesos de exploración y validación en paralelo con el desarrollo, lo que se conoce como dual track. Este enfoque permite que nadie avance sin información y que cada funcionalidad llegue a producción con mayor certeza de que genera valor real.
¿Cómo funciona dual track dentro de Scrum?
Un equipo que trabaja con Scrum utiliza artefactos específicos: el product backlog y el sprint backlog [0:18]. El product backlog es el artefacto donde se plasman todas las funcionalidades que el equipo necesita construir en algún momento. Ahí conviven ideas grandes, ideas pequeñas, ideas validadas e ideas que aún no sabemos si son necesarias [0:45].
De ese backlog compartido, el equipo de diseño puede tomar elementos para llevarlos a un proceso de discovery: hacer entrevistas con usuarios, crear prototipos, diseñar experimentos y explorar si los usuarios entienden, necesitan y utilizan lo que se propone [1:10]. Mientras tanto, el equipo de ingeniería avanza con tareas que no requieren validación directa con usuarios finales.
¿Qué puede hacer ingeniería mientras diseño valida?
Mientras el equipo de diseño explora y valida, los ingenieros pueden avanzar en tareas técnicas fundamentales [2:40]:
- Revisar conexiones con servidores.
- Construir el back end.
- Levantar bases de datos.
- Consultar proveedores para data lakes.
- Construir motores de inteligencia artificial o algoritmos.
Esta división de responsabilidades genera una cadencia sincronizada: los ingenieros construyen, el equipo de diseño explora, y luego ambos integran los resultados. Así se nutre y refina el product backlog con información real, no con suposiciones [1:55].
¿Qué pasa cuando una funcionalidad ya está en producción?
Conforme los ingenieros terminan funcionalidades y las llevan a productivo, el ciclo no termina. El equipo de diseño se crea tareas para evaluar: ¿cómo le va a esta funcionalidad? ¿Los usuarios la están usando como esperábamos? [2:10]. Este flujo continuo evita que se construya sin haber evaluado antes.
¿Qué significa sense and respond en producto?
Jeff Gothelf lo plantea con claridad en su libro Sense and Respond: percibir y responder [3:15]. Cuando tienes un MVP (minimum viable product) listo para poner en manos de los usuarios, el primer paso es medir. Observar qué secciones visitan, cuánto tiempo les toma completar un proceso, dónde se atoran [3:40].
Esos aprendizajes se bajan al equipo y se definen mejoras concretas:
- Qué entendieron los usuarios y qué no.
- Qué consideramos importante pero pasó desapercibido.
- Qué necesita ser más llamativo o claro.
Después se regresa el producto mejorado a los usuarios. Cada iteración produce una versión más sofisticada y con más información [4:20]. Eric Ries, en Lean Startup, lo describe de forma muy clara: los productos son una conversación con los usuarios basada en hipótesis [4:50]. Lanzas una propuesta, recibes retroalimentación y ajustas.
¿Cómo armar un elevator pitch de producto?
El reto final consiste en integrar todos los ejercicios del proceso en una presentación de cinco a diez minutos, lo que se conoce como elevator pitch [5:30]. Es la presentación que harías ante stakeholders, directivos o founders para comunicar la esencia de tu idea.
Una estructura efectiva incluye [5:50]:
- Presentación personal: quién eres, tu rol, tu organización y el contexto del proyecto.
- Contexto del negocio: la industria, el usuario y el problema que enfrentan.
- La solución: qué propones, por qué tu propuesta de valor es relevante para estos usuarios y clientes.
- Mensajes clave: esas frases que ayudan a entender las partes más importantes del producto.
- Product roadmap: cómo vas a hacer realidad esa propuesta de valor, qué features vas a construir, en qué orden y con qué objetivos.
¿Qué actitud tener al presentar?
No existen presentaciones correctas o incorrectas [6:40]. Todo es parte de un proceso que puedes iterar, mejorar y refinar. Comunicar tu trabajo es una parte fundamental del diseño estratégico. Y hay un principio que vale la pena recordar: el producto es el equipo [7:05]. Tener principios claros, una propuesta de valor bien comunicada, mensajes clave y un roadmap donde cada persona sabe lo que está haciendo, es lo que permite que todo el equipo entienda qué valor le está entregando al cliente.
Cuando diseñas un producto, realmente estás diseñando a todas las personas responsables de construirlo. Comparte tu pitch y empieza a iterar desde ahí.