"Entiendo que en la actualidad haya un debate sobre el lenguaje y la supuesta exclusión de ciertos grupos, pero es importante analizar el tema con rigor lingüístico y sin caer en malentendidos. Vamos a ver dos puntos clave: el uso del plural en español y la forma de los sustantivos terminados en ‘-ente’."
1. El plural en español no excluye a nadie
En español, el plural masculino es inclusivo. Esto significa que, cuando decimos "los niños", nos referimos a niños y niñas, no solo a los varones. Esto no es una cuestión de ideología ni de machismo, sino una estructura natural del idioma desde hace siglos.
Sin embargo, el femenino sí tiene una forma exclusiva. Cuando decimos "las niñas", nos referimos exclusivamente a las mujeres, lo que demuestra que si algún género tiene una forma diferenciada en plural, es el femenino, no el masculino.
Más aún, si realmente analizamos el idioma, veremos que no existe una forma específica para referirse únicamente a los hombres en plural. Si decimos "los alumnos", incluimos a todos, pero si queremos referirnos solo a los varones, no hay una palabra exclusiva para ello.
Por lo tanto, decir "alumnos y alumnas", "niños y niñas", "todos y todas" no solo es innecesario, sino que es redundante. Basta con usar el plural masculino, que ya cumple la función de englobar a ambos sexos.
2. El error de modificar palabras como “presidente” o “cliente”
Otro error común es pensar que palabras terminadas en "-ente" son masculinas y necesitan una versión femenina con "-enta", lo cual es falso.
Palabras como presidente, cliente, dirigente, residente no indican género, sino función.
- Presidente no significa "hombre que preside", sino "persona que preside".
- Cliente no es "hombre que compra", sino "persona que compra".
Decir "presidenta", "clienta" o "dirigenta" no solo es innecesario, sino que rompe la estructura del idioma, que ya tiene una forma neutra y válida para ambos géneros.
Curiosamente, estas mismas personas que promueven estas modificaciones no aplican la misma lógica con otras palabras terminadas en "-ente", como "serpiente", "valiente" o "puente". Nunca dicen "serpienta", "valienta" o "puenta", porque suena ridículo. Entonces, ¿por qué decir "presidenta" o "dirigenta"?
Conclusión
El idioma español ya tiene mecanismos bien definidos para incluir a todos sin necesidad de forzar cambios artificiales.
- El plural masculino es inclusivo, por lo que decir "niños y niñas" es redundante.
- Palabras terminadas en "-ente" ya son neutras, por lo que decir "presidenta" o "clienta" no es necesario.
El lenguaje no es una cuestión de ideología, sino de funcionalidad. Modificarlo sin entender su lógica solo genera confusión y empobrece nuestra comunicación.