Catalina Bravo
Lo encontré en mi cama cuando desperté, un rectángulo frío y liso, más similar a un espejo negro que a cualquier otra cosa. Lo tomé en mis manos y la gravedad de su peso me permitió entender que estaba hecho de metal, un metal pesado, pero se veía frágil, como si con una caída se fuera a romper en pedazos. Qué tal que guardara algo adentro? Quizás una pieza de joyería o una tarjeta de crédito! Porque era angosto y pequeño, no mucho más grande que mi mano. Salté del susto cuando el aparatejo sonó estruendosamente en mi mano. Ah! una caja de música, con una inscripción como de manzana. No es mi gusto para nada. he tenido cajas de música con mejores melodías, más lindas y menos pesadas.