La pregunta más frecuente cuando se estudian tecnologías de inteligencia artificial es inevitable: ¿qué nos depara el futuro con IA? Sin embargo, la respuesta más honesta y fundamentada es que resulta imposible saberlo. Aunque abundan las predicciones en redes sociales y plataformas como YouTube, ninguna persona tiene certeza real sobre lo que vendrá. Lo verdaderamente valioso no es intentar adivinar ese futuro, sino asumir el rol de construirlo.
¿Por qué es imposible predecir nuevas invenciones según Karl Popper?
El sustento de esta afirmación no es una simple opinión, sino un argumento filosófico sólido del reconocido filósofo Karl Popper. Su planteamiento se resume así: predecir una nueva invención requiere definir lo que esa invención es, cosa que solo sucedería en el futuro [01:10]. En otras palabras, para anticipar algo que aún no existe, necesitarías describir con precisión ese algo, y en el momento en que lo describes, lo estás inventando.
Para entender mejor esta idea, se propone un ejercicio mental muy ilustrativo [01:42]. Imagina que estás en la Edad de Piedra, eres un cavernícola, y alguien te dice que predice la invención de la rueda. Tu reacción natural sería preguntar: ¿qué es una rueda? Nunca has visto una, no sabes qué forma tiene ni para qué sirve.
¿Qué sucede cuando intentas describir algo que no existe?
Aquí aparece la paradoja de la predicción [02:28]. Si el cavernícola que predice la rueda comienza a explicarte que es un objeto redondo, que podría servir para mover cosas con mayor facilidad y crear medios de transporte más eficientes, en ese preciso proceso de descripción acaba de inventarla. Ya tiene la idea completa en su cabeza. La predicción se convierte en invención.
Este razonamiento demuestra que un nuevo concepto no se puede predecir, porque una parte esencial de la predicción es conocer ese concepto, y conocerlo forma parte del proceso mismo de descubrimiento e invención [03:18].
¿Somos cavernícolas tecnológicos frente a lo que viene?
Aplicando esta lógica al presente, la situación es comparable. Somos como esos cavernícolas, pero en el mundo tecnológico [03:48]. Hablar de las tecnologías que se derivarán del trabajo moderno en inteligencia artificial resulta tan complejo como lo era para un habitante de la Edad de Piedra imaginar la rueda. No tenemos el vocabulario ni los marcos de referencia para describir lo que aún no se ha concebido.
¿Cuál es la pregunta correcta que debemos hacernos?
Aunque esto puede sonar desalentador, el mensaje fundamental es transformar la perspectiva [04:12]. En lugar de preguntarte "¿qué va a hacer la gente con estas tecnologías?", la pregunta debería ser:
- ¿Qué puedo crear yo con estas tecnologías?
- ¿Qué puedo construir que impacte y cambie el curso de la historia?
- ¿Cómo puedo generar cambios positivos y benéficos para las personas?
El enfoque cambia radicalmente cuando dejas de ser espectador y te conviertes en protagonista. No se trata de preguntarse cómo va a cambiar la economía o cómo se transformará tu profesión, sino de pensar en qué nuevo modelo de negocio puedes crear, cómo puedes impactar de forma distinta la economía o transformar la fuerza laboral usando todos los recursos disponibles [04:52].
¿Cómo pasar de observador a creador del futuro con IA?
El conocimiento adquirido sobre los cambios que la inteligencia artificial está generando a nivel personal, social, empresarial e industrial no es solo información teórica. Es una base para la acción. Los cambios ya están ocurriendo y tienen impacto directo en las economías y en la manera en que trabajamos.
La invitación es clara y directa [05:22]:
- El futuro es incierto y nadie puede garantizar qué sucederá.
- Lo que sí es posible es que tú seas un creador de ese futuro.
- En vez de filosofar sobre lo que vendrá, es momento de tomar la decisión de ser parte activa construyéndolo.
Si todo lo aprendido genera emoción y un genuino interés por participar en lo que viene, el siguiente paso no es esperar a que alguien más defina el camino. Es tomar acción y ser quien lo trace. ¿Qué vas a construir tú?