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Tipos de preguntas para pensar estratégicamente
Resumen
El pensamiento estratégico no nace de tener todas las respuestas, sino de saber formular las preguntas correctas en el momento correcto. Dominar los tipos de preguntas estratégicas te permite reenmarcar problemas, abrir conversaciones más ricas y convertir bloqueos en proyectos accionables.
Y aquí viene lo interesante: cada tipo de pregunta tiene un propósito distinto. Si las mezclas bien, controlas el ritmo de cualquier conversación, ya sea una negociación, una entrevista o una charla difícil con alguien cercano.
¿Qué son las preguntas cerradas y cuándo usarlas?
Las preguntas cerradas son las que se responden con un sí, un no o una palabra corta. Sirven para validar información rápida y mantener cierto control de la conversación [1:18].
¿Qué es una pregunta cerrada? Es una pregunta que se responde con sí, no o una frase breve. Por ejemplo: "¿Estabas allí?" o "¿Te gustaría ir al cine?". Son rápidas, pero no profundizan.
Su ventaja es la velocidad. Su desventaja: si quieres ir más a fondo, vas a necesitar combinarlas con otros formatos.
¿Cómo formular preguntas abiertas para profundizar?
Las preguntas abiertas empiezan con qué, cuándo, por qué, quién, cómo, cuánto o para qué, y exigen respuestas más elaboradas [2:00]. Son tus mejores aliadas cuando quieres recabar información real, indagar pensamientos, ideas o creencias.
Lo poderoso de este tipo es que entregan el control de la conversación a quien responde. Eso enriquece el diálogo porque la otra persona expresa opiniones, sentimientos y visiones propias.
Algunos ejemplos útiles:
- ¿Cuál es tu opinión sobre esto?
- ¿Qué pasó que llegaste tarde?
- ¿Cuál fue tu último gran reto?
¿Para qué sirven las preguntas reflexivas?
Las preguntas reflexivas aportan más detalles sobre quien responde y suelen ser hipotéticas o condicionales [2:55]. Te permiten profundizar para aclarar, reconsiderar, corregir o añadir conceptos a una respuesta previa.
También tienen un componente de inducción suave. Por ejemplo: "¿Estarías conforme si llegamos a este trato comercial?" o "¿Qué podemos hacer juntos para crear un proyecto exitoso?". Invitan a pensar antes de responder.
¿Qué hacen las preguntas hipotéticas?
Las preguntas hipotéticas se basan en suposiciones, conjeturas o escenarios posibles, no en hechos [3:30]. Sirven para que la otra persona contemple consecuencias y, en muchos casos, pase de posiciones rígidas a intereses negociables.
Funcionan muy bien en negociación y mediación. Mira estos ejemplos:
- ¿Cuál es tu peor escenario?
- ¿Cuál es tu mejor escenario?
- ¿Qué podría pasar si dejas de hablar definitivamente con esa persona?
- ¿Eres consciente de que si se vende la compañía quedamos sin ingresos permanentes?
¿Cuál es la diferencia entre preguntas directas e indirectas?
Ambas inclinan la balanza hacia el criterio de quien pregunta, pero lo hacen distinto [4:25]. Las directas van al grano y declaran la situación. Las indirectas dan pistas sin abrirla del todo.
¿Cuándo conviene usar una pregunta indirecta? Cuando el tema es sensible o quieres invitar a la apertura sin presionar. La pista deja espacio para que la otra persona decida cuánto contar.
Mira la misma idea formulada de las dos maneras:
- Directa: ¿cómo logras mantener la mente en calma ante situaciones desafiantes en tu trabajo?
- Indirecta: me imagino que debe ser un desafío mantener la mente en calma ante situaciones desafiantes en tu trabajo.
Otro caso, ahora más personal:
- Directa: me gustaría proponerte algo especial. ¿Quieres que salgamos como pareja?
- Indirecta: me gustaría proponerte algo especial y tiene que ver con invitarte a salir.
¿Cómo funcionan las preguntas de opciones múltiples?
Son variantes cerradas que ofrecen alternativas predefinidas y obligan a elegir [5:40]. Se usan mucho en ventas, en exámenes y cuando necesitas dirigir la conversación con cierto criterio.
Suelen presentar al menos dos alternativas, una dicotomía. Por ejemplo: "¿Es usted una persona segura de sí misma o siente que se deja influenciar por sus miedos internos?" o "¿Quiere un café o prefiere un refresco?".
¿Qué son las preguntas retóricas en oratoria?
Las preguntas retóricas están diseñadas para generar empatía y respuestas inmediatas que mantienen al público enganchado [6:20]. Son la técnica favorita de los grandes oradores: "¿Sí o no?", "¿Vamos bien hasta aquí?", "¿Pasamos a otro tema?".
Sirven para despertar conciencia, marcar transiciones y, a veces, sumar humor cuando rematas con un refrán que el público completa solo.
¿Cómo elegir preguntas según tu propósito?
Más allá de la forma, conviene clasificar las preguntas por la intención que tienes en la conversación [6:55]. Esto te ayuda a entrar con la herramienta correcta.
Algunas categorías útiles según el propósito:
- Romper el hielo: ¿qué te motivó a participar hoy? ¿Qué esperas de esta reunión?
- Construir confianza: ¿qué necesitas para sentirte cómodo o cómoda? ¿Cómo se muestra que alguien es respetuoso contigo?
- Entender lo sucedido: ¿cómo te sientes? ¿Qué es difícil para ti? ¿Qué crees que es difícil para los demás?
- Facilitar ideas hacia un resultado: ¿qué necesitas para seguir adelante? ¿De qué puntos del acuerdo te haces responsable?
Y no olvides el lenguaje gestual. La comunicación no verbal también formula preguntas [7:50]: una ceja levantada, un silencio o un gesto con las manos pueden expresar más que una frase completa.
Ahora abre tu cuadernillo y formula cinco preguntas estratégicas sobre el problema que elegiste. Decide si se las harías a alguien más o a ti mismo, y comparte en los comentarios qué tipo de pregunta te resulta más difícil de aplicar.