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    Métodos de usabilidad según Jakob Nielsen

    Resumen

    Elegir el método correcto de pruebas de usabilidad define qué tan bien vas a entender a tus usuarios y qué tan útiles serán los hallazgos para mejorar tu producto. Jakob Nielsen propone tres ejes de decisión que te ayudan a escoger según tiempo, presupuesto y tipo de información que necesitas.

    ¿Qué diferencia hay entre métodos actitudinales y conductuales?

    El primer eje que plantea Nielsen separa lo que la gente dice de lo que la gente hace. Y esa diferencia cambia por completo el tipo de hallazgo que vas a obtener.

    Los métodos actitudinales se enfocan en la opinión: qué piensa la gente sobre tu producto, qué dice cuando se le pregunta, qué entiende de tu sistema. Aquí entran los focus groups, las entrevistas con usuarios y técnicas como el card sorting, donde no muestras el producto funcionando sino que recoges percepciones.

    Los conductuales, en cambio, observan la interacción real. Quieres ver cómo la gente usa tu producto, dónde hace clic, dónde se traba. Ejemplos claros son los mapas de calor con herramientas como Hotjar, las pruebas A/B y las pruebas de cinco segundos [03:18].

    ¿Qué es una prueba de cinco segundos? Le muestras a un usuario uno de tus diseños durante cinco segundos y le pides que describa qué fue lo que más le quedó. Sirve para validar qué se entiende y qué se recuerda en un primer vistazo.

    ¿Para qué sirve una prueba A/B? Para comparar dos versiones de un diseño (versión A y versión B) y medir cuál genera mejor interacción con el usuario. Útil cuando dudas entre dos textos de botón, dos formularios o dos disposiciones de campos.

    ¿Cómo influye el contexto de uso en la prueba que eliges?

    El segundo eje que propone Jakob es el contexto en el que la persona usa el producto [04:30]. No es lo mismo observar a alguien sin intervenir que darle tareas específicas.

    Uso natural, escrito o híbrido

    • Uso natural: la persona interactúa sin que tú la guíes. Quieres ver el comportamiento espontáneo. Las pruebas A/B, las de cinco segundos y los estudios etnográficos caen aquí.
    • Uso escrito: tú diriges al participante con una lista de tareas concretas. Aquí entran las pruebas de usabilidad moderadas y no moderadas.
    • Uso híbrido: combinas ambos enfoques según lo que necesites validar.

    Los estudios etnográficos son particularmente valiosos porque observas a la gente en su ambiente natural, sin sacarla de su contexto. Eso revela fricciones que en un laboratorio jamás verías.

    Pruebas moderadas y no moderadas, presenciales o remotas

    Dentro de las pruebas escritas, las moderadas implican que tú acompañas al participante y le vas indicando qué hacer. Las no moderadas corren sin tu intervención: el usuario hace las tareas por su cuenta y tú revisas los resultados después.

    Además, cualquiera de las dos puede ser presencial o remota. La remota se hace por videollamada u otra herramienta en línea, sin que estés físicamente con la persona.

    ¿Cuándo usar pruebas cuantitativas o cualitativas?

    El tercer eje de Nielsen es el tipo de información que buscas [07:00]. Y aquí la pregunta clave es: ¿necesitas números o necesitas comprensión?

    Las cuantitativas te devuelven datos: cuántos usuarios completaron una tarea, qué porcentaje hizo clic en un botón, qué versión ganó. Son ideales cuando tienes que presentarle métricas a tu jefe o a un cliente. Mapas de calor, pruebas A/B, pruebas de cinco segundos y encuestas entran aquí.

    Las cualitativas se enfocan en la calidad de la interacción. No te importan tanto los números, te importa entender cómo y por qué la gente usa el producto de cierta forma. Las pruebas de usabilidad moderadas, los estudios etnográficos y los focus groups son los ejemplos típicos.

    Un detalle interesante: las pruebas de usabilidad moderadas pueden ser tanto cualitativas como cuantitativas, dependiendo de cómo las diseñes. Por eso en el gráfico de referencia aparecen en el rango intermedio.

    ¿Cuándo conviene una prueba cuantitativa? Cuando necesitas demostrar resultados con datos, comparar versiones con métricas claras o justificar decisiones de diseño con estadísticas frente a stakeholders.

    ¿Qué preguntas te ayudan a elegir el método correcto?

    Antes de decidirte por una prueba, respóndete estas preguntas [09:30]. Cada una empuja la decisión hacia un método distinto.

    1. ¿Cuánto tiempo tienes? Si necesitas resultados rápidos, una prueba de cinco segundos o una A/B funciona. Si tienes días disponibles, puedes ir por estudios etnográficos o pruebas moderadas.
    2. ¿Quieres observar o entrevistar? Observar lleva a métodos conductuales; entrevistar, a actitudinales.
    3. ¿Necesitas guiar al usuario o verlo en su ambiente? Guiar pide pruebas escritas; observar pide naturales.
    4. ¿Necesitas métricas? Si tienes que mostrar datos, vete por cuantitativas.
    5. ¿Cuál es tu presupuesto? Las pruebas moderadas suelen incluir un incentivo para los participantes, así que requieren más inversión que una encuesta o una prueba de cinco segundos.

    El gráfico que está en la sección de archivos te ayuda a visualizar todo esto: de izquierda a derecha vas de actitudinal a conductual, de abajo hacia arriba vas de cualitativo a cuantitativo, y la leyenda te indica si la prueba es natural, escrita o sin uso del producto.

    Descarga el gráfico, explóralo y empieza a mapear cuál de estos métodos encaja mejor con el proyecto que tienes entre manos. ¿Cuál crees que vas a probar primero?