Ejercicio 1: Profesor fuera de clase
Una tarde cualquiera Miguel prestaba atención en su clase de cálculo, Su profesor, Arturo González dictaba con normalidad, siempre hablando y dirigiéndose a sus estudiantes de una forma cordial y educada, bien vestido, con pantalones Beige y camisa blanca, de gafas, cabello negro y un peinado perfectamente.
Miguel estaba ansioso por ir a la función de media noche de la guerra de las galaxias, se preparó la noche entera, escogió una camiseta con un soldado de asalto estampado, una chaqueta negra y un pantalones de mezclilla azules, se apuró y salió más o menos a las 11 de la noche de su casa, caminó un poco pues el cine le quedaba tan solo a un par de cuadras subió por las escaleras eléctricas del centro comercial y mientras esperaba que diera la media noche se puso a caminar por el lugar, observando los posters y demás imágenes que se mostraban de las otras películas que se daban en cartelera en aquel momento.
De repente, no muy lejos de donde el estaba, en una mesa, se topó con alguien que se le hacía muy familiar, gafas con un aumento considerable, cabello negro y algo desordenado, nariz alargada y redonda, se trataba de su profesor de cálculo, sin embargo, lo que hizo que por un momento miguel dudara si se trataba de aquel maestro fue su apariencia, la cual de hecho era, muy similar a la suya, chaqueta negra, pantalones azul oscuro y una camiseta con una estampa del poster de la película anterior.
Miguel se le acerca intrigado y lo saluda y el profesor lo nota
- ¿Profe Arturo? ¿Qué más? Jamás me imagine encontrármelo por este lugar
El profesor, el cual en ese momento se encontraba sonriente y conversador con lo que parecía, eran sus amigos, cambió su semblante a uno serio y parsimonioso
- Señor Salazar, que coincidencia más curiosa encontrármelo por acá
Miguel levantó una ceja algo sorprendido de la reacción del profesor en ese momento
- Jajajaj pero profe usted que hace acá a estas horas de la noche
El profesor Arturo sin cambiar de posición y con la voz tan firme como cuando desarrolla sus clases contesta
- Señor Salazar, el hecho de que sea su maestro no quiere decir que no pueda darme pequeños lujos como estos de vez en cuando, agradecería que dejara sus preguntas y espero verlo la otra semana con los ejercicios que les dejé en la clase.
Ejercicio 2: Los esposos
Camila y Santiago han estado casados por más de 10 años ya, Santiago debe ir por unas compras al supermercado y le propone a Camila que la acompañe y así ayudarle a escoger las nuevas compras que quería realizar para la casa que recién acababan de comprar. Después de un rato de ir caminando, ya que no les quedaba muy lejos, Camila notó que Santiago miraba demasiado hacia el otro lado de la acera, pero aunque se le hizo extraño.
- Amor ¿todo bien, que andas mirando por allá?
- No, nada Cami, me pareció ver una persona conocida, nada más.
- Hmm Está bien.
Una vez llegaron no tardaron mucho en encontrar todo lo que necesitaban. Una nueva vajilla, unos nuevos cubiertos, entre otras cosas, sin embargo, Santiago seguía un poco consternado, no era capaz de mirar a Camila a los ojos y su mirada siempre estaba fija en el fondo de algún pasillo.
Ya habiendo hecho todas las compras, en la caja registradora y Santiago, con la voz ligeramente nerviosa dice
- Oye bebé ¿te fijaste si nos faltaba algo?
Camila escuchó estas palabras y aunque se le hizo extraño decidió seguirle el juego
- No cosita, ya tenemos todo listo
Santiago se le abalanza a Camila y la abraza como cuando recién se conocieron, lo cual fue extraño pero agradable para ella a la par
- Vale nena, en ese caso ya es hora de regresar a la casa
Tomaron sus cosas en algunas cajas y volvieron camino a su casa
De camino allá Camila le pregunta
- Ehhhh ¿se puede saber que fue eso Santiago?
- Okay te tengo que contar algo, pero por favor no te vayas a enojar.
- Eso dependerá de ti ¿Qué es lo que tengo que saber?
- Bueno… Em… esa chica es una ex de la universidad y al parecer no me ha superado, creí que mostrándole que tenía a alguien quizá dejaría de molestar, pero, sigue intentando coquetear conmigo.
- ¿En serio? ¿Es tan solo eso? ¿No crees que habría sido más fácil haberme dicho desde un principio?
- No tienes idea de lo que esa mujer es capaz de hacer, creeme, lo siento por no haberte dicho pero esa mujer hizo parte de mi vida en un momento oscuro.
- Bien… aun así ¿podrías volver a hablarme así de vez en cuando? Era algo que ya extrañaba.
- Está bien, amor mío, lo volveré a hacer.