Storytelling, roast yourself y escuchar

Resumen

¿Alguna vez has visto a alguien entrar a un cóctel y, casi por arte de magia, salir con tarjetas, contactos y hasta un negocio cerrado? No es magia, es técnica. Si quieres dominar el networking y convertirte en un buen relacionista público, hay tres conceptos que cambian la conversación: storytelling, roast yourself y aprender a escuchar.

¿Qué es storytelling y por qué importa en networking?

El storytelling es el arte de contar historias para enganchar a tu interlocutor. Vamos al cine, vemos series y consumimos contenido porque las historias nos atrapan, y esa misma lógica aplica cuando presentas un proyecto o vendes tu empresa.

No necesitas escribir una saga al estilo Game of Thrones ni Harry Potter. Necesitas una historia tuya, contada muchas veces, hasta que sepas exactamente dónde la gente se engancha.

¿Cómo aprendo a contar una buena historia? Repítela en pódcast, entrevistas y conversaciones reales. Observa qué partes generan interés, cuáles puedes recortar y dónde conviene hacer una pausa. La historia se afina contándola.

¿Cómo usar tu historia para vender tu empresa?

Una fundadora que ha contado decenas de veces cómo armó su agencia, Queen Street Talent, identifica los puntos exactos donde sus clientes se interesan. Esa misma narrativa es la que usa para que talentos firmen y confíen en su manejo de PR.

La historia bien contada deja de ser anécdota y se convierte en herramienta de venta.

¿Qué es el roast yourself y cómo aplicarlo en reuniones?

El roast yourself es el arte de reírte de ti mismo, popularizado por los influencers digitales. Funciona porque te hace ver humano, baja la barrera de la otra persona y crea cercanía cuando estás cerrando un negocio.

Cuando alguien intenta verse perfecto todo el tiempo, genera rechazo. Cuando alguien se ríe de sí mismo, te relajas y piensas: esa persona es como yo.

¿El roast yourself sirve en contextos profesionales? Sí. Reírte de ti mismo en una reunión rompe tensiones, conecta con equipos jóvenes y te hace memorable. Lo importante es que la broma sea sobre ti, no sobre otros.

El personaje de la tía como ejemplo de roast yourself

En la industria de la música, donde los equipos son muy jóvenes y marcan las tendencias en plataformas digitales, una líder de agencia desarrolló el personaje de la tía: esa figura mayor que no entiende del todo la generación nueva.

Dos momentos lo ilustran muy bien:

  • En una reunión de marketing por WhatsApp, alguien explicó que no se podían enviar memes de gatos ni de feliz cumpleaños. Ella respondió: ¿qué tiene eso de malo? Reconocer en voz alta que sonaba muy tía hizo reír a todo el equipo.
  • Cuando una abogada del equipo dejó su Instagram abierto en su computador, ella bromeó con hacer un live presentándose como la tía. La broma generó una relación cercana que sigue vigente.

Reconocer tu lugar y reírte de él te vuelve cercano. Hablar de la pandemia que llegó a los seis meses de fundar la empresa, admitir que lloraste tus ojos y creíste haber cometido un error, también es roast yourself: la gente reconoce humanidad y sigue prestando atención.

¿Por qué aprender a escuchar es clave en una negociación?

Escuchar es el tercer concepto, y posiblemente el más subestimado. Cuando entras a una negociación o haces un pitch, la tentación es vomitar tu información sin parar a entender qué busca la otra persona.

Escuchar te permite identificar necesidades, expectativas y sueños del interlocutor. Sin esa información, el mejor plan del mundo puede ser el plan equivocado.

¿Qué pasa si no escucho a mi cliente? Le entregas una propuesta brillante que no resuelve lo que él quiere. Pierdes tiempo, recursos y, sobre todo, confianza.

La lección del artista que quería teatros, no estadios

Una agencia preparó un plan espectacular para un artista, asumiendo que buscaba ser tropical mainstream de estadios. Al presentárselo, el artista respondió: no me estás entendiendo, yo quiero ser artista de teatros, llegar a los 80 años haciendo música de concepto, soñar con el teatro Julio Mario Santo Domingo en Bogotá.

Esa reunión cambió la metodología de la agencia. Hoy, las primeras sesiones con cada talento que firman se dedican casi por completo a escuchar al artista y al mánager: qué quieren, con qué sueñan, a dónde quieren llegar.

Los planes construidos sobre esa escucha cumplen objetivos reales, y un cliente feliz es un cliente que vuelve. Cuéntame en los comentarios cuál de los tres conceptos te cuesta más aplicar en tus reuniones.