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Abrir la mente: Podríamos estar convencidos de que eso que estamos haciendo es perfecto, pero eso pasa porque no lo vemos desde otra perspectiva, también tengamos en cuenta que el feedback puede ser duro y puede afectarnos emocionalmente, el feedback es una oportunidad decrecimiento personal y profesional, es una herramienta para mejorar.
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Identifica las personas correctas: Lo ideal es elegir personas idóneas, que sepan del tema a tratar o estén pasando por tu mismo camino, o tal vez referentes como profesores o personas con experiencia en lo que queremos mejorar, sin embargo todos conocemos personas que simplemente tienen una mirada muy interesante del mundo y que a pesar de no estar en el tema en cuestión, siempre es interesante y gratificante oírlas, tenlas en cuenta.
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Prepara preguntas adecuadas: Hay preguntas abiertas que harán explayarse a la persona que hemos pedido feedback y eso nos servirá para sacarle más información sobre el asunto a esa persona, hay que ser ingeniosos con las preguntas, porque a pesar de que la persona a la que le pidamos feedback sea una genia, podemos desperdiciar su aporte si le haces preguntas poco nutritivas para nosotros. Siempre tener una conversación productiva y enfocada a progresar en el asunto en cuestión. Pero también hay preguntas cerradas para aprobar o desaprobar algo, (si o no), que nos pueden sacar de grandes disyuntivas, las usamos generalmente cuando queremos ir a lo concreto y definir algo.
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Pedir honestidad y demuestra que la valoras: Pedir honestidad es útil ya que las personas por ser políticamente correctas, por pudor o por no querer herir, en algunas ocasiones no serán muy sinceras, pero si desde el punto el punto de partida pedimos honestidad, ponemos a la otra persona en un lugar más cómodo para expresar lo que piensa realmente. Y siempre seamos agradecidos, valoremos el tiempo y las intenciones de la otra persona. Es muy útil comentar en que nos beneficiamos de ese feedback recibido, porque le hacemos ver a la otra persona que su aporte nos ayudó y que nos enriqueció, que su tiempo fue valioso y que lo apreciamos, además de que esa persona en el futuro estará más dispuesta a darnos feedback.
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Que sea en el contexto adecuado y oportuno (temas o proyectos específicos): Siempre es útil ponerse en el lugar del otro, entonces, lo ideal es buscar un lugar y un momento donde la persona que da feedback sienta que es apropiado decirte esas cosas, que entienda el contexto en el cual le estas pidiendo eso y que sienta que te está aportando algo útil de verdad, que tenga bien en claro que no está perdiendo el tiempo, siempre recordemos que le hemos pedido honestidad en un principio.
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Escuchar activamente y luego preguntar: Escuchar no necesita análisis, sabemos para qué sirve, pero las preguntas sobre todo, son para reafirmar conocimientos, y para sacarnos las dudas de que eso que creemos que entendimos sobre el feedback que nos dieron, sea correcto, nunca demos por entendido a la primera, regalemos nos siempre una segunda oportunidad de afianzar esos conocimientos recibidos, esas opiniones recibidas.
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Tomar nota: Esto es para la vida en sí, no hay mejor práctica para mejorar cosas en nuestro día a día que ir anotando, hacer una lista de correcciones, mejoras u objetivos y a media que vayamos realizándolas, las vamos borrando, personalmente me reconforta ver una lista con puntos realizados, me hace sentir que progreso en esa tarea y me da más ganas de continuar.