Cómo clasificar retos: técnica formulación

Clase 10 de 24Curso de Design Thinking

Resumen

La formulación de reto te ayuda a encaminar oportunidades con foco y sin saltar a soluciones. Aquí verás cómo usar cómo podríamos, distinguir para qué de qué nos impide y clasificar desafíos como estratégicos, tácticos u operativos para un rediseño de chatbot de entrega de alimentos a domicilio. Así logras decisiones claras y colaborativas.

¿Qué es la formulación de reto y por qué importa?

La técnica centra el trabajo en oportunidades, no en ideas de solución. Parte de dos preguntas guía: ¿para qué lo estamos haciendo? con mirada de negocio y, sobre todo, del usuario; y ¿qué nos impide construirlo y llevarlo a cabo?. Estas preguntas orientan el alcance y visibilizan barreras.

Se redactan los retos con cómo podríamos para facilitar el pensamiento en equipo y alinear a varias áreas involucradas en diseño y desarrollo. Además, los retos se mapean en niveles: estratégico desde el para qué, táctico y operativo desde el qué nos impide. Algunos pueden ubicarse entre cuadrantes si comparten rasgos.

  • Enfoca en objetivos claros desde usuario y negocio.
  • Separa oportunidad de solución para evitar sesgos.
  • Permite trabajo colectivo desde múltiples áreas.

¿Cómo clasificar retos: estratégico, táctico u operativo?

Usa una pizarra con cuadrantes y ubica cada reto según su naturaleza. Lo estratégico responde al para qué. Lo táctico y operativo se anclan en qué nos impide. Si un reto toca dos planos, colócalo entre límites mientras se refina.

¿Cómo conectar el para qué con lo estratégico?

Ejemplo: ¿Cómo podríamos satisfacer la mejora de la experiencia del cliente? Está ligado a la demanda de quejas, por lo que se ubica en estratégico al responder al para qué del rediseño de la solución.

¿Qué define lo táctico u operativo en impedimentos?

Ejemplo: ¿Cómo podríamos mejorar la comunicación de áreas internas? Depende del impedimento. Si es muy interno y operacional, ubícalo como operativo. Si implica coordinación y procesos entre áreas, tiende a táctico.

¿Dónde ubicar la tecnología del chatbot?

Ejemplo: ¿Cómo podríamos mejorar la tecnología que está detrás del chatbot? Suele caer en táctico, porque el para qué y qué nos impide van de la mano en decisiones técnicas y de implementación.

  • Clasifica con base en propósito y barreras reales.
  • Acepta puntos intermedios mientras refinas.
  • Redacta siempre con cómo podríamos para mantener enfoque.

¿Cómo facilitar la sesión con pizarra y votación deseable, viable y factible?

Prepara pizarra, notas adhesivas y rotulador. Dibuja los cuadrantes y redacta los retos con cómo podríamos. Después, clasifica y refina hasta lograr una cartera clara de oportunidades.

  • Escribe retos con cómo podríamos y colócalos en los cuadrantes.
  • Revisa cada reto contra para qué y qué nos impide para ajustar su ubicación.
  • Acepta retos en el límite cuando compartan rasgos entre niveles.
  • Realiza una votación con tres criterios: deseable desde el usuario, viable desde el negocio y factible desde tecnología.
  • Usa nuevamente por qué lo estamos haciendo y qué nos está impidiendo para desempatar o afinar la prioridad.
  • El reto más votado guiará posibles ideas de solución de forma objetiva.

Con este enfoque fortaleces habilidades como redacción clara de retos con cómo podríamos, clasificación estratégica, análisis de impedimentos, pensamiento colectivo y priorización basada en deseabilidad, viabilidad y factibilidad. Así avanzas hacia una solución más clara y alineada con usuario, negocio y tecnología.

¿Tienes dudas o ejemplos propios? Déjalos en los comentarios y construyamos juntos mejores retos.

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