Aprender no tiene edad - Jaime Durán

Clase 25 de 36Platzi CONF 2021

Contenido del curso

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Resumen

Nos han repetido toda la vida que "loro viejo no aprende a hablar" o que you can't teach an old dog new tricks. Pero, ¿qué tan cierto es esto? Jaime Durán, Dean de Professional Growth en Platzi, comparte su experiencia personal y evidencia científica para demostrar que la edad no es un obstáculo para aprender, y que la motivación resulta mucho más determinante que cualquier otro factor.

¿Qué dicen las hipótesis sobre la edad ideal para aprender?

A finales de los años sesenta, el lingüista Eric Lenneberg planteó la hipótesis del periodo crítico [3:22]. Sus investigaciones con pacientes que habían sufrido daño cerebral mostraron que los niños podían recuperar habilidades del lenguaje, mientras que los adultos no lo lograban. Lenneberg concluyó que el lenguaje solo puede adquirirse en una ventana específica de tiempo.

Sin embargo, en las décadas de los setenta y ochenta, otros investigadores revisaron esta hipótesis aplicándola al aprendizaje de un segundo idioma [4:10]. Analizaron dos variables: el nivel de dominio que alcanza una persona según la edad en que comienza a estudiar y la velocidad de aprendizaje. Los resultados fueron reveladores:

  • Quienes empiezan a aprender más jóvenes pueden alcanzar niveles de dominio superiores.
  • Quienes empiezan a aprender siendo adultos lo hacen mucho más rápido.

De aquí surge la hipótesis del periodo sensible [5:05], que reemplaza la idea de una ventana cerrada por una más flexible: empezar joven trae beneficios, pero esto no significa que los adultos no puedan aprender. Un metaanálisis realizado por Hwang en 2016 concluye que no hay evidencia sólida para afirmar que los aprendices jóvenes tengan ventajas significativas sobre los adultos.

¿Cuáles son los factores que realmente impactan el aprendizaje?

Las conclusiones de Jaime, tanto por la evidencia como por su experiencia enseñando inglés, son claras [5:48]:

  • La motivación es más importante que el método de estudio.
  • La capacidad cognitiva y el tiempo dedicado al estudio son las variables fundamentales.
  • La edad no forma parte de estos factores determinantes.

Él mismo aprendió inglés a los veinticuatro o veinticinco años, después de haberlo perdido como materia durante todo el bachillerato. Posteriormente trabajó como profesor de inglés y coordinador académico.

¿Cómo enfrentar el cambio que implica aprender algo nuevo?

Aprender es cambiar en muchos aspectos. Incluso reorganizar las rutinas diarias para dedicar tiempo a algo nuevo ya es un cambio significativo. La curva del cambio [9:15] ilustra las etapas emocionales que atravesamos al enfrentar algo desconocido: desde el enojo y la frustración inicial hasta la aceptación y la adquisición de nuevos hábitos.

Conocer esta curva permite hacer un análisis más racional de las emociones negativas y pasar más rápidamente de la crisis al aprendizaje. Además, hay una lección de humildad importante: las fortalezas que nos llevaron al éxito en el pasado no garantizan el éxito en contextos nuevos. Así como las realidades cambian, nuestra forma de enfrentarlas también debe transformarse.

¿Es normal sentirse un impostor al aprender algo nuevo?

El síndrome del impostor [10:38] aparece casi siempre que nos enfrentamos con algo desconocido. Pensamientos como "hay personas que llevan años estudiando esto y yo apenas voy a empezar" son la voz del ego buscando seguridad. Aprender nos hace sentir vulnerables porque implica decir "no sé, pero quiero aprender".

Una reflexión poderosa: solo los verdaderos impostores no sufren del síndrome del impostor. Para todos los demás, es parte natural del proceso de aprendizaje.

¿Qué es la fosilización y cómo evitarla?

La razón por la que los adultos alcanzan niveles de dominio inferiores no es la pérdida de capacidad cognitiva, sino un fenómeno llamado fosilización [11:40]. Esto ocurre cuando empezamos a cometer los mismos errores una y otra vez, perdemos la motivación y la curiosidad, y nos repetimos frases limitantes. Este fenómeno no aplica solo a los idiomas; puede ocurrir con cualquier habilidad o conocimiento.

La historia de Uriel Arévalo [8:00], un ingeniero civil que a sus cincuenta y ocho años descubrió Platzi, tomó el curso gratis de programación básica y tres años después se convirtió en un excelente desarrollador front end, demuestra que la persistencia y la curiosidad vencen cualquier barrera de edad.

Hacer del aprendizaje un aspecto fundamental de nuestras vidas, sin importar la edad, es la clave para transformar nuestras realidades personales y profesionales. ¿Qué es eso que siempre quisiste aprender y no te has animado a intentar?