Qué es el pensamiento estratégico

Resumen

El pensamiento estratégico es una competencia cognitiva que te permite anticipar consecuencias, construir visión de largo plazo y orientar tus decisiones hacia objetivos específicos. Aquí entenderás de dónde viene, por qué importa y cómo empezar a usarlo para transformar retos en proyectos accionables.

La idea central es simple: dejar de pensar en automático y empezar a pensar con intención. Y eso, créeme, cambia todo.

¿Qué es el pensamiento y por qué la mayoría es involuntario?

El pensamiento es el conjunto de procesos mentales, voluntarios o involuntarios, mediante los cuales desarrollas ideas sobre el entorno, los demás y sobre ti mismo. La palabra clave aquí es voluntarios.

Y aquí viene lo interesante: cerca del 90% de los pensamientos que tienes no son ideas propias, sino sugestiones del entorno [0:30]. ¿Te ha pasado que repites mentalmente una canción todo el día sin saber por qué? Tu cerebro funciona como un radio: capta ondas del entorno y las emite.

¿Qué diferencia hay entre pensamiento voluntario e involuntario? El voluntario lo diriges tú con un objetivo claro. El involuntario lo dispara el entorno sin que lo notes, como una canción pegada en tu cabeza.

La buena noticia es que puedes entrenar un proceso mental sostenido y dirigido para enfocar tu pensamiento hacia un objetivo concreto. Eso es lo que vas a aprender.

¿De dónde viene el concepto de estrategia?

El término estrategia es de origen militar. Su rastro más antiguo aparece hace más de 2500 años en El arte de la guerra de Sun Tzu [1:25]. Su raíz, strategos, significa ejército, y en la antigua Grecia designaba al general o comandante en jefe de un cuerpo militar terrestre.

En los imperios helenístico y bizantino también se usaba para nombrar a un gobernador militar. Hoy el concepto vive en los deportes y, sobre todo, en los negocios.

¿Cuándo entró la estrategia al mundo de los negocios?

El primer rastro del concepto aplicado a empresas data de 1947, cuando se planteó que la conducta de la empresa determina su desempeño [1:55]. Desde entonces el concepto ha evolucionado, y una definición útil para este recorrido es la de Robert M. Grant.

¿Qué es estrategia según Robert M. Grant? Es todo plan para desarrollar recursos que te permitan establecer una posición favorable, siempre con un comportamiento ético.

Quien opera una estrategia persigue un objetivo, y ese objetivo se traduce en metas específicas. Por eso necesitas dos cosas: un horizonte de tiempo a largo plazo y un estado deseado claro.

¿Qué es el pensamiento estratégico y cómo lo aplicas?

Cuando unes pensamiento y estrategia obtienes el pensamiento estratégico: una competencia cognitiva que te permite anticipar el efecto de tus acciones y construir una visión de largo plazo, creativa y orientada a objetivos específicos [2:45].

Aplicarlo implica un cambio de perspectiva, un nuevo marco de referencia. Significa dejar de pensar mecánicamente para formularte preguntas estratégicas que conviertan tus problemas en proyectos.

¿Qué cualidades exige el pensamiento estratégico?

No basta con pensar bonito. Necesitas ejecutar, porque el pensamiento sin acción es conspiración o especulación. Estas son las cualidades que vas a entrenar:

  • Anticipación del efecto de tus acciones antes de tomarlas.
  • Visión de largo plazo con un estado deseado claro.
  • Creatividad para generar opciones y rutas distintas.
  • Capacidad de ejecución para llevar las ideas al terreno real.
  • Comportamiento ético al perseguir la posición favorable.

Con estas cualidades en mente, lo siguiente es bajar la teoría a tu propio caso. Aquí entra tu reto personal.

¿Cómo empezar a transformar un reto en proyecto?

El primer ejercicio práctico es claro: abre tu cuadernillo de trabajo y describe con el mayor detalle posible el problema o reto que vas a trabajar durante el curso, ese que convertirás en proyecto [4:25].

¿Cómo convierto un problema en un proyecto estratégico? Descríbelo con detalle, define un objetivo concreto, fija un horizonte de largo plazo y plantea el estado deseado al que quieres llegar.

Mientras más específico seas al describir tu reto, más fácil será aplicar las metodologías ágiles que vienen en las próximas clases para detectar estrategias y tomar decisiones.

¿Cuál es el reto que vas a convertir en proyecto? Compártelo en los comentarios y vuelve cuando lo tengas listo.