Curso para Desarrollar tu Creatividad

Cómo hacer un post mortem de proyecto

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Resumen

Terminar un proyecto no es el final del trabajo creativo. El post mortem de un proyecto es la revisión que haces cuando ya completaste algo, con un propósito claro: aprender y mejorar para la próxima vez. Esta guía es para creativos y equipos que quieren convertir cada entrega, exitosa o no, en aprendizaje real.

Por qué deberías hacer un post mortem después de cada proyecto

El post mortem es una revisión estructurada de un proyecto ya finalizado [0:36]. La idea es simple: ¿de qué te sirve terminar algo si no vas a sacar lecciones para hacerlo mejor la siguiente vez?

Además de corregir errores, es un buen momento para reconocer los wins, esos logros tuyos o de tu equipo que merecen reconocerse antes de pasar a lo que falló.

¿Qué es un post mortem de proyecto? Es una revisión que haces días después de completar un proyecto para analizar qué salió bien, qué salió mal y qué aprendiste. Su único objetivo es mejorar en futuros proyectos.

Cómo preparar un post mortem efectivo

Antes de abrir el documento, conviene cuidar algunas condiciones que hacen que esta revisión funcione de verdad [1:15]:

  • Hazlo a los pocos días de terminar el proyecto, para que todo siga fresco.
  • Ten a la mano todos los datos medibles del proyecto.
  • Mantén la mente abierta y un enfoque positivo para aportar desde la constructividad.
  • Empieza siempre por los wins, para arrancar con el pie derecho.

Estas cuatro condiciones marcan la diferencia entre una sesión que motiva y una que se vuelve un juego de culpas.

Qué columnas lleva la plantilla de post mortem

La plantilla disponible en los recursos organiza el análisis en columnas muy concretas [1:50]. Arriba va el nombre del proyecto, y de ahí se despliega la estructura.

Objetivos medibles y si se cumplieron

La primera columna son los objetivos medibles. Nada de metas abstractas o subjetivas: cada objetivo debe tener fecha, número o algo tangible que puedas calificar.

La segunda columna responde a la pregunta "¿Se cumplió?" con tres opciones posibles: sí se cumplió, se cumplió parcialmente o no se cumplió [2:12].

¿Por qué los objetivos deben ser medibles? Porque un objetivo medible se puede calificar sin ambigüedad. "Lanzar el curso en una fecha programada" es fácil de evaluar; "hacer un buen curso" no lo es.

Qué salió bien y qué salió mal sin culpas

La tercera columna registra qué salió bien dentro de cada objetivo. Puedes llenarla incluso si el objetivo se cumplió parcial o no se cumplió, porque siempre hiciste algo bien [2:24].

La cuarta columna es la contraparte: qué salió mal. Aquí viene lo importante: no se trata de un juego de culpas ni de fallos personales, sino de procesos y cosas que se pueden arreglar en el proyecto [2:50].

Qué se aprendió y qué se puede hacer diferente

La columna de qué se aprendió recoge las lecciones clave, tanto de lo bueno como de lo malo. Ambas cosas dejan aprendizajes [3:20].

Y la última, quizá la más valiosa, es qué se puede hacer diferente. Son las cosas que harías distinto en una siguiente versión o en proyectos futuros del mismo estilo. Es una pregunta que solo puedes responder después de haber terminado, porque te da otra visión de lo que hiciste [3:40].

Cómo se ve un ejemplo real de post mortem

Para aterrizarlo, el ejemplo usa un proyecto concreto: diseñar un curso en línea de creatividad [4:10]. Los objetivos eran medibles y tangibles, como lanzar el curso en una fecha programada, incluir ejercicios prácticos y crear contenido que aplicara para cualquier tipo de profesionista.

Entre lo que salió bien, se respetaron todas las fechas de entrega de propuesta, escaletas y borradores, hubo retroalimentación a tiempo en cada etapa y el sistema de producción fue muy ágil [5:30].

¿Y qué salió mal? Trataron de abarcar demasiados ejercicios y tuvieron que descartar algunos, lo que costó decidir cuáles conservar. Quisieron abarcar mucho desde el inicio [6:15].

De ahí salieron los learnings: cuando los materiales están listos a tiempo y la agenda de producción es clara, se agilizan los tiempos de todos. Y no hace falta una selección superamplia para cubrir buen material práctico [6:40]. La acción diferente propuesta fue pensar en un volumen dos, más especializado y con los ejercicios que no alcanzaron a cubrir [7:05].

Tu reto para convertir el proyecto en aprendizaje

El reto es directo: descarga la plantilla y llénala con todo lo de tu proyecto. Sé lo más objetivo y honesto posible.

Lo chido de este ejercicio es doble: ver todo lo que lograste y entender qué puedes hacer mejor la próxima vez. Ese análisis, en teoría, te va a motivar.

Si te sientes cómodo, comparte tu plantilla llena en los comentarios. Aunque los demás tengan proyectos muy distintos al tuyo, van a llevarse insights y reflexiones útiles para los suyos.

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