Cuentos para soñar con los ojos abiertos - Hernán Casciari

Clase 10 de 36Platzi CONF 2021

Resumen

Identidad digital, seudónimos, comunidad y teléfonos móviles: Hernán Casciari expone con humor y lucidez cómo pasamos del anonimato de los blogs a la exposición del nombre propio, y cómo la tecnología reescribe la literatura y nuestra vida cotidiana. En dos relatos potentes —la carta de Basdala y la guerra por “Casciari” en internet— conviven literatura digital, comunidades, ego y conflicto narrativo en tiempos de Facebook, Gmail y WhatsApp.

¿Cómo cambia la comunidad cuando hay anonimidad y literatura digital?

En la “prehistoria digital” de 2003, Casciari escribe anónimamente “El diario de la mujer gorda”, con el personaje Mirta Bertotti y una voz inspirada en su madre. La audiencia se movía entre la sospecha y la fe, usando seudónimos como Antraxito, El Ángel Gris o Ginger. Allí surge el lector Basdala, correcto y fiel, que un día desaparece. Luego llega un correo firmado por Montse avisando su muerte y adjuntando una carta. El golpe emocional es enorme: la comunidad se transforma en un velorio virtual sobrio, y muchos revelan su nombre real y ciudad. Ese giro impulsa a Casciari a abrir Orsai con nombre y apellido: aparece el ancla de la identidad.

  • Seudónimos y nicks: libertad para crear y jugar con el personaje digital.
  • Comunidad online: afectos reales sin datos personales, hasta que un hecho conmueve y nos humaniza.
  • Ancla de la identidad: del correo simpático al nombre y apellido, con Facebook como punto de inflexión.
  • Engaño literario: Basdala prepara una trampa perfecta y digna, sin alardear; el autor reconoce la lección.
  • Ética y emoción: duelo real narrado por un personaje falso, tensión entre honestidad y ficción.

¿Qué enseñó el caso Basdala sobre confianza y verdad?

El autor descubre que también puede ser engañado. Tras investigar, halla mensajes de Basdala en foros posteriores a su “muerte”. Lo contacta y conversan por gTalk: el chico admite que primero creyó en Mirta y luego planeó su venganza para devolver el golpe. La última línea desarma todo: también Alejandra y Neri eran parte del cuento. Lección clave: en internet, la verdad y la ficción son materiales narrativos, y la confianza se gana con tiempo y coherencia.

¿Cómo se pelea el nombre propio en dominios y redes?

Casciari relata su duelo silencioso con el italiano Mauro Casciari por el control del apellido en correos, dominios y plataformas. Pierde en Hotmail, pero el 15 de abril de 2004 (día del nacimiento de su hija Nina) registra casciari@gmail.com. Luego llega el campo de batalla mayor: casciari.com, comprado por Mauro el 27 de octubre de 2005 con renovación trianual. El autor monta guardias nocturnas cada vencimiento, mientras ambos compiten en presencia digital: Wikipedia, Google Imágenes y el registro temprano en redes. Gana en Facebook (2006) y Twitter (2008); pierde YouTube; gana Instagram y TikTok. La misión familiar se hereda: Nina promete mantener la vigilia. La gestión de identidad se vuelve estrategia de vida.

  • Posicionamiento en Google: biografías, imágenes y enlaces para ganar relevancia.
  • Gestión de identidad: nombre de usuario, “verificado” y coherencia de marca personal.
  • Estrategia de dominios: renovaciones trianuales, alarmas y vigilancia del enemigo.
  • Monitoreo de tendencias: leer prensa tecnológica y actuar como madrugador.
  • Legado y competencia: nativos digitales con más destrezas, incluso dentro de casa.

¿Qué tácticas definen esta guerra silenciosa?

  • Registrar primero en cada plataforma nueva.
  • Tratar el user genérico como una acción valiosa.
  • Diversificar: Wikipedia, redes, imágenes, correo y dominio.
  • Mantener guardias en fechas críticas de renovación.
  • Convertir la vigilancia en hábito, sin contacto directo con el rival.

¿Cómo altera el móvil los conflictos narrativos clásicos?

Contando Hansel y Gretel a su hija, Casciari choca con la mirada de una nativa digital: “que lo llamen al papá por WhatsApp”. Aparece el problema central: muchas historias clásicas se sostienen en tres motores dramáticos —distancia, desencuentro e incomunicación— que un móvil con datos destruye. Penélope recibiría ubicación de Ulises. Caperucita alertaría a la abuela. Los cerditos tendrían grupo de WhatsApp. Gepetto recibiría notificación escolar. Romeo y Julieta evitarían la tragedia con un audio. La tecnología resuelve el conflicto demasiado rápido y nos vuelve héroes perezosos.

  • Conflicto narrativo: distancia, desencuentro e incomunicación sostienen la tensión.
  • Tecnología como atajo: WhatsApp cancela la incertidumbre y el suspenso.
  • Autores analógicos: deben repensar tramas en un mundo hiperconectado.
  • Vida real: preferimos el mensaje desde el sofá a correr al aeropuerto.
  • Cada audio urgente: es “un cuento menos” en el repertorio clásico.

¿Qué implica para escribir y leer hoy?

  • Redefinir obstáculos creíbles en entornos conectados.
  • Pensar consecuencias realistas del móvil en cada escena.
  • Usar la conectividad como fuente de conflicto, no solo solución.
  • Aceptar que los códigos cambian: el ritmo, la verosimilitud y la sorpresa.

¿Te reconociste en la transición del seudónimo al nombre propio o en la tentación del mensaje fácil? Comparte tu historia y cuéntanos cómo cuidas tu identidad y tus cuentos en la era del WhatsApp.

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