Vender un videojuego en 30 segundos suena imposible, pero ahí está el reto del elevator pitch: condensar género, esencia y emoción de tu juego en lo que dura un viaje de elevador. Si eres desarrollador indie o solo developer, dominar esta habilidad puede abrirte la puerta a inversionistas, prensa y eventos clave de la industria.
¿Qué es un elevator pitch en el desarrollo de videojuegos?
El elevator pitch es una presentación brevísima en la que vendes tu juego de forma clara y emotiva. La idea nace de imaginar que coincides con un inversionista en un elevador y solo tienes uno o dos pisos, entre 20 y 30 segundos, para captar su interés [0:10].
¿Qué debe incluir un elevator pitch? Tres cosas: qué es tu juego, de qué género es y por qué emociona. Si lo logras en menos de 30 segundos, hiciste el trabajo.
No es solo para inversionistas con prisa. También funciona en eventos de videojuegos cuando alguien prueba tu prototipo o cuando un periodista se acerca a preguntar. Un buen pitch puede ser la diferencia entre que se vayan o que te pidan una copia para escribir un artículo, e incluso conseguir una entrevista en el mismo evento [1:20].
¿Cómo prepararte para un pitch presencial ante inversionistas?
El pitch presencial es el formato más tradicional: tú frente a un jurado o inversionistas, normalmente compitiendo con otros desarrolladores que también van a pitchar. Aquí la preparación lo es todo.
Antes de subirte al escenario, revisa estos puntos:
- Lee las reglas del evento: qué tipo de juego puedes demostrar y cuánto tiempo tienes asignado.
- Busca videos en Internet de ediciones pasadas para ver quiénes ganaron y por qué.
- Identifica también quiénes lo hicieron mal, así sabes en qué no invertir tu tiempo.
- Investiga las herramientas disponibles: si hay micrófono, control, o si el foro exige proyectar la voz.
Este último punto es clave. Si nunca has hablado con micrófono o el espacio es enorme, conocer el ambiente con anticipación te permite improvisar mejor ante cualquier eventualidad [2:35]. Y créeme, siempre hay alguna.
¿Y si surge un imprevisto en el escenario?
En lo presencial, improvisar es parte del juego. La clave está en familiarizarte tanto con el contexto que cualquier sorpresa, un cable que falla, un tiempo recortado, un jurado distraído, no te tome desprevenido.
¿Qué cuidar en un pitch online para que no falle nada?
Aquí el consejo se invierte: mejor no improvises. En el pitch online tu trabajo es controlar todo lo que esté en tus manos para que el ambiente no te traicione [3:30].
Imagínate pitchando desde casa y, justo en ese momento, el perro ladra, un hijo llora o el roomie decide martillar. Avisa con tiempo a quien viva contigo y elimina cualquier fuente de ruido posible antes de conectarte.
¿Qué tan buena debe ser mi conexión a Internet para un pitch online? No necesitas conexión de streamer profesional. Basta con una que sostenga videollamadas estables, sin cortes, y que te permita compartir pantalla sin que se congele.
Si puedes, conéctate por cable en lugar de WiFi. Una mala señal puede cortar tu audio, congelar tu prototipo cuando lo estés mostrando o hacer que el jurado se pierda la mitad de tu mensaje, especialmente si hay mucha gente conectada.
¿Cómo verificar tu equipo antes del pitch?
Prueba tu equipo antes de la videollamada. Revisa que el micrófono esté bien conectado, que la salida de audio sea la correcta y que no estés mandando el sonido a un monitor secundario sin darte cuenta. Detalles tan simples como esos arruinan presentaciones que tomaron semanas de preparación.
Una lista mínima de verificación previa:
- Micrófono conectado y en la entrada correcta.
- Audífonos o bocinas en la salida adecuada.
- Pantalla compartida funcionando con el prototipo abierto.
- Conexión por cable activa o WiFi estable.
- Ambiente sin ruidos previsibles.
¿Por qué practicar los tres tipos de pitch y no solo uno?
Cada formato, elevator, presencial y online, tiene retos distintos. El elevator exige síntesis y emoción en segundos. El presencial te pide leer el ambiente e improvisar. El online te obliga a controlar cada detalle técnico para que nada falle.
Si eres el encargado de pitchar en tu estudio o trabajas como solo developer vendiendo tus propias ideas, tarde o temprano vas a enfrentarte a los tres. Practicarlos en paralelo te prepara para cualquier escenario que se te cruce, ya sea un encuentro casual con un inversionista, un concurso con jurado o una llamada de Zoom con un publisher.
¿Cuál de los tres pitches sientes que se te complica más? Cuéntame en los comentarios y comparte qué estrategia te ha funcionado para vender tu juego.