La dinámica laboral cambió de forma definitiva y con ella surge una pregunta crítica para cualquier empresa: ¿quién debe regresar a la oficina y quién puede seguir trabajando desde casa? Esta decisión no recae en una sola persona; es un proceso que involucra al equipo completo, al perfil de cada colaborador y a la capacidad real del espacio físico. Tomar esta decisión con información clara puede marcar la diferencia entre una operación segura y un riesgo innecesario.
¿Por qué es fundamental cuidar a los colaboradores antes de planear el regreso?
El éxito de cualquier empresa está directamente ligado a sus colaboradores, y eso incluye proteger tanto su salud física como su salud mental [01:00]. Antes de pensar en fechas de retorno, vale la pena evaluar si realmente es necesario que todas las personas vuelvan a las instalaciones.
Algunas consideraciones importantes:
- Mantener una política de jornadas flexibles, donde no todos regresen en horarios completos ni a máxima capacidad [01:24].
- Evaluar si ciertos perfiles pueden seguir operando desde casa de manera permanente.
- Aprovechar la oportunidad para contratar perfiles remotos ubicados en otras ciudades [01:46].
Estas nuevas tecnologías y herramientas disponibles representan una oportunidad real para renovar la operación que venía funcionando antes.
¿Qué personas no deberían regresar al espacio de trabajo?
Existen grupos considerados de alto riesgo que no deben volver a un espacio compartido [02:07]. Entre ellos se encuentran personas mayores de sesenta años, mujeres embarazadas, personas con enfermedades respiratorias y quienes padecen enfermedades crónicas como cáncer, VIH, sobrepeso o diabetes, esta última con un impacto especialmente significativo en Latinoamérica.
Pero la evaluación no se detiene en el colaborador individual. También es necesario considerar su entorno familiar [02:34]: una persona joven y sana que vive con padres mayores o con una pareja con enfermedad respiratoria representa un riesgo indirecto. Estas personas tampoco deberían regresar.
Adicionalmente, hay que tomar en cuenta la situación de madres y padres [02:56]. Su disponibilidad dependerá de si las escuelas ya regresaron a clases o si hay alguien que pueda cuidar a sus hijos. La recomendación es promover la equidad dando las mismas oportunidades de flexibilización tanto para madres como para padres.
¿Cómo influye el perfil de cada colaborador en esta decisión?
No todos los perfiles funcionan igual en trabajo remoto. Hay personas más disciplinadas y autodidactas que lograron crear una rutina efectiva desde casa [03:18]. Otras, en cambio, trabajan mucho mejor en equipo o necesitan socializar para aumentar su rendimiento.
Lo importante aquí no es clasificar un perfil como mejor que otro, sino enfocarse en los resultados que cada persona puede entregar [03:38]. Una persona responsable en la oficina será igual de responsable trabajando desde cualquier otro lugar. Se trata de ser empático, conocer mejor al equipo, preguntar con quién viven y cuál es su estilo de vida, y asegurarse de proporcionar las herramientas adecuadas para que puedan realizar su trabajo correctamente.
¿Cómo calcular la capacidad máxima de tu oficina?
El distanciamiento físico es una variable determinante para definir cuántas personas pueden regresar [04:38]. El ejercicio es sencillo: mide el espacio físico donde la gente realmente trabaja, sin contar cocina, áreas comunes, lobbies o pasillos. Divide ese espacio entre dos metros.
Por ejemplo, una oficina de cincuenta metros cuadrados dividida entre dos metros da una capacidad máxima de veinticinco personas, separadas por mínimo 1.5 metros según la reglamentación de Latinoamérica [05:04]. En Estados Unidos, la separación debe ser de cuatro metros. Es fundamental revisar los lineamientos específicos de tu ciudad y país.
¿Cuáles son los tres criterios para decidir quién regresa?
La decisión final se estructura en tres etapas [05:24]:
- Identificar a las personas de alto riesgo que no pueden regresar.
- Analizar el perfil del colaborador y su situación personal.
- Definir las necesidades y prioridades de la empresa.
Las personas que deberían volver son aquellas cuya actividad requiera presencia física, que no represente un riesgo directo para ellas o sus familiares, y que la capacidad del espacio sea suficiente para alojarlas de manera segura.
¿Ya identificaste quiénes de tu equipo podrían seguir en trabajo remoto y quiénes necesitan regresar? Comparte tu experiencia y cómo estás manejando esta transición.