Contenido del curso
Competencias emocionales de un líder
Inteligencia emocional y resilencia
Solución afectiva de problemas
Planificando la retroalimentación
Maneja tu energía y concentración con inteligencia emocional
Mejora el compromiso laboral de tus colaboradores con inteligencia emocional Parte I
Metodologías de solución de problemas
Ténicas para potenciar el desempeño en grupos de trabajo
Cierre
Qué es la inteligencia emocional para líderes
Resumen
La inteligencia emocional para líderes empieza por algo más simple de lo que parece: conocerte a ti mismo antes de guiar a otros. Diana Margarita Salek, psicóloga con más de veinte años de experiencia y maestría en Dirección Estratégica por la Universidad Internacional Iberoamericana (UNINI) de Puerto Rico, abre el camino con cuatro acuerdos de aprendizaje pensados para líderes que quieren crecer desde adentro.
¿Por qué importa la inteligencia emocional en el liderazgo?
Porque liderar no es dar órdenes, es leer personas. Y leer personas exige primero leerte a ti mismo. Diana cuenta que su vocación nació de la mano de su abuelo, un hombre que le regalaba libros de psicología cuando era niña [0:25]. Esa curiosidad temprana por entender a los seres humanos es justo el músculo que vas a entrenar aquí.
¿Qué es la inteligencia emocional aplicada al liderazgo? Es la capacidad de reconocer, entender y gestionar tus propias emociones y las de tu equipo, para tomar mejores decisiones y construir relaciones laborales sanas.
¿Cuáles son los 4 acuerdos de aprendizaje del curso?
Son la base sobre la que vas a construir todo lo demás. No son reglas rígidas, son invitaciones para que aproveches cada clase.
¿Cómo usar tu experiencia previa como punto de partida?
Todo lo que ya eres y sabes sirve como cimiento. El primer acuerdo te invita a compartir tu experticia con la comunidad Platzi [1:35], porque el aprendizaje colectivo amplía lo que cada uno trae a la mesa. No llegas en cero, llegas con historia.
¿Qué son los cuatro pilares del yo?
El segundo acuerdo te pide confiar en tu potencial y darte espacio para reflexionar. Para sostener esa confianza, Diana propone evaluar cuatro pilares clave [1:55]:
- Autoestima: cuánto te valoras y te respetas a ti mismo.
- Autoimagen: si te aprecias como eres y proyectas tu mejor versión ante los demás.
- Autoconcepto: qué piensas realmente de ti, si te reconoces capaz o si te castigas cuando algo no sale.
- Autoeficacia: cuánta confianza tienes en tus propias capacidades.
La idea es que vayas evaluando estos pilares a medida que avanzas. Si detectas un punto débil, ese es tu plan de acción.
¿Qué diferencia hay entre autoestima y autoeficacia? La autoestima es cuánto te valoras como persona; la autoeficacia es cuánta confianza tienes en lograr tareas concretas. Una habla de tu valor, la otra de tu capacidad.
¿Cómo darle sentido al aprendizaje y a la retroalimentación?
Los dos últimos acuerdos cambian la forma en que te relacionas contigo y con los demás. Aquí viene lo interesante: aprender no es acumular información, es darle significado a lo que vives.
¿Por qué el sentido que le das al aprender define tu resultado?
El tercer acuerdo te pide llegar con apertura [3:00]. Quizás ya tomaste otros cursos sobre liderazgo o desarrollo personal, pero este tiene un giro distinto: te permite conocerte, reafirmarte e incluso desaprender lo que aprendiste mal. Esa última parte suele ser la más incómoda y la más valiosa.
¿Cómo dar retroalimentación sin herir al otro?
El cuarto acuerdo es una regla de oro para cualquier líder: corrige el hacer, no el ser [3:30]. La diferencia parece sutil, pero cambia toda la conversación.
- Tocar el ser: "Eres agresiva cuando hablas". Aquí atacas la personalidad y la otra persona se cierra.
- Describir el hacer: "Cuando hablas frunces el ceño y haces cara de enojo". Aquí describes una conducta observable y la otra persona puede ajustarla.
Este matiz es la base de cualquier feedback útil dentro de un equipo. No estás juzgando quién es alguien, estás describiendo qué hace en un momento específico.
¿Qué significa corregir el hacer y no el ser? Es dar retroalimentación sobre conductas observables y no sobre la identidad de la persona. Así, el otro recibe el mensaje sin sentirse atacado.
¿Qué te llevas antes de la primera clase?
Llegas con cuatro herramientas listas para usar: aprovechar tu experiencia previa, evaluar tus pilares del yo, abrirte al aprendizaje y cuidar cómo das retroalimentación. Son pequeños cambios de enfoque que, aplicados con constancia, transforman la manera en que lideras.
¿Cuál de los cuatro pilares del yo crees que necesitas fortalecer primero? Cuéntalo en los comentarios y empecemos la conversación.