Los medios de comunicación y las redes sociales son las herramientas más poderosas que tenemos para transformar realidades violentas y construir paz. En un mundo donde uno de cada diez niños está siendo abusado sexualmente según datos de UNICEF, y donde familias enteras abandonan sus hogares por miedo o falta de recursos, hablar de paz no es un ejercicio ingenuo: es una necesidad urgente que exige resignificar el papel de quienes producen y consumen información.
¿Por qué la realidad social exige hablar de construcción de paz?
No vivimos en un mundo rosa. Solo en 2018, dos mil quinientos niños nacieron en Argentina producto de abusos sexuales [0:33]. En países como Colombia, sesenta años de conflicto armado han generado no solo pérdidas humanas y materiales, sino también la destrucción de lo simbólico: aquello que define qué es importante, qué defendemos y por qué seguimos adelante [1:30].
Sin embargo, cuando te acercas a las voces de las personas, a su dignidad y a sus fortalezas, descubres elementos valiosos para reconstruir el espacio de lo simbólico [1:47]. Ahí es donde los medios de comunicación y las redes sociales tienen un papel predominante. Estamos acostumbrados a hablar de lo más cruel y complejo, pero dejamos de lado la dignidad de las personas, sus capacidades, aquello por lo que luchan y lo que las motiva.
¿Qué sucede cuando silenciamos esas otras realidades?
Al priorizar noticias que determinados actores consideran más importantes, se les quita espacio de validez tanto a los medios tradicionales como a las redes sociales [2:29]. Aproximarse a esa realidad silenciada es lo que permite abrir nuevos diálogos y cambiar el sentido de la realidad social que compartimos.
¿Qué aportan la Escuela de Frankfurt y el postestructuralismo a este debate?
La Escuela de Frankfurt y su teoría crítica, representada por pensadores como Theodor Adorno, Horkheimer y Habermas, analizaron el rol de los medios a principios del siglo XX [2:55]. Llegaron a conclusiones fundamentales:
- No existe la objetividad del periodista. Lo que se impone es un esquema que sirve a determinados actores [3:12].
- La cultura de la industrialización producía también una forma de aprendizaje masificada y uniforme [3:38].
- Reconocieron el potencial revolucionario de los medios, pero los concebían como máquinas de manipulación ante sujetos pasivos [3:50].
Este desencanto surgió en gran parte por la experiencia del nazismo en Alemania, donde los medios jugaron un rol innegable en permitir una tragedia de esa magnitud [4:05].
¿Por qué los estudios del postestructuralismo cambiaron esta visión?
Los estudios posteriores, liderados por Néstor García Canclini y Jesús Martín Barbero, transformaron esta perspectiva al demostrar que no hay sujetos pasivos [4:15]. La relación entre medios y audiencias es una conversación, no una imposición unidireccional.
- Las personas consumen el lenguaje que reconocen.
- Las personas alimentan a los medios de comunicación.
- Existen medios locales, nacionales, internacionales e independientes con lenguajes diversos.
El concepto central de medios y mediaciones plantea que capturar otras formas de ser y estar en el mundo abre nuevas formas de diálogo capaces de resignificar cómo vemos la sociedad [4:55].
¿Cómo las redes sociales transforman la construcción de paz?
Las redes sociales han cambiado radicalmente el panorama. Las personas ya pueden informar, reconocer y multiplicar información sin depender exclusivamente de los grandes medios [5:15]. Esto implica oportunidades y riesgos:
- Las métricas de internet rastrean qué consumimos, compramos y decidimos, otorgando poder enorme a pocas empresas [5:30].
- Al mismo tiempo, el acceso a la información permite acercarnos como individuos, conocer al otro y llegar a pactos colectivos [5:45].
Un ejemplo contundente es la Gran Primavera Árabe entre 2010 y 2014, cuando cinco países del Medio Oriente, con contextos de radicalismo y leyes extremas, lograron impulsar revoluciones a través de las redes sociales con apoyo de los medios de comunicación [5:55]. Las personas se comunicaron por internet para buscar la transformación de sus realidades y la defensa de sus derechos.
Ejemplos como este demuestran que, a pesar de las agendas e intereses en juego, la capacidad de construir juntos es innegable [6:25]. Marchas pacíficas, pupitrazos, marchas de abrazos y de flores son espacios de incidencia que funcionan como puntos de aproximación real. ¿Cuál es tu espacio de incidencia? Compártelo en los comentarios.