Ocupado vs. productivo: el punto de eficacia

Resumen

Hablar de gestión del tiempo sin hablar de productividad es imposible. Aquí vas a entender por qué el multitasking no te hace más productivo, qué significa realmente producir con calidad y cómo encontrar el punto de eficacia entre la mediocridad y el perfeccionismo. Esta guía está pensada para quien siente que vive ocupado pero no avanza.

¿Por qué el multitasking no te hace más productivo?

Muchas personas se sienten orgullosas de poder cumplir varias tareas al mismo tiempo, pero esa sensación rara vez se traduce en resultados de calidad. El día suele empezar con una agenda inicial, ya sea escrita en papel o solo en tu cabeza, y con eso te sientes medianamente tranquilo [0:36].

Luego aparecen los imprevistos: un correo extra, un compañero que te cruzas en el pasillo, una idea espontánea que se cuela entre tus pendientes. Y el resultado es casi siempre el mismo: terminas desenfocado, sin saber por dónde empezar ni a qué darle prioridad.

¿Estar ocupado es lo mismo que ser productivo? No. Estar ocupado significa tener muchas tareas abiertas; ser productivo significa avanzar en las que realmente importan con calidad y en el menor tiempo posible.

Lo que pierdes con el multitasking es lo más valioso de tu jornada: el enfoque. Por eso, más que gestionar el tiempo, lo que debes gestionar son las distracciones, las tareas adicionales y la pérdida de concentración a lo largo del día [2:00].

¿Qué significa ser productivo si no trabajas en una fábrica?

La palabra productividad nace de la manufactura y la industrialización. En su origen, se refería a la cantidad de producción obtenida frente a los recursos utilizados, como mano de obra, energía o materiales [2:36].

Llevado a tu vida diaria, el concepto se traduce así:

  • Tu producción son las tareas, compromisos y proyectos de trabajo o estudio que debes cumplir.
  • Tu mano de obra eres tú mismo.
  • Tu energía es tu salud.
  • Tu recurso principal es el tiempo, que además es finito [3:21].

Todos tenemos las mismas horas al día, a la semana y al año. Por eso el reto es hacer la mayor cantidad de tareas en el menor tiempo posible, pero con un matiz importante que mucha gente olvida.

¿Hacer más tareas en menos tiempo es la fórmula correcta?

No del todo. Hacer más cosas en menos tiempo solo tiene sentido si esas cosas se hacen con calidad. No se trata de inscribirte a todos los cursos de Platzi sin entender ninguno, ni de responder todos los correos sin saber bien qué estás contestando.

La verdadera gestión del tiempo consiste en sacarle el mejor provecho a tus horas para cumplir tus compromisos con calidad real, no solo para tachar pendientes de una lista.

¿Cómo encontrar el punto de eficacia entre mediocridad y perfeccionismo?

En la curva que relaciona tiempo y valor entregado existen tres zonas que vale la pena reconocer en tu propio trabajo [4:36]:

  1. Mediocridad: dedicas muy poco tiempo a una tarea y entregas algo de bajo valor. Sales rápido del paso, pero el resultado no es bueno.
  2. Perfeccionismo: inviertes demasiado tiempo, a veces innecesariamente, para entregar algo de alto valor. Te agotas y comprometes otras tareas de tu agenda.
  3. Eficacia: el punto donde la curva cambia su tendencia. Le dedicas un tiempo razonable, entregas trabajo de calidad y no te desgastas en el proceso.

¿Qué es la eficacia en la gestión del tiempo? Es el equilibrio en el que dedicas el tiempo justo a una tarea para entregar un resultado de calidad sin caer en la mediocridad ni en el perfeccionismo.

Ese punto de eficacia es el que te permite responder con calidad, avanzar en tus proyectos y todavía tener energía para lo que sigue. Ahí es donde tu tiempo deja de ser un recurso que se escapa y se convierte en una herramienta a tu favor.

Piensa por un momento cómo estás haciendo hoy tus tareas: ¿te identificas más con salir rápido del paso o con quedarte horas extra puliendo detalles que nadie va a notar? Cuéntame en los comentarios en qué zona de la curva sientes que vives la mayor parte del tiempo.