Saber cómo referirnos a las personas en condición de discapacidad no es solo una cuestión de cortesía, sino una herramienta poderosa para fortalecer el posicionamiento de marca y construir una comunicación libre de discriminación. Adoptar un lenguaje inclusivo implica ir más allá del debate de género y prestar atención a todos los grupos que históricamente han sido nombrados con términos estigmatizantes.
¿Cuál es la regla principal del lenguaje inclusivo hacia personas con discapacidad?
La primera recomendación es sencilla: referirnos a la persona por su nombre [01:06]. Cuando no lo conocemos o necesitamos hablar de un colectivo, existen formas respetuosas que debemos incorporar en nuestro vocabulario diario.
¿Qué expresiones debemos evitar y cuáles usar?
- No decir "discapacitado" ni "persona con capacidades especiales"; la forma correcta es persona en condición de discapacidad [01:24].
- No usar "inválido" o "lisiado"; lo adecuado es persona con discapacidad motora o persona usuaria de silla de ruedas [01:42].
- No decir que alguien "padece" o "sufre" una discapacidad; lo correcto es indicar que posee una condición de discapacidad [02:05].
- No usar "sordito" ni "sordomudo"; la forma respetuosa es persona sorda o comunidad sorda [02:19].
- No emplear "retardado", "retrasado" ni "mongolito"; se debe decir persona con discapacidad cognitiva o intelectual, o bien persona con síndrome de Down [02:42].
- No referirse a alguien como "el autista" o "la Asperger"; la expresión inclusiva es persona con trastorno del espectro autista o persona con síndrome de Asperger [03:12].
- No decir "cieguito" ni "invidente"; lo apropiado es persona ciega, persona con discapacidad visual o persona con baja visión [03:27].
Cada una de estas correcciones pone a la persona en primer lugar y elimina etiquetas que reducen su identidad a una condición médica. Esto se conoce como lenguaje de persona primero, un enfoque que prioriza la dignidad sobre el diagnóstico.
¿Qué ejemplo real demuestra el impacto de la inclusión en políticas públicas?
Durante la crisis del COVID-19, el gobierno de Costa Rica identificó que ciertas personas no podían cumplir el confinamiento indefinido por razones asociadas a su condición de discapacidad [03:55]. Necesitaban acceder a espacios abiertos para evitar episodios de colapso personal que afectaran su conducta, salud y bienestar emocional.
¿Cómo funcionó la iniciativa de los pañuelos distintivos?
Bajo el llamado "Respételo, está fuera de su casa por razones terapéuticas", se distribuyeron pañuelos de colores que las personas llevaban en el antebrazo [04:42]:
- Azul: personas con trastorno del espectro autista.
- Anaranjado: personas con alguna condición de discapacidad psicosocial.
Con esta identificación, podían realizar una caminata terapéutica de veinte minutos acompañadas por otra persona. La medida fue de bajo costo y respondió a reportes de agresiones verbales que sufrían quienes salían durante el confinamiento [04:30]. Este caso demuestra que las soluciones inclusivas no siempre requieren grandes presupuestos, sino empatía y voluntad.
¿Qué fechas y recursos ayudan a profundizar en la inclusión?
Existen dos fechas clave que pueden servir como punto de partida para campañas o acciones de sensibilización:
- 3 de diciembre: Día Internacional de las Personas en Condición de Discapacidad [05:17].
- 21 de marzo: Día Mundial del Síndrome de Down [05:26].
Además, hay contenido audiovisual que retrata con respeto estas realidades. La serie Atypical, disponible en Netflix, muestra las vivencias de una persona con trastorno del espectro autista [05:33]. La película El color del paraíso, nominada a mejor película extranjera en 1999, también ofrece una perspectiva profunda sobre la discapacidad visual [05:44].
Incorporar estas formas de comunicación en el día a día no solo evita la discriminación, sino que también amplía el alcance de cualquier marca hacia audiencias diversas. Si conoces alguna otra expresión que debería corregirse, compártela en los comentarios para seguir aprendiendo entre todos.