Tomar decisiones estratégicas sin visualizar su impacto financiero es como caminar a ciegas. La proyección de estados financieros te permite simular el desempeño futuro de tu empresa antes de ejecutar cualquier plan, lo que representa una ventaja enorme frente a la planeación estratégica convencional, donde normalmente debes esperar a que las estrategias se implementen para poder evaluarlas.
¿Por qué proyectar los estados financieros antes de ejecutar tus planes?
El punto de partida es claro: las decisiones que tomas hoy afectan el futuro de tu empresa [0:06]. No puedes permitir que el futuro condicione tu organización. Al contrario, debes proyectar tu proyecto hacia el futuro deseado, apoyándote en objetivos, estrategias y planes derivados de tu planeación financiera.
Dentro del modelo de planeación financiera, después de realizar un diagnóstico se formulan objetivos, estrategias y planes. Es precisamente a partir de esos planes que se construye la proyección [1:15]. La gran ventaja es la posibilidad de hacer una evaluación ex ante: mediante simulaciones puedes determinar si tus estrategias crean valor o no, sin necesidad de implementarlas primero [1:30].
Si descubres que las estrategias planteadas no cumplen las expectativas de los propietarios en términos de creación de valor, debes retroceder en el proceso. Revisar si el problema está en los planes, en la estrategia o incluso en los objetivos que no corresponden con lo que espera el propietario [1:50].
Un aspecto fundamental: aunque te apoyes en hojas de cálculo, los supuestos deben ser razonables y técnicamente viables [0:50]. Como se dice popularmente, "el Excel aguanta todo", y por eso la responsabilidad de ingresar información confiable recae completamente en ti.
¿Qué información necesitas para construir una proyección confiable?
El proceso de proyección tiene tres etapas: entrada, procesamiento y salida [2:10]. Las entradas son la información que ingresas a tu hoja de cálculo, el procesamiento son los cálculos y la salida es el resultado: estado de situación financiera, estado de resultados o flujo de caja.
¿Cuáles son los requisitos de las entradas?
- Situación actual: el último estado financiero disponible, por ejemplo con corte al 31 de diciembre del año anterior [2:35]. Es la radiografía de tu empresa en un momento específico.
- Comportamiento del entorno: variables macroeconómicas como el PIB, el índice de precios al consumidor y la tasa de cambio [2:55]. Son factores externos sobre los que no tienes control, pero que impactan directamente tus proyecciones.
- Políticas de la empresa: decisiones internas sobre manejo de efectivo, plazos de pago a proveedores, condiciones de crédito para clientes y manejo de deudas bancarias [3:15].
- Planes específicos: la información concreta que alimentará tu proyección. ¿Vas a lanzar un nuevo producto? ¿Abrir sucursales? ¿Mantener una postura conservadora? ¿Buscar alianzas estratégicas? [3:50].
¿Qué técnicas existen para proyectar?
No existe una técnica superior a las demás. Lo importante es conocer las modalidades disponibles [4:25]:
- Proyección por tendencia: incrementar ventas según el índice de precios al consumidor, el PIB o el crecimiento económico. Recuerda que la tendencia afecta tanto ingresos como egresos, incluyendo costos de venta y materia prima [4:35].
- Proyección por estructura: considerar elementos como comisiones de ventas, devoluciones, reclamos por garantías y posibles reprocesos que obliguen a reversar operaciones [5:10].
- Proyección por causa-efecto: cada egreso debe corresponder a una contraprestación. Si tomas un crédito a largo plazo, ese dinero debe haberse invertido en activos fijos, pagos a proveedores u otras obligaciones [5:35].
¿Cómo afecta una venta la proyección de los tres estados financieros?
Un ejemplo práctico con una venta hipotética de mil unidades monetarias ilustra el impacto completo [6:05]. Si tu política establece venta a crédito del ochenta por ciento con veinte por ciento de contado:
- Estado de resultados: se registran las mil unidades completas por el principio de causación, sin importar si el cobro fue inmediato [6:20].
- Estado de situación financiera: aparecen ochocientas unidades como cuentas por cobrar, un activo que deberás gestionar según tus políticas de cartera [6:40].
- Estado de flujo de efectivo: solo se registra el dinero que efectivamente ingresa. Los doscientos de contado entran de inmediato; los ochocientos restantes se registran conforme se recuperan [7:05].
El saldo de caja se alimenta continuamente con los ingresos y se reduce con las salidas, pudiendo llevar este registro de forma diaria, semanal o mensual [7:25]. Así, una sola operación comercial impacta simultáneamente los tres estados financieros y entender esta dinámica es esencial para construir proyecciones que reflejen la realidad de tu negocio.