Cuestionarte qué tan machista eres no te señala: te abre a un cambio necesario. En un contexto de cultura machista y mente patriarcal, reconocer lo normalizado es el primer paso para dejar de reproducir violencias y participar activamente en la transformación social.
¿Qué es machismo y cómo opera hoy?
El machismo es el “lenguaje del patriarcado”: la forma en que operamos y nos relacionamos cuando se controla o descalifica lo que se considera débil o femenino. Incluye ideas, lógicas, acciones, actitudes, historias, narrativas y normas que perpetúan desigualdades. Su mayor expresión son las violencias en cualquiera de sus tipos y modalidades, contra varones, mujeres, otras identidades y hasta el planeta.
¿Cómo se expresa en la vida diaria?
- Control de lo considerado femenino o débil.
- Descalificación de emociones y cuidados.
- Normalización de abusos y excesos de autoridad.
- Violencias que afectan a hombres, mujeres y otras personas.
¿Qué papel juegan androcentrismo y misoginia?
- Androcentrismo: construcción del mundo desde la visión masculina como si fuera la única posible. Solo recientemente se han incorporado visiones femeninas y otras miradas.
- Misoginia: conductas de odio hacia las mujeres que se manifiestan en actos violentos y crueles por el hecho de ser mujeres. Rechaza e invisibiliza lo que no es considerado masculino.
¿Quiénes reproducen el machismo y qué mitos hay que desmontar?
Todas las personas podemos generar conductas machistas, sin importar orientación o identidad sexual. Si eres parte de la comunidad LGBTIQ+, si eres mujer o si eres hombre, puedes replicar patrones machistas. Como hombres, se pertenece al género que más violencias machistas acciona y recibe; por eso, desafortunadamente, solemos ser los protagonistas de estas violencias.
¿El machismo solo lo hacen los hombres?
- No. También lo reproducen mujeres y personas LGBTIQ+.
- Lo importante es identificar cómo lo normalizamos y cómo dejar de replicarlo.
¿Ahora resulta que todo es machismo?
- No se trata de “todo”. Se trata de ver lo que antes se daba por normal.
- La pregunta útil no es “¿soy machista?”, sino “¿qué tan machista soy?” para pasar de la negación al cambio.
¿Ser hombre es igual a ser machista?
- No nacemos machistas ni lo somos por ser hombres.
- Crecemos normalizando una cultura machista que asocia ser hombre con control, violencia, exceso de autoridad, abuso y fuerza.
- El problema no es “el hombre”, sino cómo se ha entendido y se sigue entendiendo la masculinidad.
¿Qué habilidades y conceptos puedes aplicar desde hoy?
Elegir mirar de frente lo que incomoda es una habilidad clave. Así empiezas a desmontar conductas aprendidas y a construir relaciones más justas.
¿Cómo empezar a cuestionarte con propósito?
- Practica la autopregunta: ¿qué tan machista soy en mis actitudes diarias?.
- Desarrolla reflexión crítica: detecta lo que diste por “normal”.
- Incrementa apertura a la incomodidad: escuchar, reconocer y cambiar.
- Identifica androcentrismo y misoginia en discursos y prácticas.
- Conecta con la transformación social: participa en el cambio en lugar de negar.
Comparte en los comentarios: ¿qué gesto cotidiano estás listo para cambiar hoy y por qué?