Resumen

El mercado laboral actual presenta un reto enorme para las startups: contratar talento es difícil, pero retenerlo lo es aún más. Cada vez que una persona clave abandona un proyecto, la startup pierde valor. Por eso, los founders deben diseñar sistemas de incentivos sólidos que protejan a la empresa y motiven la permanencia del equipo. Conocer los mecanismos legales y accionarios disponibles marca la diferencia entre un equipo estable y una rotación constante que frena el crecimiento.

¿Qué diferencia hay entre relaciones laborales y prestación de servicios?

Antes de estructurar cualquier incentivo, es fundamental distinguir entre dos tipos de relaciones contractuales [01:06]. Las relaciones laborales están reguladas por leyes laborales y suponen una relación de subordinación. Las relaciones de prestación de servicios profesionales, en cambio, se regulan generalmente por el código civil y no implican subordinación.

Esta distinción importa porque las leyes laborales en Latinoamérica tienden a ser proteccionistas, imponiendo más obligaciones a la parte patronal [01:44]. Si los founders no cuentan con contratos laborales formalizados, colocan a su empresa en una posición de alto riesgo.

¿Por qué documentar todo por escrito es indispensable?

Independientemente del tipo de relación, siempre se debe contar con acuerdos por escrito [02:05]. Un contrato laboral o de prestación de servicios elimina contingencias sobre lo pactado. Tres aspectos críticos que deben quedar documentados:

  • Cesión de propiedad intelectual: si la persona genera software, documentos u otros activos intangibles, los derechos de autor deben pertenecer a la sociedad [02:34]. Sin un contrato que lo establezca, no existe forma de obligar a nadie a ceder esa propiedad.
  • Confidencialidad de la información: toda relación contractual debe incluir un clausulado robusto de confidencialidad [03:18].
  • Incentivos accionarios: cuando se otorgan stock options u otros incentivos, deben documentarse por separado y de forma correcta [03:36].

¿Qué es el vesting de founder y cómo protege a la startup?

El vesting de founder —también llamado reverse vesting en Estados Unidos— es un derecho de recompra de acciones que tiene la sociedad [04:00]. Su lógica es simple: si un founder abandona el proyecto, la empresa puede recuperar sus acciones.

Consideremos un ejemplo: Pepe, Laura y Juan fundan una startup. A los dos meses, Juan decide irse [04:16]. Sin un acuerdo de vesting, Juan se lleva sus acciones sin haber aportado el valor comprometido. No existe poder humano que lo obligue a devolverlas si no firmó ese contrato. Las acciones recuperadas pueden usarse para atraer un nuevo cofundador, incorporar talento o levantar capital.

¿Cómo funciona el vesting schedule?

El vesting schedule es el calendario que determina cuántas acciones puede recuperar la sociedad según el momento en que la persona abandone [04:56]. No causa el mismo daño irse a los dos meses que a los tres años. El estándar más utilizado en la industria es cuatro años de vesting con un año de cliff [07:41], lo cual significa que durante el primer año la persona no adquiere acciones y, a partir del segundo, las va consolidando progresivamente.

¿Qué mecanismos existen para incentivar a personas clave?

El ESOP (Employee Stock Option Plan) es un paquete de acciones preestablecido que la sociedad reserva para personas clave [05:30]. A diferencia del reverse vesting, aquí las acciones todavía no pertenecen a la persona. Se liberan conforme se cumple el vesting schedule y el cliff.

  • En el vesting de founder: las acciones ya son tuyas, pero si te vas, se te quitan.
  • En el vesting de persona clave: las acciones están reservadas y se otorgan cuando se cumplen las condiciones.

Otro mecanismo menos común es el phantom stock [06:27]. Crea una ficción legal donde la persona nunca es dueña de acciones reales, pero sí tiene derecho a cobrar un porcentaje de las ganancias cuando la sociedad se venda.

¿Qué consejos prácticos seguir al implementar estos mecanismos?

  • Calcula las acciones según estándares objetivos: evita el deal rápido y mal pensado. Si levantas capital a una valuación de un millón de dólares, ese es tu indicador para determinar cuánto valen las acciones que ofreces [07:07].
  • Prepárate para el restart the clock: cuando un inversionista entra y el vesting schedule ya transcurrió en gran parte, es muy común que condicione su inversión a reiniciar el calendario [08:16]. Si Juan y Laura llevan tres de cuatro años vesteados, el inversionista puede exigir un reinicio completo.
  • Toma decisiones rápidas: si alguien no funciona en el proyecto, sepáralo cuanto antes [09:04]. Mientras la persona siga vinculada, el vesting continúa transcurriendo y sigue consolidando acciones. Si no se alcanzan los milestones ni los KPIs, interrumpe la relación antes de que se agrave.

Proteger el capital accionario y documentar cada acuerdo no es burocracia innecesaria: es la base sobre la que se construye un equipo comprometido y una startup con futuro. Si ya viviste alguna de estas situaciones o tienes dudas sobre cómo aplicar estos mecanismos, comparte tu experiencia en los comentarios.