Saber gestionar el tiempo no requiere fórmulas complicadas. A veces basta con organizar la semana con anticipación, priorizar lo urgente y aprender a decir "esto lo hago después". Sebastián Sarmiento, creador audiovisual en Platzi, comparte cómo ha construido su propio sistema para manejar el tiempo tanto en su vida personal como en un entorno profesional exigente, donde cada minuto cuenta.
¿Cómo organizar la semana para aprovechar mejor cada día?
Sebastián utiliza una práctica sencilla pero efectiva: los domingos planifica toda la semana siguiente usando Google Calendar [0:27]. Distribuye bloques de trabajo a lo largo de nueve horas diarias, reservando espacio para comer, descansar y estar con su familia. No se trata de una metodología compleja, sino de un hábito constante que le permite tener claridad sobre qué debe hacer y cuándo.
Este enfoque refleja una habilidad clave: la planificación anticipada. Separar espacios del día para distintas ocupaciones reduce la improvisación y ayuda a mantener el control sobre las actividades cotidianas.
¿Qué es un plan de rodaje y por qué importa para la gestión del tiempo?
En la industria audiovisual, el tiempo tiene un límite muy concreto: las grabaciones deben completarse en un máximo de doce horas al día [1:14]. Para lograrlo, los equipos de producción crean durante la preproducción una herramienta llamada plan de rodaje, que funciona como un calendario detallado indicando cuántas horas se deben dedicar a grabar cada escena.
En el caso de Platzi, este principio se adapta: las sesiones de grabación con profesores se organizan en máximo cinco horas, más una hora adicional de respaldo [1:50]. Antes de que llegue el profesor, el equipo dedica una sesión exclusiva para armar todo el set, garantizando que cuando la persona llegue, todo esté listo y su tiempo sea valorado [2:08].
¿Cómo priorizar cuando todo parece urgente?
En una startup como Platzi, el sentido de urgencia es constante. Sebastián explica que cuando llegan varias solicitudes al mismo tiempo, aplica un filtro de cuatro opciones [2:40]:
- Hacerlo ya, si es prioritario y está dentro de sus capacidades.
- Hacerlo después, si puede esperar sin generar problemas.
- Delegarlo a alguien que pueda resolverlo mejor y más rápido.
- No hacerlo, cuando no aporta valor o no corresponde.
Lo importante, según Sebastián, es tener argumentos claros para comunicar a la persona que hizo la solicitud por qué se puede atender en ese momento o por qué necesita esperar. Esta capacidad de negociar plazos es una habilidad de comunicación que complementa directamente la gestión del tiempo.
¿Por qué descansar es parte de ser productivo?
Uno de los cambios más positivos que Sebastián ha encontrado en su equipo es la desconexión total los fines de semana [3:19]. Nadie le escribe el sábado ni el domingo. Esos días los dedica a no hacer nada, y lo considera esencial para reponer energías.
El tiempo de ocio no es tiempo perdido. Sebastián señala que de esos momentos de descanso surgen ideas que luego puede incorporar al trabajo el lunes [4:15]. Cuando descansas bien, llegas con toda la energía y rindes muchísimo más en cualquier actividad.
¿Qué significa realmente ser una persona productiva?
Existe una creencia común de que ser productivo implica estar ocupado todo el tiempo. Sin embargo, la productividad real significa balancear el trabajo con el resto de la vida [5:22]. Una persona productiva no trabaja veinticuatro siete ni hace muchas cosas a la vez; más bien logra que su tiempo libre sea genuino.
La mayoría de personas aprenden a gestionar el tiempo por prueba y error, como Sebastián. Otras necesitan métodos más estructurados para poner límites claros entre una ocupación y otra. Ambos caminos son válidos.
Este balance tiene repercusiones directas en la salud y el bienestar. Cortar la ansiedad laboral y dedicarse tiempo a uno mismo no es un lujo, es una necesidad. ¿Qué estrategia usas tú para manejar tu tiempo? Compártelo en los comentarios.