Si querés frenar la procrastinación, empezá por desmontar dos excusas que parecen indiscutibles: “no tengo tiempo” y “no tengo dinero”. La propuesta es clara y potente: recuperar la responsabilidad personal, decidir cómo sí querés vivir y convertir la intención en acción sostenida. Sin vueltas ni autoengaños.
¿Por qué “no tengo tiempo” ya no sirve?
Decir “no tengo tiempo” suena legítimo, pero es casi imposible de comprobar. El tiempo no se pierde: se usa. La diferencia está en cómo lo usás y en si te hacés cargo de esas elecciones. Somos protagonistas, no consecuencia del reloj.
¿Cómo cambiar “no tengo tiempo” por responsabilidad?
- Aceptá que el tiempo está: 24 horas para todas las personas.
- Identificá en qué lo usaste, sin culpas ni excusas.
- Reemplazá “no tuve tiempo” por “elegí dedicar mi tiempo a…”.
- Observá dónde hubo responsabilidad o irresponsabilidad en tus decisiones.
¿Qué decisiones activan la gestión del tiempo?
- Elegí qué sí querés hacer y cómo sí querés vivir.
- Si te gusta estar “a full” y te hace bien, sostenelo.
- Si impacta en tu salud física, mental, emocional o social, cambiá decisiones.
- Sumá gestión del tiempo: sin ella, la procrastinación se cuela siempre.
¿Cómo pasar del deseo a la acción?
- Llamá “anhelo, deseo, intención” a lo que no tiene acción.
- Definí el primer paso concreto y ponelo en marcha hoy.
- Mantené el foco: decisión + acción = avance real.
¿Cómo convertir “no tengo dinero” en acción?
Abrís la billetera y no hay saldo: es real. Lo que no vale es usarlo como autolimitación que frena tu avance. La clave está en cambiar el discurso interno por “cómo sí puedo” y sostenerlo con decisiones y hábitos.
¿Cuál es la diferencia entre realidad y autolimitación?
- Realidad: hoy no está el dinero disponible.
- Elección: tengo dinero pero no quiero gastarlo en eso.
- Autolimitación: usar la falta de dinero para no actuar.
¿Cómo cambiar el discurso interno a “cómo sí puedo”?
- Decí: “¿cómo sí puedo conseguir ese dinero?”.
- Convertí la pregunta en pequeñas acciones medibles.
- Aceptá que puede tardar un poco más, y seguí.
¿Qué opciones prácticas explorar para generar ingresos o ajustar gastos?
- Hacer un presupuesto específico para esa meta.
- Trabajar un poco más, si es viable.
- Gastar un poco menos, con límites claros.
- Pedir ayuda cuando corresponda.
- Diseñar hábitos que sostengan el ingreso extra.
¿Qué ejercicio te ayuda a acelerar el cambio?
La propuesta práctica está en el workbook: clase diez, ejercicio número ocho. Identificá cuándo dijiste “no tengo tiempo/dinero”, cuál fue la justificación y cómo convertirla en un plan viable.
¿Cómo convertir la justificación en plan viable?
- Escribí la situación y la excusa literal.
- Anotá la justificación que suena “real”.
- Reformulá con “cómo sí puedo…”.
- Definí acciones: avisos, replanificación, apoyos concretos.
- Registrá el primer paso y la fecha.
¿Qué ejemplo concreto ilustra este cambio?
- Situación: “trabajo mucho y no puedo ir a reuniones familiares”.
- Justificaciones: “no puedo faltar”, “está mal llegar tarde o irme antes”.
- Giro viable: avisar con tiempo, reorganizar tareas, pedir salir dos horas antes.
- Aprendizaje: perder el miedo a pedir y decir lo que necesitás te fortalece, reduce la procrastinación y mejora cómo te sentís.
Te leo en los comentarios: ¿qué frase vas a dejar de usar y cuál será tu primer “cómo sí” hoy?