Protección de la Infancia en Conflictos: Rol de Medios y Estereotipos

Clase 19 de 26Curso de Periodismo y Redes Sociales para la Inclusión y la Construcción de Paz

Contenido del curso

Medios en contextos de conflicto

Inclusión

Resumen

Referirse a niños, niñas y adolescentes en contextos de conflicto armado o social exige mucho más que buenas intenciones. Existe una diferencia profunda entre informar con responsabilidad y instrumentalizar el dolor de quienes no tienen voz propia en los medios. Comprender esta diferencia es fundamental para cualquier persona que comunique, ya sea desde el periodismo, las redes sociales o la opinión pública.

¿Por qué los niños, niñas y adolescentes no deben tratarse como adultos en el conflicto?

Una anotación que parece obvia pero no lo es: la participación de un niño, niña o adolescente en una situación de conflicto no debe juzgarse como la de un adulto [01:14]. Políticos y funcionarios públicos frecuentemente hablan de menores reclutados forzosamente o que se han vinculado a grupos armados por falta absoluta de alternativas. Hay niños y niñas que buscan trabajo en grupos armados del mismo modo en que cualquier persona buscaría empleo, porque en sus regiones no existen otras opciones [01:42].

Esta realidad habla menos del menor y más de las condiciones del país: el acceso a educación, las posibilidades de una vida digna y el nivel de desarrollo que ofrecemos como sociedad [02:08]. Nombrar el conflicto por su nombre y explicar las dinámicas que llevaron a estos menores a formar parte de grupos delictivos es un imperativo ético, no una opción editorial.

¿Qué pasa cuando llamamos "joven" a un adolescente en conflicto?

El uso de las palabras importa más de lo que solemos reconocer. Cuando un adolescente responde a características con las que estamos de acuerdo, lo llamamos niño, niña o adolescente. Pero cuando cuestionamos sus acciones, rápidamente lo convertimos en "el joven" o "la joven" [02:52]. Este cambio lingüístico no es inocente: implica conferirle responsabilidades de adulto y asociarlo con prácticas como consumo de drogas, actos delictivos o vandalismo [03:18].

Además, se deposita en los jóvenes una responsabilidad exagerada: "los jóvenes deben cambiar este país", mientras los adultos se desentienden [03:36]. No separar el lugar que ocupa cada persona en la sociedad termina por elidir las responsabilidades del resto.

¿Cuál es la diferencia entre sensibilizar y manipular con imágenes de menores?

Informar es necesario, pero hay una línea entre sensibilizar y manipular [04:08]. Cuando se recurre a imágenes de niños y niñas en situación de vulnerabilidad para mover a la audiencia hacia una posición política específica, en contra de alguien y no de la circunstancia misma, se cruza esa línea. Antes de publicar, es fundamental preguntarse: ¿busco que la gente comprenda la situación o que reaccione emocionalmente contra un actor en particular? [04:32]

Darle contexto a las imágenes impide que el lado emotivo se convierta en la única forma de entender una crisis.

¿Qué herramientas legales existen para proteger a la niñez en medios?

Evelyn Machuca, especialista salvadoreña en cobertura mediática, comparte la experiencia de El Salvador con la Ley de Protección Integral a la Niñez y a la Adolescencia, conocida como LEPINA [06:00]. Esta ley establece pautas claras para los medios de comunicación.

  • El artículo 46 prohíbe divulgar o utilizar imágenes de niñas, niños y adolescentes sin su consentimiento o el de sus padres, y prohíbe difundir datos que lesionen su reputación [06:42].
  • El artículo 47 prohíbe exhibir noticias, reportajes o crónicas que identifiquen de forma directa a menores víctimas de abuso, maltrato o procesados por algún delito [07:10].

Estos mecanismos ofrecen un marco de referencia, aunque el verdadero reto está en la conciencia de quien cubre la noticia.

¿Cómo se construyen estereotipos desde la cobertura periodística?

En El Salvador, el estereotipo más marcado para menores desde los siete u ocho años hasta los dieciocho es el de pandillero o marero [07:50]. Evelyn señala que muchas veces la estigmatización ocurre de manera inconsciente: se asume que por las condiciones socioeconómicas o la ubicación geográfica, un menor ya pertenece a una pandilla [08:20]. Si algo sucede en una zona catalogada como "populosa" o "zona de pandillas", automáticamente se relaciona al menor con esa realidad.

La forma de evitarlo es contextualizar la individualidad de cada ser humano [08:48]. Eso implica ir al lugar, buscar a la familia, conocer la historia de vida del menor, sus traumas, sus carencias y las oportunidades que tuvo o no tuvo. Solo así se puede comprender quién es esa persona más allá del hecho noticioso [09:06].

Abrir el espacio para reflexionar sobre cómo nos referimos a niños, niñas y adolescentes en nuestras propias publicaciones y emisiones es un ejercicio necesario. ¿Los nombras siempre del mismo modo? ¿Qué te motiva a hacerlo? Comparte tu reflexión y revisemos juntos nuestras prácticas comunicativas.

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