El futuro económico: entre la automatización, la distopía y la sostenibilidad
En la era digital de la gestión del conocimiento, con el auge de tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA), la robótica avanzada, la biología molecular, la Realidad Virtual (RV) y los metaversos, se deparan diversos futuros con respecto a la economía mundial. Según ChatGPT, la automatización industrial transformará una gran cantidad de procesos, generando una mayor eficiencia empresarial y un aumento en el nivel de productividad. Sin embargo, esta evolución, según el chatbot, también hará que muchas de las labores que realizan los humanos sean reemplazadas por robots o sistemas de algoritmos de cómputo.
Según un estudio sobre las principales economías a nivel mundial realizado por el Grupo Goldman Sachs en el 2021, se prevé que el liderazgo económico será alcanzado por países con economías emergentes, como China e India. También se destaca el crecimiento económico en países como Indonesia, Pakistán, Nigeria, Egipto y Brasil. Predecir cómo se comportará la economía en el futuro es una acción compleja debido a la gran cantidad de variables, tendencias y factores involucrados en la evolución de este campo. Aún así, en el Foro Económico Mundial de Davos en 2023 se manejó un lema que dejó muchas dudas, controversias y cuestionamientos: “En 2030 no tendrás nada y serás feliz”.
Futuros distópicos:
Con respecto a lo anterior, se destacan algunas novelas de ciencia ficción que muestran modelos económicos de la humanidad, en medio de futuros distópicos. Bajo el planteamiento del lema de Davos, se puede hacer una analogía con la novela Un mundo feliz (1932) de Aldous Huxley. En este libro se plantea un futuro distópico de castas, de deshumanización, de grandes avances tecnológicos en medio de una economía enmarcada por los altos niveles de producción, consumo, regulaciones y control. En este futuro, las personas son siempre felices mientras consumen productos de forma desmedida y utilizan una droga para eliminar las frustraciones. En este mundo los sentimientos, el amor, la posibilidad de razonar y la concepción de libertad no existen.
En la novela 1984 (1949) de George Orwell se da a conocer una economía similar al socialismo, controlada por un partido que beneficia a una élite y mantiene empobrecida a la mayoría de la población. El libro describe aspectos de un país totalitario, bajo el yugo de una represión en la que los ciudadanos son vigilados permanentemente por el denominado “Ministerio de la Verdad”.
En Fahrenheit 451 (1953) de Ray Bradbury** se establece un futuro con una sociedad capitalista donde la tecnología ha generado que las personas vivan una vida mecanizada y se comporten como seres robotizados, superficiales y vacíos. La memoria cultural de las personas ha sido borrada y la sociedad existe en medio de un control autoritario que es establecido con la información suministrada por los medios masivos de comunicación que, de cierto modo, han sustituido a los libros.
El desafio de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS):
Aunque estos posibles futuros económicos desde la literatura plantean modelos económicos deshumanizados, represivos y sin libertades individuales, la proyección de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) busca un futuro diferente a los comentados desde estas novelas distópicas. En este se busca el establecimiento de una economía circular y sostenible.
En este tipo de economía, los modelos de consumo y producción buscan aumentar los ciclos de vida de los productos y disminuir al máximo el gasto de recursos naturales. El proyecto se fundamenta con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), destacando, en este caso, el objetivo 8 que plantea: “Promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos”.
En este sentido, la tecnología también es fundamental para la optimización de procesos y la gestión integral de los recursos. El conjunto de objetivos perseguidos por la mayoría de los países busca suprimir la pobreza, proteger la biodiversidad del planeta y establecer una vida digna para toda la población.
A pesar de estas proyecciones que deparan un futuro ejemplar. Es necesario contemplar que, según la misma ONU, más del 50 % de los ODS se encuentran en un estado insuficiente, muy lejano a lo proyectado. Mientras que el 30 % de las metas están estancadas o peor aún, se ha retrocedido en el objetivo. Debido a esto, se presume que, como se están dando las cosas, no alcanzaremos los propósitos planteados para el año 2030, y los esperados para el 2050.
En este contexto de incertidumbre con respecto al futuro económico se requiere que en conjunto, la sociedad se comprometa con la aceleración de acciones que generen la consecución de los ODS. Analizando y programando también, soluciones para los nuevos retos y desafíos en el marco de la empleabilidad futura de los seres humanos. Ya que es evidente que tecnologías como la IA y la robótica actualmente están reemplazando algunos trabajos que eran realizados por personas. Y como es bien sabido desde el planteamiento de múltiples expertos como: Stephen Hawking, Bill Gates, Geoffrey Hinton o Elon Musk, en la posteridad la tecnología sustituirá la mayoría, sino son todos, los tipos de trabajos que realizamos. Pero, peor aún, se estima que en el momento en que la IA sobrepase la inteligencia de los humanos, se originaría el riesgo de la extinción de la humanidad.
Un mundo ideal es posible:
Por tal motivo es necesario que, tanto los gobiernos como los organismos internacionales, la academia y el conjunto de sectores económicos proyecten y aseguren un futuro laboral para los seres humanos desde un modelo de economía circular y sostenible.
Finalmente se comenta que desde la literatura también se han escrito libros que plantean futuros utópicos con diferentes puntos de vista. Un ejemplo de ello es la novela La Isla (1962) de Aldous Huxley. Opuesta al universo de su libro Un mundo feliz, en este relato se establece una sociedad única e ideal donde las personas son felices y conviven en perfecta armonía. En esta sociedad utópica se emplean los avances tecnológicos para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la isla sin deteriorar el entorno.
Otras sociedades con economías y estilos de vida utópicos son planteadas en novelas como Men Like Gods (1923) de H.G. Wells, Los Desposeídos (1974) de Ursula K. Le Guin, Serie La Cultura (1987-2012) de Ian M. Banks y Ecotopía (1970) de Ernest Callenbach. En esta última se relata un futuro en el que el estado de California se ha separado de los Estados Unidos y sus habitantes han logrado existir en sinergia con el medio ambiente.
Mauro Sastoque Campos
Periodista, escritor y diseñador para la Comunicación Gráfica.