Entrevista a Carlos Fernando Galán
Por Javier Gonzalez Penagos.
El exsenador y candidato a la Alcaldía de Bogotá dice ser el único candidato independiente y crítica a Miguel Uribe por “coleccionar avales”, en lugar de tener el respaldo de la gente.
Como ha quedado en evidencia en la última década, la polarización ha imperado en las elecciones de Bogotá y los comicios de octubre no serán la diferencia. De allí que todos los candidatos, sin importar su tendencia ideológica, quieran venderse como opciones más de centro, para tratar de arañar los votos de una población hastiada de los extremos.
Carlos Fernando Galán (movimiento Bogotá para la Gente) dice ser el único que cumple con esa característica, sumado a que –dice– tiene la facilidad de lograr consensos y construir sobre lo construido. El candidato, que hoy figura segundo en las encuestas, se declara confiado de poder llegar sin estructuras políticas al Palacio Liévano y habla de las propuestas con las que busca convencer a los capitalinos.
¿Cómo analiza a sus contendores?
Claudia López ha construido una coalición que se decanta más a la izquierda y Miguel Uribe hizo una alianza de derecha, con los expresidentes Álvaro Uribe, César Gaviria y Andrés Pastrana. Así, se abre una posibilidad para el centro, que yo represento. Puedo recoger matices de ambos para no polarizar. No se puede hablar de unir a Bogotá mientras insulta a otros.
Hay quienes lo ubican en la centro-derecha, por su pasado en Cambio Radical (CR) y por ser jefe de debate de Peñalosa hace cuatro años…
Recuerde que en la campaña de Peñalosa también estuvo Antanas Mockus. Yo lo apoyé y puedo reconocer aciertos y errores. Frente a CR fui coherente: es un partido de origen liberal y galanista. Después llegó gente que terminó involucrada en parapolítica. Los denuncié, los enfrenté, revoqué avales y nunca me quedé callado. Ningún partido está exento de que sus miembros se equivoquen. La pregunta es cómo reaccionan. Hay quienes esperan hasta lo último y los defiende, como el Polo con Samuel Moreno.
Cuando CR apoyó a Iván Duque a la Presidencia usted renunció. Si es alcalde, ¿no afectará su relación con el Gobierno?
Renuncié por coherencia política. Llevábamos cuatro años en el Congreso defendiendo un proyecto de paz y Duque representaba a los que no estaban de acuerdo con eso. Pero ello no implica que tenga un problema de interlocución con él. No voy a tener ningún problema, además no lo voy a agredir, como han hecho otros.
Otros candidatos hicieron alianzas y usted parece solo, ¿le preocupa?
No lo estoy. He estado de segundo en las encuestas sin el apoyo de ninguna estructura política. Aquí el voto de opinión es el que manda. Hay que ganarse el apoyo de la gente y no ponerse a coleccionar avales, porque uno termina hipotecado. En Bogotá se valora la independencia y no se puede serlo con el apoyo de tres expresidentes.
¿Y en el Concejo? Allá sí se requieren coaliciones para gobernar…
Voy a tener una bancada nueva, la mía, y tendré la capacidad de hablar con todos. Ningún alcalde tiene una bancada mayoritaria y hay que construir una coalición.
¿Cómo califica de 1 a 10 la administración de Peñalosa?
Con seis. Pasa raspando. Tuvo avances, pero también errores, como su política de seguridad frente al hurto de personas; que no privilegió buses Euro VI (a gas) en Transmilenio (TM); falló en la cercanía con la ciudadanía, y su gobierno fue distante. Se requiere un alcalde que dialogue, sea cercano, que no imponga a la brava, sino que construya consensos. Eso lo puedo hacer yo.
El metro es un tema álgido ¿Le apuesta al elevado o al subterráneo?
El elevado es el que está listo para ser contratado. No lo voy a frenar. Hacerlo subterráneo implicaría un retraso de varios años y pone en riesgo recursos que están garantizados. No solo es la discusión entre subterráneo o elevado, hay que ver costos y tras el análisis de esos criterios, solo el subterráneo le ganaba al elevado frente al impacto urbanístico de las pilonas.
¿Y el recorrido de la segunda línea? ¿Hacia el norte o hacia Suba?
Soy partidario de hacerlo hacia el occidente, llevarlo a Suba y Engativá. Hay que conseguir los recursos para estudios y diseños.
¿Le gusta TM por la Séptima?
Necesitamos esa solución, pero con un diseño que garantice que el entorno urbano no se afecte como en la Caracas y que cuente con flota eléctrica. También hay que ver los cuellos de botella en tráfico mixto, como la subida a La Calera, la calle 92, la 100, la 127 o la 134. Por último, hay que garantizar que la obra se armonice con el plan parcial del Pedregal.
¿Haría más troncales?
La Boyacá, que no está contemplada en este gobierno y es fundamental. La 68, para tener conexión con la Séptima y la Avenida Ciudad de Cali. Todas con eléctricos.
¿Y soluciones férreas?
Apoyo el Regiotram y pensar en uno hacia el norte. También quisiera que el centro histórico tuviera un tranvía. Pero, además, cables aéreos en San Cristóbal y Cerro Norte.
¿Y la Van der Hammen?
En contraste con lo que se propone hoy, prefiero un diseño distinto, que preserve su espíritu y que sea avalado por la autoridad ambiental. Sí hay que pensar en algunas vías, sin afectar la reserva. El reto es cómo logramos hacerla pública. Otra cosa es la siembra de un millón de árboles en toda Bogotá, no solo en la reserva y especialmente en zonas donde hay desequilibrio, como Ciudad Bolívar, Kennedy o Bosa.
¿Y frente a la inseguridad?
Implementaré el plan de seguridad “Operación 11-20”, que abarca microgerencia en el territorio; análisis de datos e instalación de otras 5.000 cámaras, respaldando a la gente para que denuncie; acción integral y prevención, que implica además resocializar a quienes salen de las cárceles; mayor inteligencia para dar con las bandas y no solo con los ladrones, y la creación de una fuerza de despliegue rápido para ayudar a los cuadrantes en procesos de judicialización.
¿Es viable con el déficit de policías?
Es una fórmula de usar de manera más eficiente los policías que tenemos. Esos uniformados especializados operarán en momentos determinados y apoyarán una zona para después retirarse.