Construir masculinidades positivas implica una desobediencia consciente frente a la masculinidad tradicional y sus mandatos. Con la guía de Nico Nogués y el Instituto para el Desarrollo de Masculinidades Antiegemónicas (Instituto de Machos a Hombres), se propone una mirada plural, ética y comprometida que rompe con la idea de una única forma de ser hombre y se distancia de la violencia, el sexismo y el control.
¿Qué son las masculinidades positivas y por qué importan?
La clave es dejar de hablar de masculinidad en singular y pasar a masculinidades en plural. Cada hombre vive y expresa su identidad de forma distinta. Por eso, lo importante no es sustituir un modelo por otro, sino ensanchar el marco para incluir experiencias diversas y no violentas.
- Las masculinidades positivas son antiegemónicas, antisexistas, antirracistas y anticlasistas. Promueven relaciones libres de homofobia, sexismo, clasismo y racismo.
- Rechazan la idea de que ser hombre signifique ser violento, agresivo o controlador.
- No se trata de “nuevas masculinidades”. “Nuevo” suele estar vinculado a marketing y greenwashing, y no garantiza cambio ético.
¿Por qué hablar de masculinidades en plural?
Porque no hay dos hombres iguales. La forma de ser varón es cambiante y contextual: se transforma con el tiempo y depende de los entornos y experiencias. Dejar atrás la hegemonía exige reconocer esa pluralidad y nombrarla.
¿Qué no son las masculinidades positivas?
No son un reemplazo “moderno” de la masculinidad hegemónica. No es “una por otra”. Son un proceso ético que expande posibilidades y reduce violencias. Lo plural, por sí solo, puede incluir prácticas nocivas; por eso lo positivo añade un criterio ético claro.
¿Cómo desobedecer la masculinidad tradicional de forma consciente?
La desobediencia empieza por cuestionar mandatos interiorizados y por poner conciencia e inteligencia en hábitos y conductas. Desde ahí, cada hombre puede accionarse de forma propia, decidida y consciente.
- Habilidad de autocrítica: detectar sesgos y patrones que limitan.
- Reflexión continua: revisar hábitos y preguntarse por el “por qué”.
- Acción proactiva: pasar del cuestionamiento a prácticas concretas sin violencia.
- Reconocimiento del contexto: entender que la experiencia masculina es diversa y dinámica.
- Salir del piloto automático: identificar cómo el machismo nos afecta y afecta a todas las personas.
¿Qué cambia al romper la hegemonía?
Cambia el paradigma: se deja de imponer un modelo universal de “hombre de verdad” y se habilitan expresiones masculinas amplias, empáticas y responsables con uno mismo y con las demás personas.
¿Qué compromisos sostienen masculinidades positivas en la vida diaria?
No basta con enunciar la desobediencia: se requiere compromiso sostenido y coherente en el tiempo. Se trata de construir modelos éticos alternativos que aporten a una sociedad más justa y solidaria.
- Coherencia con uno mismo, con mujeres, con otras identidades y con otros hombres.
- Ética del cuidado y de los afectos: centralidad del respeto, el vínculo y la responsabilidad.
- Respeto hacia uno mismo, hacia las demás personas y hacia el planeta.
- Asumir responsabilidad en el contexto: reconocer la parte que nos toca en violencias y desigualdades.
- Deconstrucción diaria: proceso permanente de aprendizaje, revisión y cambio.
Las masculinidades positivas son, en definitiva, expresiones masculinas distintas que desafían y desobedecen la aparente forma única de entender la masculinidad, cuestionando la tradición hegemónica y ampliando las posibilidades de ser varón sin violencia y con cuidado.
¿Te resuena esta visión? Comparte tus experiencias, dudas o prácticas que estés poniendo en marcha para cultivar masculinidades positivas.