La respiración se agita, el sudor frío aparece en la frente y la espalda, el corazón palpita tan fuerte que casi se puede escuchar de lejos. La garganta se seca y justo es tu turno de hablar.
Llega ese momento tenebroso para muchos: hablar en público.
Es un miedo bastante común, que puede variar en intensidad de acuerdo a cada persona.
Recuerdo un episodio particular de mi niñez en el colegio, cuando con mis compañeros nos mirábamos nerviosos esperando ver quién era la próxima víctima de ‘la pasada al tablero’, ese preciso momento en que la profesora escogía al azar al siguiente expositor o al que leería en voz alta la tarea.
Este tipo de ansiedad, que en algunos casos es crónica y sólo puede ser tratada por un profesional, no sólo incluye hablar frente a un auditorio. A veces hablar a sólo 10 personas puede convertirse en una gran tarea a vencer.
O, como en ciertos casos que llegué a conocer, este miedo se transfiere al mundo virtual, en el que una exposición digital o videoconferencia llega con la misma carga nerviosa que una presencial.
Respondiendo a la pregunta con la que titulé este artículo, hablar en público viene siendo una habilidad social. No es algo que se aprenda en sí, sino que se puede ir desarrollando, por eso en Platzi tenemos un curso de oratoria. Desde que no sea una fobia crónica (como pocos casos), con paciencia y dedicación se puede mejorar este skill.
Aquí cinco tips que nos pueden ayudar a superar esos nervios:
1. Todos nos ponemos nerviosos.

Es normal. Así sea un poco, o sea mucho, pero a todos sentimos ese boost de adrenalina antes de hablar frente a muchos. Recuerda esto, no es bueno castigarse o sentirse el único con esa ansiedad.
2. La preparación es la clave.

Repasar previamente lo que vas a exponer o decir, entender por qué es importante tu intervención será clave para que puedas superar esos nervios iniciales. Pero no vayas a memorizar enteramente lo que debes decir, eso sólo incrementará la sensación de temor.
“Si tengo que dirigir un discurso de dos horas, empleo diez minutos en su preparación. Si se trata de un discurso de diez minutos, entonces me lleva dos horas” — Winston Churchill.
3. La práctica hace al maestro.

El dicho viene al caso porque practicar nos dará mayor seguridad para superar ese miedo. Con tus amigos o familiares puedes comenzar. Sí, a veces se puede sentir un poco ridículo, pero eso es mejor a que se te vayan las palabras en frente de tu auditorio.
4. No olvides respirar.

Puede sonar tonto, pero la respiración pausada y profunda ayuda a que mantengamos la calma, a que no cedamos a los nervios.
5. Piensa en las personas a las que te dirigirás.

Seguramente escuchaste o viste en alguna película ese consejo (bastante tonto además) de “imagina a las personas desnudas”. Eso estaría peor. Pero, lo que sí sirve es pensar en quiénes son. ¿Compañeros de trabajo, de estudio? ¿Por qué estarán allí? Hay que conectarse con la audiencia, recordar que ellos son personas como tú que están buscando algún conocimiento.
¿Tienes algún truco para esto? Cuéntanos en los comentarios.
Curso de Oratoria para Hablar en Público