Crea tu presupuesto para los próximos 12 meses

Resumen

Proyectar un flujo de caja personal a 12 meses con ayuda de un LLM te permite anticipar déficits, planear pagos y tomar decisiones antes de que la tarjeta de crédito se vuelva tu única salida. Es una herramienta útil para quien ya hizo un diagnóstico financiero y quiere pasar de la foto actual a la película de los próximos meses.

La idea es simple: convertir tus extractos bancarios en un estado de resultados proyectado, mes a mes, con supuestos claros y indicadores que te digan si vas por buen camino.

¿Cómo se arma un flujo de caja proyectado con un LLM?

El punto de partida es continuar la misma conversación donde ya subiste tus extractos y generaste el diagnóstico inicial. Sobre esa base, le pides al modelo que arme un estado de pérdidas y ganancias (PYG) proyectado a 12 meses, con los meses en columnas y las hipótesis de ingresos y gastos como filas.

El prompt debe pedir tres cosas concretas:

  • Inputs definidos de ingresos y gastos, con el cálculo del flujo de caja mes a mes.
  • La cuota mensual del pago de créditos ya incorporada como gasto fijo.
  • Indicadores clave debajo del PYG usando mejores prácticas financieras.

Un detalle técnico importante: pídele que lo entregue en Google Sheets dentro de tu Drive. Para que esto funcione, tu LLM tiene que estar conectado con Drive; si no, el archivo no se va a crear.

¿Qué es un flujo de caja proyectado? Es una tabla que estima, mes a mes, cuánto dinero entra y cuánto sale de tu bolsillo durante un periodo futuro. Te muestra si vas a terminar con saldo positivo o negativo antes de que ocurra.

¿Qué indicadores debes vigilar cada mes?

Aquí está la parte que muchos ignoran: un PYG sin indicadores es solo una tabla bonita. Los indicadores traducen los números en señales de alerta o de tranquilidad.

Estos son los que vale la pena tener siempre a la vista:

  • Tasa de ahorro: qué porcentaje de tus ingresos logras guardar cada mes.
  • Nivel de endeudamiento: cuánto de tu ingreso se va en pagar deudas.
  • Relación gasto de vivienda vs. ingresos: cuánto pesa el techo en tu presupuesto.
  • Utilización de la tarjeta de crédito: qué tanto del cupo estás usando.
  • Estado de caja: si terminas el mes en positivo o negativo.

Cada indicador se compara contra buenas prácticas de referencia. Obviamente cada caso es distinto, pero tener el benchmark te da una brújula. Si tu gasto en crédito supera ciertos rangos o tu saldo final de caja aparece en rojo, ya sabes que toca ajustar.

¿Qué pasa si mi saldo de caja proyectado queda negativo? Significa que estás quemando más dinero del que entra. La consecuencia probable es recurrir a créditos o a la tarjeta, dos prácticas que empeoran el problema en el mediano plazo.

¿Cómo personalizar el modelo para que refleje tu vida real?

El output que entrega el LLM viene con dos hojas: una de supuestos y otra de outputs. Esa estructura es clave, porque te permite cambiar variables en un solo lugar y ver el impacto en toda la proyección.

Por ejemplo, si el modelo proyecta desde junio de 2026 hasta mayo de 2027 y tú sabes que en septiembre entra un bono importante, tienes dos caminos: ingresarlo manualmente en la celda del mes o ajustarlo en la hoja de supuestos. Lo mismo aplica para gastos puntuales como el SOAT del vehículo, un seguro anual o una matrícula.

¿Por qué revisar el proceso de pensamiento del LLM?

Si eres curioso, vale la pena leer cómo pensó el modelo antes de entregar el archivo. Entender la lógica que usó te ayuda a detectar supuestos que no encajan con tu realidad y a corregirlos antes de tomar decisiones basadas en cifras equivocadas.

En un ejemplo real, el modelo mostró una pérdida mensual de 1.539.000 pesos colombianos en el PYG proyectado. Ese número, por sí solo, ya cuenta una historia: hay que recortar gastos, subir ingresos o ambas cosas.

¿Cómo iterar el modelo para hacerlo más robusto?

Una vez tienes la primera versión, puedes enriquecerla subiendo los extractos de los últimos 12 meses. Eso te permite reconstruir la historia hacia atrás y no solo proyectar hacia adelante. Con ese histórico, las hipótesis dejan de ser estimaciones genéricas y pasan a estar ancladas a tu comportamiento real de consumo.

Algunas ideas para iterar:

  1. Sube extractos de 12 meses hacia atrás para calibrar promedios reales.
  2. Ajusta manualmente los meses con eventos conocidos: primas, bonos, seguros, matrículas.
  3. Define objetivos mensuales para cada indicador y simula escenarios.

La meta no es tener un modelo perfecto, sino uno que refleje tu realidad. Un flujo de caja que ignora que en diciembre gastas más o que en marzo pagas el impuesto del carro es un modelo que te va a sorprender en el peor momento.

¿Ya intentaste construir tu flujo de caja con un LLM? Cuéntame en los comentarios qué indicadores agregarías o cuáles se te han vuelto imprescindibles.