Saber qué aprender es tan importante como aprender en sí mismo. Cuando ya tienes claro cuál es tu siguiente paso de carrera, llega el momento de ser honesto contigo y evaluar qué conocimientos te faltan, cuáles debes profundizar y cuáles ya dominas. Este ejercicio de autoevaluación marca la diferencia entre avanzar con dirección o simplemente acumular cursos sin propósito.
¿Por qué la honestidad es clave para construir tu carrera?
El desarrollo profesional se sostiene sobre cuatro pilares: conocimientos, habilidades, competencias y experiencias [0:22]. Cada uno requiere un enfoque distinto, pero todo comienza con los conocimientos porque son los más sencillos de adquirir. El proceso es directo: tomar un curso, aplicar lo aprendido y luego convertirlo en algo natural [4:24].
Sin embargo, antes de lanzarte a estudiar, necesitas un inventario personal que te permita visualizar con claridad dónde estás y hacia dónde debes ir. La honestidad con la que realices esta autoevaluación será determinante para que tu plan de desarrollo refleje la realidad [4:52].
¿Qué estrategias puedes usar para definir qué conocimientos necesitas?
Existen tres estrategias concretas para identificar los conocimientos que requiere tu siguiente rol [1:08]:
- Busca a alguien que ya ocupe ese puesto. Conversa con esa persona sobre los conocimientos necesarios para desempeñar el rol. Esta perspectiva real te dará información que ninguna descripción de puesto puede ofrecer [1:17].
- Investiga en plataformas de empleo. Busca el puesto que deseas en diferentes portales y elabora un listado con todos los conocimientos que aparecen en las publicaciones. Al cruzar varias ofertas, identificarás patrones y requisitos comunes [1:30].
- Habla con tu mentor. Comparte con él o ella los conocimientos que crees tener y los que quieres adquirir. Juntos podrán definir si tu nivel es el adecuado o si necesitas mayor profundidad [1:44].
La figura del mentor es fundamental para el desarrollo profesional. Aunque se aborda con detalle más adelante, es importante saber que esta relación te permitirá obtener retroalimentación objetiva sobre tu preparación real [1:58].
¿Cómo funciona el inventario personal?
El inventario personal es un formato descargable que organiza en columnas tus conocimientos, habilidades, competencias y experiencias [2:37]. Para cada elemento, puedes asignar un nivel usando un sistema de colores [3:13]:
- Verde: ya lo tienes en el grado necesario.
- Amarillo: necesitas continuar desarrollándolo.
- Naranja oscuro: debes comenzar desde cero.
Por ejemplo, si uno de los conocimientos requeridos es inglés, evalúas tu nivel actual. Si ya lo dominas o aprobaste una certificación, lo marcas en verde. Si aún necesitas práctica, lo dejas en amarillo [2:55].
Este inventario no solo contempla tu propia percepción. También incluye la evaluación de tu líder actual, quien puede ser una fuente valiosa de información sobre tus conocimientos y su nivel de profundidad [4:06]. Y por supuesto, la perspectiva de tu mentor complementa el panorama.
¿Cuál es el siguiente paso después de listar tus conocimientos?
Una vez que tengas tu listado completo, el camino es claro. Adquirir conocimiento es el proceso más sencillo dentro del desarrollo profesional: estudias, aplicas y practicas hasta que se vuelve natural [4:24]. Los exámenes de los cursos pueden ayudarte a conocer tu nivel de profundidad real.
Lo que viene después es más retador. Las habilidades, competencias y experiencias son más difíciles de medir y de adquirir, por lo que requieren estrategias diferentes que se abordan en las siguientes sesiones [4:40].
El ejercicio práctico es concreto: completa tu inventario de conocimientos, aplica las tres estrategias para evaluarte y reflexiona sobre cuál de ellas te dio mejores resultados. Compartir tu experiencia con otros puede ayudarte a descubrir enfoques que no habías considerado.