Definir quién eres va mucho más allá de escribir una frase inspiradora. Para construir una declaración de propósito personal sólida, necesitas identificar con claridad las creencias centrales y las reglas que rigen tu comportamiento día a día. Aquí se explora cómo los valores y los principios se convierten en la base sobre la cual se sostiene ese propósito.
¿Qué diferencia existe entre valores y principios?
Aunque suelen usarse como sinónimos, cumplen funciones distintas dentro de tu declaración de propósito. Los valores son esas creencias centrales que determinan cómo actúas: responsabilidad, tolerancia, libertad, paz, verdad, honestidad y justicia son ejemplos clásicos que la mayoría de personas desearía incorporar en su vida [01:42]. Sin embargo, el reto real aparece cuando evalúas tu comportamiento y te preguntas si esos valores operan al cien por cien o si necesitan ser retados.
Los principios, en cambio, funcionan como reglas que orientan tu conducta [02:22]. Son la manera concreta en la que traduces un valor abstracto en acción. Por ejemplo, puedes valorar la excelencia, pero tu principio operativo podría ser la mejora continua: buscar siempre superarte a ti mismo y ayudar a otros a hacerlo [02:34].
¿Cómo identificar los valores que realmente te representan?
El ejercicio propuesto es directo: busca una lista amplia de valores y selecciona aquellos que se asocian contigo, tanto los que ya practicas como los que aspiras a tener [01:18]. Muchas veces descubrirás que hay valores que te encantaría poseer, pero que no tienes espacio para ejercer en tu contexto actual. Reconocer esa brecha es tan valioso como confirmar los que ya vives.
- Haz una lista honesta, no una lista idealizada.
- Compara lo que quisieras ser con tu actuar actual.
- Identifica qué valores necesitan mayor atención.
¿Por qué un principio puede contradecir tu comportamiento?
Un caso muy ilustrativo es el de la innovación [02:48]. Este principio ha cobrado enorme relevancia en el mundo de los negocios, pero la pregunta clave es: ¿qué significa innovación para ti? Si no defines cómo esa regla se refleja en tu actuación, queda vacía.
Algo similar ocurre con la adaptación al cambio [03:03]. Conceptos como adaptabilidad, agilidad y flexibilidad están de moda en las organizaciones. Sin embargo, es común encontrar líderes que hablan de agilidad mientras diseñan procesos superrigurosos y detallados para gestionarla [03:16]. Un principio puede estar en radical opuesto con la manera en la que una persona se comporta, y esa contradicción debilita cualquier declaración de propósito.
¿Cómo integrar valores y principios en tu propósito personal?
El paso final consiste en autoevaluarte en función de los valores y principios que has identificado, y luego revisar si tu declaración de propósito personal necesita ajustarse o complementarse [03:38].
- Redacta tus valores y define qué significan para ti en términos prácticos.
- Haz lo mismo con tus principios: escríbelos como reglas claras de conducta.
- Confronta esa lista con tu propósito actual y observa si hay elementos que podrías incorporar.
Este ejercicio no busca que agregues palabras bonitas, sino que tu propósito refleje con autenticidad quién eres y cómo operas. La coherencia entre lo que declaras y lo que haces es lo que da fuerza real a ese documento.
Comparte tu declaración de propósito y las características que la definen en el sistema de discusiones. Ver cómo otros resuelven este mismo ejercicio puede darte perspectivas que no habías considerado.