La I+D bien gestionada crea ventaja competitiva, acelera aplicaciones cercanas al mercado y aporta beneficios para la sociedad. Ruta N comparte una ruta clara: basarse en el manual de Frascati, priorizar investigación aplicada y desarrollo experimental, y medir el avance con TRL y CRL para orientar recursos donde más impacto generan.
¿En qué consiste la estrategia de I+D de Ruta N?
Ruta N entiende la I+D como un trabajo creativo y sistemático para aumentar capacidades y generar nuevas aplicaciones, siguiendo el manual de Frascati. Se reconocen tres actividades: investigación básica, investigación aplicada y desarrollo experimental. El foco está en aplicada y experimental por su cercanía al mercado.
- Articulación interinstitucional: trabajo con universidades, empresas e investigadores.
- Rol neutral: aliados de quienes tienen capacidades científicas y tecnológicas.
- I+D al servicio de la sociedad: soluciones con impacto en industrias y ciudad.
- No ejecutores directos: facilitan mecanismos, recursos y conexiones para que otros ejecuten.
¿Por qué invertir en I+D genera ventaja competitiva?
Invertir en I+D diferencia productos y procesos y dificulta su replicación por la competencia. Aunque hay riesgos y resultados no inmediatos, el apoyo público ayuda a mitigar el riesgo y a crear nuevos conocimientos y aplicaciones en múltiples industrias.
- Diferenciación sostenible frente a competidores.
- Barreras de entrada para imitadores sin procesos de I+D.
- Mitigación del riesgo desde lo público en etapas tempranas.
- Valor social: beneficios futuros para la comunidad y la economía.
¿Cómo seleccionar y ejecutar proyectos de I+D con TRL y CRL?
La gestión se organiza en tres momentos: previo, durante y cierre. Se busca seleccionar bien, acompañar la ejecución y construir un portafolio de resultados con sostenibilidad.
¿Qué considerar en la fase previa de selección y priorización?
- Aplicaciones y beneficios potenciales: claridad de resultados y usos previstos.
- Oportunidades de mercado: industrias objetivo y alcance de la aplicación.
- Equipo de trabajo: experiencia, trayectoria y respaldo metodológico.
- Agregación de valor: diferenciación, calidad, coherencia y propuesta sólida.
- Niveles de alistamiento tecnológico: estado inicial y meta final del proyecto.
- Medición con TRL y CRL: TRL (Technology Readiness Level) y CRL orientado a mercado permiten ubicar la tecnología en una escala simple del 1 al 9 para monitorear avance.
¿Qué pasa durante la ejecución y el acompañamiento?
- Asignación de recursos con seguimiento a hitos.
- Acompañamiento técnico para cerrar brechas y cumplir metodología.
- Gestión de riesgos y ajustes para asegurar resultados.
¿Qué implica el cierre y la sostenibilidad del portafolio?
- Cierre de investigación con resultados verificables.
- Portafolio de resultados: organización y proyección de usos.
- Estrategias de sostenibilidad: pasos para llevar la solución a mercado y escalar impacto.
¿Te gustaría compartir tu experiencia seleccionando o ejecutando proyectos de I+D? Cuéntanos qué métricas te han funcionado mejor al evaluar TRL y CRL.