Resumen

Comprender por qué “tu mente es patriarcal” es clave para interpretar la desigualdad actual. Desde la propuesta de Claudio Naranjo y los aportes de Gerda Lerner, aquí se explican con claridad los conceptos de mente patriarcal, patriarcado, androcentrismo y su expresión cotidiana como machismo. Verás cómo estos marcos han moldeado instituciones, hábitos y expectativas, y por qué siguen influyendo en nuestras relaciones y decisiones.

¿Qué es la mente patriarcal y cómo opera hoy?

La mente patriarcal —o ego patrístico, según Claudio Naranjo— es un complejo de violencia, desmesura, grandeza e insensibilidad. Se origina en una crisis de supervivencia entre el Paleolítico y el Neolítico, cuando la propiedad, la agricultura y la necesidad de mano de obra reconfiguraron roles y estatus. Con el tiempo, se impusieron dinámicas de dominio, control y competencia que todavía atraviesan familias, organizaciones y países.

  • Origen histórico: tierras, rebaños y excedentes consolidaron jerarquías.
  • Guerras y conquistas normalizaron la imposición como práctica.
  • Se estableció la superioridad de lo masculino como regla.

Hoy, esta mentalidad se reconoce en patrones cotidianos: competencia extrema, consumismo, narcisismo ligado a la imagen, manipulación laboral y política, mercantilización del afecto, orgullo, avaricia y aislamiento, obsesión por el dinero, corrupción y descrédito de la justicia. En conjunto, configuran un paternalismo basado en relaciones de poder que moldea expectativas personales y la forma de vincularnos.

¿Cuál es su origen histórico en el Neolítico?

Durante el Neolítico, la propiedad y la producción situaron a las mujeres como productoras y cuidadoras para asegurar mano de obra. Con más excedente, hubo más posesiones y estatus, reforzando estructuras que derivaron en el patriarcado. A la par, cambios climáticos y la escasez impulsaron prácticas nómadas y comunidades de guerreros y conquistadores, que consolidaron el modelo de dominación.

¿Dónde la vemos en la vida cotidiana?

  • En la competencia por encima del bien común.
  • En la centralidad de la imagen y el consumo.
  • En el control de otros como forma de relación.
  • En la inercia de conductas que someten y jerarquizan.

¿Cómo se definen patriarcado y androcentrismo y por qué importan?

El patriarcado es un sistema donde la autoridad la ejerce el varón. Para Gerda Lerner, es la institucionalización del dominio masculino sobre mujeres, niños y niñas en la familia y en la sociedad. El problema no es la existencia de estructuras, sino que hoy se sigue asumiendo el patriarcado como único sistema legítimo y “natural”, pese a sus efectos de desigualdad.

El androcentrismo sitúa al hombre como centro y medida de todas las cosas. Así, los cinco pilares sociales —religión, política, ciencia, educación y economía— se han construido desde una visión mayoritariamente masculina. Recién comienza a integrarse la mirada femenina y otras perspectivas para transformar esa hegemonía.

¿Qué datos muestran la desigualdad legal y política?

  • El artículo 7 de la Declaración Universal dice que somos iguales ante la ley; sin embargo, a nivel mundial las mujeres tienen alrededor del 75 % de los derechos que tienen los hombres.
  • Solo 10 países garantizan plena protección jurídica e igualdad legal: Bélgica, Francia, Dinamarca, Letonia, Luxemburgo, Suecia, Canadá, Islandia, Portugal e Irlanda.
  • La representación global sigue sesgada: cerca del 20 % de los escaños parlamentarios y 7.7 % de las carteras ministeriales son ocupados por mujeres.
  • Al ritmo actual, cerrar la brecha política tomará más de 145 años.

Estos datos conectan con la historia: mujeres invisibilizadas, logros obviados y exclusiones formales. Ejemplos ilustrativos: la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) dejó fuera a las mujeres; en respuesta, Olympe de Gouges redactó en 1791 la Declaración de los Derechos de las Mujeres y las Ciudadanas. En América Latina, el sufragio femenino se reconoció tardíamente: Ecuador en 1929; Chile y Uruguay en 1931; México en 1953.

¿Qué relación tienen machismo y masculinidades con esta crítica?

El machismo es el lenguaje cotidiano de esa mente patriarcal y del patriarcado. Desde este enfoque, el machismo está en la raíz de múltiples crisis: desigualdades sociales, daños medioambientales, conflictos entre naciones y problemas relacionales. Predominan el dominio, la sumisión, el paternalismo y la dependencia, que bloquean vínculos adultos, solidarios y fraternos.

En la vida diaria se expresa en:

  • Competencia extrema y consumismo.
  • Manipulación laboral y política.
  • Obsesión por el dinero e indiferencia ante la injusticia.
  • Creencias limitantes: confundir amar con poseer y asumir el amor romántico como único modelo.
  • Roles de género rígidos donde lo masculino se valora como superior.

Este es el punto de partida para transitar de la masculinidad hegemónica hacia masculinidades positivas.

¿Qué ejercicio práctico te ayuda a cuestionar sesgos?

  • Haz una lista con cinco personas que representen tu ideal de éxito.
  • Revisa si hay equilibrio entre hombres, mujeres y otras identidades.
  • Pregúntate por qué elegiste a esas personas.
  • Detecta qué expectativas y estereotipos influyeron.
  • Observa cómo tu entorno refuerza esos criterios.

¿Qué habilidades desarrollas al aplicar estas ideas?

  • Autoconciencia de sesgos y hábitos mentales.
  • Pensamiento crítico sobre instituciones y normas.
  • Lectura histórica con enfoque de género.
  • Análisis sistémico de poder y dominación.
  • Observación de prácticas cotidianas y lenguaje machista.
  • Revisión de creencias sobre éxito, amor y roles.

¿Qué encontraste en tu lista de “personas exitosas”? ¿Qué cambiarías a partir de hoy? Comparte tu reflexión en comentarios y sigamos desafiando juntos al machismo.

      Análisis del Impacto de la Mente Patriarcal en la Sociedad Actual